Otro premio para Marcela Cruzat

La escritora chilena residente en Bariloche Marcela Cruzat recibió un nuevo premio por uno de sus cuentos. Esta vez en el marco del concurso Avón para mujeres del que participaron más de cinco mil quinientas obras. La autora ganó el segundo premio por “Grávida”, un cuento que describe los sentimientos de una mujer embarazada en Africa, lejos de su familia.



SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- A mediados del mes pasado recibieron sus premios las ganadoras del concurso de cuen-tos Avón. Entre ellas, la escritora local Marcela Cruzat quien obtuvo el segundo premio por “Grávida”.

El jurado encargado de evaluar la inusual cantidad de obras participantes (5.530) estuvo integrado por Ana María Shúa, Mempo Giardinelli y Magdalena Ruiz Guiñazú. “El primer premio fue para una argentina residente Nueva York y el tercero a una colombiana”.

“Durante el acto realizado el 16 del mes pasado en el Teatro El Globo de Buenos Aires fueron leídos los cuentos ganadores y me parecieron todos muy buenos”, apreció Cruzat.

“Grávida” describe los sentimientos de una mujer embarazada en Africa, lugar en el que reside transitoriamente alejada de sus afectos e inmersa en un ambiente que le resulta extraño. El cuento describe “su situación de desprotección en medio de circunstancias adversas. Ante la soledad que afronta mientras espera al hijo recurre a su madre muerta para pedirle consejo”, refiere la autora.

Es “un cuento intimista en primera persona”. La ubicación geográfica no es ajena a Cruzat quien residió un par de años en la tierra lejana. Recurriendo a sus recuerdos elaboró la historia que refleja algunas vivencias de su estadía aunque no es autobio- gráfica. “Tuve a mi hijo Juan allí en 1974, él leyó el cuento y le gustó mucho”, afirmó emocionada.

Su aproximación a la literatura africana comenzó durante su estadía en Africa donde la estudió como especialidad en Nigeria. Allí viajó junto a su esposo Juan Valenzuela, licenciado en Ciencias Políticas también chileno, ante la imposibilidad de permanecer en su país por la intolerancia del gobierno de Augusto Pinochet.

Posteriormente la familia se trasladó a esta ciudad y Valenzuela a México donde tenía previsto realizar un trabajo que lo entusiasmaba. Pero a los quince días falleció víctima de un ataque cardíaco.

Junto a su hijito de cuatro años Cruzat buscó apoyo en su familia en Chile hasta que logró rehacer su vida junto a su actual compañero Oscar Nudler con quien reside en esta ciudad.

El año pasado Cruzat obtuvo el Premio Alfonso Grosso otorgado por el ayuntamiento español de Sevilla a los mejores relatos. En ese momento “Historias improbables”, veinte cuentos breves, fue escogida como la mejor obra entre doscientas participantes.

Hace algunos años recibió en esta ciudad una distinción municipal por “Crónicas de Ismael”. También publicó tres cuentos en una antología editada por el Fondo Nacional de las Artes.

Con varios alumnos, algunos de los cuales ya contabilizan diez años compartiendo las reuniones de creación literaria, continúa desarrollando su taller destinado a quienes desean incursionar en el arte de la escritura y a aquellos que desean pulir su estilo o sencillamente conocer las opiniones que genera su obra.

“Lo principal es tener algo que decir, tener la inquietud de querer expresarse por escrito. Partiendo de ahí, hay que tratar que la idea esté formulada lo mejor posible, que tenga un desarrollo interesante teniendo cuidado con el lenguaje. Hago mucho hincapié en la forma del lenguaje”, puntualizó.

Los frutos del taller

Algunos de los trabajos realizados en el marco del taller coordinado por Cruzat serán leídos por sus autores el martes próximo a las 20 en la cabaña de San Martín 308. Tanto entre sus alumnas más antiguas como en quienes ingresaron al grupo este año dice haber detectado que “la misma crisis obliga a expresarse”.

En su mayoría mujeres, los talleristas incluyen también a cuatro o cinco hombres.

Para “adentrarme en cada tema y prestar atención a cada uno, trabajo con grupos reducidos de no más de tres o cuatro personas”, explicó.

A pesar de que en algunos casos las consignas actúan como disparadores de los trabajos, Cruzat dice respetar cada estilo en particular. (AB).


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