Oviedo sale libre y agita la política de Paraguay
Cumplió la mitad de su condena por intento de golpe. Podría dividir el voto opositor en los comicios del 2008.
ASUNCIóN (Télam/AP).- El ex general Lino Oviedo quedó ayer en libertad por haber cumplido más de la mitad de su pena, fue vivado por sus seguidores al salir de la prisión y prometió luchar por la candidatura presidencial. De este modo, el militar golpista rápidamente alteró el clima electoral paraguayo para los comicios de abril de 2008 y, en especial, perturbó las perspectivas del bloque de partidos opositores, al agitar el fantasma de una división.
A las 11.47, apenas un rato después de que se conociera la decisión de la justicia militar de excarcelarlo, Oviedo abandonó la prisión Viñas Cué, en las afueras de Asunción, donde lo esperaban cientos de seguidores.
El Superior Tribunal Militar, que lo había condenado a 10 años por el intento de golpe de estado en 1996 contra el presidente Juan Carlos Wasmosy, consideró ayer que el tiempo que pasó en prisión, más sus detenciones en otros períodos en Paraguay, la Argentina y Brasil, superan el tiempo de la mitad de su condena. Más allá del sostén jurídico, varios medios y parte de la oposición consideran que la libertad condicional del ex militar está basada en un acuerdo secreto con el oficialismo, que pretende que Oviedo sea candidato a presidente al año próximo, de modo de dividir a la Concertación opositora.
Esta alianza opositora ya tiene acordada -con disidencias internas- la candidatura del ex obispo Fernando Lugo, primero en todos los sondeos, pero la pretensión del oviedismo es que el ex militar busque también la jefatura del Estado en los comicios de abril del año próximo.
Oviedo es el jefe de la
Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace), integrante de la Concertación, y se espera ahora que anuncie sus próximos pasos.
En principio, tampoco es claro que la coalición vaya hacia su división, atento a que todas las fuerzas que la integran saben que están cerca de desalojar del gobierno al Partido Colorado, que lleva 60 años en el poder.
El presidente Nicanor Duarte Frutos se excusó de hablar sobre la libertad de Oviedo.
Mientras, Oviedo, apenas salido de la prisión, visitó la basílica de Caacupé y después encabezó un pequeño acto en el que buscó desalentar las versiones de un acuerdo con el oficialismo, al asegurar que «los jueces deben cumplir la ley y no lo que les dicen por teléfono».
En un discurso en castellano y guaraní, en medio de la plaza frente al principal templo de la capital del departamento de la Cordillera, Oviedo afirmó que «la justicia tiene que ser integral y para todos». De fondo, sus seguidores gritaba «Lino presidente» y «Lino esperanza del Paraguay».
Tras el intento de golpe de 1996, Oviedo fue recluido un breve tiempo y luego liberado por el gobierno de Raúl Cubas. En marzo de 1999, una revuelta popular contra Cubas, a raíz del homicidio del vicepresidente Luis Argaña, finalizó con 7 muertos y a Oviedo se le atribuyó haber sido el instigador de todo.
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