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El futuro del peronismo

La discusión por el sucesor de Cristina, que divide al PJ, vuelve a escena y tiene como epicentro el conurbano bonaerense, aunque también repercutirá a nivel nacional. Como si la interna K no fuera suficiente, hay una tercera vía liderada por “Juanchi” Zabaleta que busca juntar al peronismo no K, que podría incluir a Randazzo y a Alberto Fernández.

Como sucede desde 2013, el peronismo busca al sucesor o sucesora de Cristina Kirchner en el liderazgo del movimiento. Lo intentaron Sergio Massa, Alberto Fernández, con el sponsoreo de gobernadores e incluso de intendentes del conurbano bonaerense, pero todos fracasaron, hasta quedar, una y otra vez, alineados detrás de la ex presidenta. Ahora, esa discusión, que divide al peronismo, vuelve a escena y tiene como epicentro el conurbano bonaerense, aunque también repercutirá a nivel nacional.

Por un lado, está el llamado Grupo Ensenada quienes todo el tiempo envían señales para que Axel Kicillof presida el PJ bonaerense y desplace a Máximo Kirchner. Los dos principales gestores de esta idea son los intendentes de Ensenada, Mario Secco, y de Avellaneda, Jorge Ferraresi. Secco es el más ansioso, al día siguiente del triunfo de Milei en el ballotage del año pasado dio una entrevista y dijo: “Kicillof es una gran alternativa de cara al futuro armado de un nuevo frente nacional y popular. El peronismo se va a reorganizar atrás de la única propuesta fuerte que tiene, que es nada más y nada menos que el gobernador de la provincia de Buenos Aires”.

Por su lado, Ferraresi, que era el vicepresidente del Instituto Patria, decidió renunciar a ese cargo a principios de febrero. Ferraresi, que no tiene reelección, sueña con ser gobernador bonaerense y pretende que Kicillof, que tampoco tiene reelección, sea candidato a Presidente. Aquí hay una coincidencia, Máximo Kirchner también aspira a que Kicillof sea candidato a presidente, para que La Cámpora conquiste la gobernación bonaerense. Una candidata posible es Mayra Mendoza, pero antes debería validar esto con Sergio Massa, que tiene su centro de poder en la provincia de Buenos Aires y también quiere opinar en esta discusión.

La puja por el voto peronista en la Provincia de Buenos Aires incluye funcionarios de Axel Kicillof como Andrés “el Cuervo” Larroque o el ministro de Gobierno Carlos Bianco, que están enfrentados con La Cámpora. A Bianco se le suma una aspiración personal. El ministro de Gobierno de Kicillof sueña con ser intendente de Quilmes.

En esta puja, Cristina Kirchner es tironeada por dos grupos fuertes.

Por un lado, está el tridente Máximo Kirchner, Sergio Massa y Martín Insaurralde, que todavía conserva influencia entre intendentes de la tercera sección electoral. Y por otro lado está Áxel Kicillof que también es parte del proyecto de poder de CFK. Una muestra de que entre estos dos grupos no siempre está todo alineado es que Malena Galmarini, la esposa de Sergio Massa, hasta ahora no aceptó la propuesta para ser presidenta del Grupo Provincia, la aseguradora del Banco Provincia. Galmarini fue anunciada en un comunicado oficial, pero hasta ahora no hubo avances en ese nombramiento.

Como si la interna K no fuera suficiente, hay una tercera vía liderada por el ex intendente de Hurlingham “Juanchi” Zabaleta que busca juntar al peronismo no kirchnerista, que podría incluir al diputado Florencio Randazzo y otros dirigentes que podría sumar, Alberto Fernández. En términos de poder, es el grupo más débil y están peleados con los dos grupos K en disputa.

Alberto Fernández, que anunció su regreso al país, luego de pasar más de dos meses en Madrid, también tendrá un rol en esta discusión porque aún es el presidente del PJ a nivel nacional. Nadie lo quiere en ese lugar, ni los gobernadores, ni los sectores en disputa.

¿Quién será elegido presidente? ¿Pondrán a un gobernador para salir del paso o jugarán fuerte a una figura con proyección electoral? Axel Kicillof hoy es vicepresidente del partido.

A nivel bonaerense el PJ se reunió ayer en Cañuelas, donde intenta mostrarse ordenado y unido frente al Gobierno de Javier Milei. Habrá que ver si esa unidad se sostiene y si logra competitividad frente a una sociedad que todavía se muestra descontenta con su clase política.


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