Otro golpe para Nueva York

Por Gisela Ostwald



Una vez más, el día después en Nueva York. Sólo hace dos meses y dos días de la fecha en que los terroristas atacaron la ciudad en su corazón y lograron detener la vida en las calles.

Tras la caída del Airbus de American Airlines, sobre el barrio de Queens, el estado de excepción sólo dura unas horas. El alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, ordena -como ya hizo antes- el cierre de todos los aeropuertos, puentes y túneles. Pero al menos en Manhattan, que está a unos 20 kilómetros del lugar del siniestro, el primer susto se supera rápidamente.

“Creo que poco a poco nos estamos curtiendo”, explica el publicista Joe Borys, de 37 años. De sus 1.400 colegas en la empresa donde trabaja, esta vez “ninguno corrió a casa para ver cómo estaba su familia”. A Audrey Christian, de Brooklyn, las imágenes televisadas de densas y negras nubes de humo y casas ardiendo le afectan más. Esta joven, de 22 años, se encontraba el 11 de setiembre trabajando en el piso 55 del World Trade Center, y logró ponerse a salvo justo antes de que se derrumbaran las torres. “Sólo le pedía una cosa a Dios: por favor, que no vuelva a producirse un acto terrorista”, decía después de la última catástrofe aérea que vive Nueva York. “¿Miedo? Sí. Siento miedo y odio. Pero, ¿cambiar por esto mi vida? Ni en sueños”, agrega resuelta.

Un joven policía, que vigila la herméticamente cerrada sede de Naciones Unidas en la neoyorquina First Avenue, se siente menos afectado por la tragedia del lunes. “Creo que fue algo normal, un accidente”, opina. “He crecido en Nueva York. ¿Debería huir ahora?”, se pregunta el oficial.

La pérdida de miles de vidas inocentes, el miedo al ántrax y la amenaza de más atentados terroristas han dejado sus huellas: “Notamos este sentimiento de profunda tristeza en todos los neoyorquinos”, asegura el “New York Times”. (DPA)


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