París, capital del diseño
El reciclado parece estar cansando un poco. Blanco y negro, la moda. Las tendencias, según los más jóvenes.
PARÍS (AFP) – Decoración “responsable”, con materiales naturales o con objetos reciclados, o diseños futuristas, en colores fluorescentes: París, convertida esta semana en la capital del diseño mundial, desvela nuevas tendencias, entre las que persiste el reciclaje. Con un centenar de actividades en seis barrios de la capital destinados al gran público y con una gigantesca feria profesional bautizada Maison et Objet (Casa y Objeto), que recibió durante estos días a millares de profesionales. Esta movida, que termina hoy, es una gran fiesta y celebración de la creación contemporánea que convoca a comerciantes, empresarios y profesionales del mundo designer. Decoraciones murales fabricadas con plantas y flores, muebles insólitos, labrados con raíces o maderas preciosas, sofisticadas lámparas elaboradas con materiales reciclados como bolsas de basura: en París se afronta el lujo absoluto con objetos que claman su exasperación ante el desperdicio. Según Vincent Grégoire, de la firma Nelly Rodi, que estudia las nuevas tendencias en la moda y en el diseño, aunque muchos consumidores “siguen interesados en objetos ecológicos”, fabricados con “materiales naturales”, hay también muchos que dicen estar “hartos” de esa tendencia. “Quieren objetos futuristas, productos nuevos, excitantes”, explica Grégoire, señalando que el contexto económico, que sigue siendo difícil, pesa sobre los consumidores, que sienten una incertidumbre sobre el futuro. Pero quizá por eso mismo quieren levantarse el ánimo, y se aventuran con colores más excitantes, como azules eléctricos, rosa encendido, verde limón, naranjas y amarillos fluorescentes, apuntó. Aunque siempre sigue predominando en la decoración de interiores el blanco y negro – elegancia suprema-, los tonos grises y los colores neutros, como se comprueba al visitar el inmenso Salón Casa y Objeto, que cierra el martes sus puertas en Villepinte, en las afueras de París. Esta gran feria internacional está destinada exclusivamente a los profesionales del sector. En cambio, la semana parisina del diseño -similar a la que se celebra en Milán, Tokio, Berlín y Londres- pretende ser “una manifestación popular”, dirigida al gran público. No faltan en esta nueva gran cita del diseño internacional algunos de sus grandes nombres, como Baccarat, Cinna, Cappelini, Blanc + Blum, Poltrona Frau, entre muchos otros. Pero también hay espacio para pequeños creadores, que exponen en galerías de arte y en salas de exhibiciones en el Marais, o en prestigiosas direcciones en los Campos Elíseos y en Saint Germain des Près, donde también restaurantes y pastelerías muestran sus últimas creaciones. Uno de esos creadores independientes es Adrien de Melo – de 32 años y quien realizó la escenografía para el espacio cultural Luis Vuitton-, que propone en la galería BSL del Marais seis piezas de mobiliario en ónix, maderas raras y acero. Otras jóvenes creadoras destacan su interés por el arte del reciclado, como Anne Lisle Amilil-Bouché y Alice Macé, diseñadoras galardonadas en el concurso Jóvenes Creadores organizado por los Talleres de Arte de Francia, que presentan productos resultado de su trabajo de “construcción-reconstrucción”. Y es que esta tendencia sigue fuerte en el diseño contemporáneo, con ebanistas que fabrican muebles con viejas ventanas, como Damien Hamon, que “escucha las historias que le cuentan las viejas ventanas, para crear un objeto”, y diseñadoras como Elise Fouin, que recupera diarios viejos para crear muebles. “No es que sea una militante de la ecología, es más bien el encuentro con la materia y la lógica de la recuperación, del reciclaje, lo que me interesan”, concluyó la diseñadora.
TEXTO: Ana María Echeverría
PARÍS (AFP) - Decoración “responsable”, con materiales naturales o con objetos reciclados, o diseños futuristas, en colores fluorescentes: París, convertida esta semana en la capital del diseño mundial, desvela nuevas tendencias, entre las que persiste el reciclaje. Con un centenar de actividades en seis barrios de la capital destinados al gran público y con una gigantesca feria profesional bautizada Maison et Objet (Casa y Objeto), que recibió durante estos días a millares de profesionales. Esta movida, que termina hoy, es una gran fiesta y celebración de la creación contemporánea que convoca a comerciantes, empresarios y profesionales del mundo designer. Decoraciones murales fabricadas con plantas y flores, muebles insólitos, labrados con raíces o maderas preciosas, sofisticadas lámparas elaboradas con materiales reciclados como bolsas de basura: en París se afronta el lujo absoluto con objetos que claman su exasperación ante el desperdicio. Según Vincent Grégoire, de la firma Nelly Rodi, que estudia las nuevas tendencias en la moda y en el diseño, aunque muchos consumidores “siguen interesados en objetos ecológicos”, fabricados con “materiales naturales”, hay también muchos que dicen estar “hartos” de esa tendencia. “Quieren objetos futuristas, productos nuevos, excitantes”, explica Grégoire, señalando que el contexto económico, que sigue siendo difícil, pesa sobre los consumidores, que sienten una incertidumbre sobre el futuro. Pero quizá por eso mismo quieren levantarse el ánimo, y se aventuran con colores más excitantes, como azules eléctricos, rosa encendido, verde limón, naranjas y amarillos fluorescentes, apuntó. Aunque siempre sigue predominando en la decoración de interiores el blanco y negro - elegancia suprema-, los tonos grises y los colores neutros, como se comprueba al visitar el inmenso Salón Casa y Objeto, que cierra el martes sus puertas en Villepinte, en las afueras de París. Esta gran feria internacional está destinada exclusivamente a los profesionales del sector. En cambio, la semana parisina del diseño -similar a la que se celebra en Milán, Tokio, Berlín y Londres- pretende ser “una manifestación popular”, dirigida al gran público. No faltan en esta nueva gran cita del diseño internacional algunos de sus grandes nombres, como Baccarat, Cinna, Cappelini, Blanc + Blum, Poltrona Frau, entre muchos otros. Pero también hay espacio para pequeños creadores, que exponen en galerías de arte y en salas de exhibiciones en el Marais, o en prestigiosas direcciones en los Campos Elíseos y en Saint Germain des Près, donde también restaurantes y pastelerías muestran sus últimas creaciones. Uno de esos creadores independientes es Adrien de Melo - de 32 años y quien realizó la escenografía para el espacio cultural Luis Vuitton-, que propone en la galería BSL del Marais seis piezas de mobiliario en ónix, maderas raras y acero. Otras jóvenes creadoras destacan su interés por el arte del reciclado, como Anne Lisle Amilil-Bouché y Alice Macé, diseñadoras galardonadas en el concurso Jóvenes Creadores organizado por los Talleres de Arte de Francia, que presentan productos resultado de su trabajo de “construcción-reconstrucción”. Y es que esta tendencia sigue fuerte en el diseño contemporáneo, con ebanistas que fabrican muebles con viejas ventanas, como Damien Hamon, que “escucha las historias que le cuentan las viejas ventanas, para crear un objeto”, y diseñadoras como Elise Fouin, que recupera diarios viejos para crear muebles. “No es que sea una militante de la ecología, es más bien el encuentro con la materia y la lógica de la recuperación, del reciclaje, lo que me interesan”, concluyó la diseñadora.
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