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El falso ahorro de ajustar en Educación

Las políticas recientes parecen ignorar el hecho de que la educación no es un gasto, sino una de las inversiones más rentables que puede realizar un país,

En tiempos donde el ajuste fiscal se impone como directriz en la gestión de las cuentas públicas, emerge una tendencia preocupante hacia la desfinanciación de la educación, una medida que compromete gravemente tanto el presente como el futuro de nuestra nación. Afirmar que ajustar en educación es una mala idea podría parecer una obviedad, sin embargo, las políticas recientes parecen ignorar el hecho de que la educación no es un gasto, sino una de las inversiones más rentables que puede realizar un país, tanto en términos económicos como sociales.

Eliminar incentivos docentes y reducir el financiamiento destinado a la educación no solo desmerece la labor esencial de nuestros educadores, quienes indiscutiblemente merecen salarios más altos, sino que también erosiona la calidad y equidad del sistema educativo en su conjunto. La ausencia de una estrategia nacional que promueva la equidad educativa solo sirve para profundizar las desigualdades preexistentes, creando un panorama en el cual la calidad de la educación ofrecida a nuestros jóvenes depende más del código postal que de su potencial o esfuerzo. Parece una paradoja interesante en el discurso sobre la meritocracia: mientras más se enfatiza el individualismo y la importancia de las capacidades propias, siendo esta última la de menor influencia real en las oportunidades de éxito.

La depreciación del valor de la docencia, exacerbada por políticas gubernamentales adversas y una palpable falta de reconocimiento social, desalienta a potenciales educadores a seguir esta vocación, comprometiendo el futuro de la profesión. Además, este menosprecio colectivo hacia los docentes envía un mensaje desfavorable a nuestros estudiantes sobre el valor de lo que se les enseña y quién les enseña, contribuyendo a una crisis de respeto y apreciación hacia la figura docente.

Este escenario no sólo afecta la formación profesional sino también la empleabilidad de los jóvenes, al desvincular la educación continua de la educación media y obviar políticas de empleabilidad efectivas. Nuestras investigaciones sobre la educación permanente y la formación profesional subrayan la importancia de una estrategia integral que fortalezca estos pilares, esenciales para el desarrollo de un país, la mejora de su productividad y la calidad de su democracia. Según nuestro ultimo informe del Observatorio para la educación y el trabajo, de los más de 350 mil alumnos de la educación no formal, en 2023 casi un tercio mejoró su situación de empleabilidad.

Considerando la urgente necesidad de optimizar la calidad y accesibilidad de la educación formal y no formal, así como la reinserción educativa, resulta crucial abordar la intersección entre la educación y la empleabilidad juvenil. Al potenciar la capacitación profesional y las oportunidades de inserción laboral, podemos efectivamente reducir las tasas de abandono escolar y, simultáneamente, mejorar las perspectivas económicas y profesionales de los jóvenes. La formación continua ha demostrado ser una herramienta eficaz para ofrecer oportunidades de formación y capacitación profesional a aquellos que quedan fuera del sistema educativo formal, y puede desempeñar un papel clave en la mejora de las oportunidades laborales de los jóvenes en situación de vulnerabilidad.

Sin embargo, es esencial destacar que la apuesta por la educación debe extenderse más allá de las aulas, abarcando toda la industria del conocimiento, incluyendo las Universidades y los institutos de investigación del país, tanto públicos como privados. Estos centros son fundamentales para el avance científico y tecnológico, la innovación y el desarrollo sostenible. Su fortalecimiento es crucial para consolidar una sociedad basada en el conocimiento, capaz de enfrentar los desafíos del futuro con soluciones creativas y efectivas. Más de 3,5 Millones de consultas anuales en Institutos de formación continua reflejan que los argentinos apuestan a la educación.

Contrariamente a la lógica de un mercado descarnado, la educación requiere de un enfoque colaborativo y estratégico, donde el objetivo no sea competir sino ampliar colectivamente la frontera del conocimiento. La mejora de la educación beneficia a la sociedad en su conjunto y requiere de una visión estatal que promueva el crecimiento integral del sector, fortaleciendo la educación pública, apoyando la transmisión del conocimiento como industria vital, y fomentando la investigación y la innovación a través de los institutos de investigación.

A pesar de los desafíos significativos que enfrenta el sector educativo, desde mejorar los índices de escolaridad hasta la promoción de nuevos modelos pedagógicos, la creación de conocimiento y el fortalecimiento de la investigación, estos representan oportunidades invaluables para transformar la educación en un verdadero proceso de cambio positivo e inclusivo.

La educación es, sin lugar a dudas, la mejor oportunidad que tienen tanto los argentinos como Argentina para construir un futuro prometedor. Por ello, es imperativo rechazar cualquier forma de desfinanciación y trabajar unidos hacia políticas que reconozcan y potencien el valor inestimable de la educación y la investigación para nuestra sociedad.

* Director del Observatorio de la Cámara Argentina para la Formación Profesional y la Capacitación Laboral


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