Otro año “movidito” y van…

Por lo que se ve, el penoso conflicto de Salud no parece estar tan cerca de una solución como pretende el gobierno.



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HÉCTOR MAURIÑO Vasco@rionegro.com.ar

Con cierto “alivio” por la refinanciación con Nación que le permitirá diferir el pago de más de 250 millones de pesos, Sapag le puso el moño a un 2013 que empezó “movidito” por el prolongado conflicto docente, siguió turbulento por la interna con Guillermo Pereyra y termina a toda orquesta con la algarada policial y su efecto cascada sobre Salud, la administración central y –ya se siente en el aire– Educación. “No es mucho pero tampoco es poco”, sintetizaron cerca del gobernador respecto del acuerdo firmado el viernes en la Casa Rosada y agregaron: “Es un alivio porque mejora las cosas con nuestro acreedor principal, que es el Estado nacional, pero tampoco es la panacea”. Cuando habla de ingresos, el gobierno se pone casi hermético porque sabe que está en el momento más álgido de la negociación con los gremios y que éstos están al salto por un bizcocho para justificar sus frecuentemente destempladas exigencias. “El déficit previsto en el presupuesto 2014 era de unos 800 millones de pesos, pero ahora con la onda expansiva del Cordobazo se multiplicará”, razonó el hombre de Sapag, aludiendo al terremoto policial que comenzó en Córdoba y se extendió por todo el país con el mismo apelativo con que se designó a la histórica rebelión obrero estudiantil de mayo del 69 que puso en retirada a la dictadura de Onganía. Volviendo al déficit para el 2014, en el gobierno descuentan que se incrementará por el acuerdo con Salud, que en las esferas oficiales veían ayer como “muy cercano”, y luego, fundamentalmente, por lo que demande el sector docente, el más numeroso –y combativo– del universo estatal, que en la actualidad se lleva más de la mitad de la masa salarial. En realidad, a juzgar por todo lo que se vio en la semana que culmina, el espinoso conflicto de Salud no parece estar tan cerca de una solución como pretenden en el gobierno. La situación que atraviesan los hospitales públicos es penosa, con la posibilidad siempre presente de que ocurra algo irreparable por la ausencia de guardias mínimas, justamente en el momento más delicado del año como son las Fiestas. Pero en el gobierno insisten: “El conflicto está prácticamente resuelto. Si se extiende un poco es por problemas internos de ellos (los gremialistas), nosotros estamos muy tranquilos”. Cuesta creerlo. Pero aunque lo más candente se resolviera sin más, la agenda de los reclamos sindicales está muy cargada: el 10 de enero es la cita con los estatales y, aunque el eventual acuerdo con Salud sea el testigo, la pulseada se tomará algún tiempo. Luego, en febrero, vendrá la parte más delicada: la negociación con los maestros para lograr un inicio en tiempo y forma del ciclo lectivo y evitar que una vez más los chicos y los sectores más vulnerables paguen las consecuencias. De verificarse todos estos acuerdos en un tiempo razonable, al gobierno le quedará hacer frente al efecto cascada del derrame salarial sobre los municipios. A los 54.000 empleados públicos hay que agregar los 14.000 de los municipios y ya se sabe que, en última instancia, deberá ser el gobierno provincial el que se haga cargo de la factura. “Tenemos la misma masa salarial que Mendoza, pero ellos tienen 1,5 millones de habitantes y nosotros apenas 550.000. Al estado de bienestar hay que sostenerlo”, se lamentó la fuente oficial. Sin contar con que habría que ver si tal bienestar es realmente deseable, en el caso de que la negociación con los gremios estatales termine medianamente bien, luego vendrá la otra parte del problema: conseguir los fondos. La fuente cercana al gobernador reveló que esperan salvar el bache con el efecto combinado de “la devaluación oficial, la desvalorización por efecto de la inflación y los nuevos ingresos”. El gobierno no lo dice –otra vez para no alentar expectativas desmedidas– pero espera captar el próximo año inversiones en petróleo y gas del orden de los 6.000 millones de dólares (aproximadamente un 50% más que los 4.052 millones de este año) fundamentalmente por efectos de la revolución de los no convencionales. El gobierno también confía, en fin, en obtener provecho en materia de fuentes de trabajo e inversiones con Chihuido I. La fuente destacó que el 13 de enero salen a la venta los pliegos de la nueva licitación y que el 23 de abril se abren los sobres con las ofertas. “En la recorrida que hicieron De Vido y Kicillof por China, Rusia y Brasil para conseguir inversiones, detectaron mucho interés por parte de los empresarios”, se entusiasma. Como para confirmar que el 2014 será tan “movidito” como el 2013 o más, en el gobierno admiten que, emparchado el tema de los gastos y los ingresos, deberán encarar la no menos crucial puja política. “La idea es ir por el partido y por las candidaturas”, apuntó el vocero. Explicó que el 2014 “es un año electoral”, porque las candidaturas no pueden esperar al 2015 y para tener posibilidades deben ser construidas en el año que comienza. Al oficialismo lo tiene sin cuidado el lanzamiento, concretado esta semana, de Brillo a la gobernación. “José es un buen cuadro administrativo pero no político; aunque está en su derecho de candidatearse, no tiene mucha base popular”, descerrajó el interlocutor. Respecto de Pereyra, tendió también a restarle posibilidades a partir de su problema de salud y “más que nada por su falta de equipo”. Con todo, en el sapagismo no quieren adelantar definiciones sobre la eventual candidatura de un delfín, ni mucho menos sobre una posible reforma de la Constitución para hacer posible la re-reelección de Sapag. “No nos queremos apurar, aquí hay que mirar muy finito para ver el momento”, confesaron. Está visto: tanto en materia económica como política el 2014 promete ser tan entretenido como el año que culmina.


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