Otra vez en la cornisa





Weretilneck asume inexplicablemente otro gran riesgo parlamentario. Por valoración propia o inspiración ajena, el mandatario afrontará, otra vez, un fuerte desafío político-institucional con un inusual llamado a extraordinarias por parte del Ejecutivo, con cuatro asuntos complejos. Las iniciativas en cuestión –educativa, presupuesto, paquete impositivo y petrolero– tendrán que superar el andamiaje de las comisiones. Ya el Plenario –al que seguro recurrirá por la celeridad pretendida– sirvió al oficialismo para exponerse como un reducto complicado. Superada esa instancia, el cálculo por los votos se trasladará al recinto. Presupuesto y paquete fiscal –aun las críticas– no representarían inconvenientes, pero el oficialismo aún teje la mayoría para la ley educativa. Pero la posible frustración se centra en la renegociación petrolera. Natural apropiador de cada acción del Ejecutivo, Weretilneck ahora se apropió de conflictos. ¿Por qué directamente no se prorrogó el período ordinario? ¿Tanto riesgo sólo para esquivar la pulseada con la oposición por la inclusión de otros proyectos? ¿Quién resguarda al gobernador? Ahora, ¿quién más que Weretilneck afrontará el costo si alguno de los cuatro no se aprueban en diciembre? (AV)


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