Parvovirus: la enfermedad que castiga más a los cachorros

El mal afecta tanto a perros domésticos como callejeros, de razas puras y mestizos. Ramiro Andrés Etchepare, médico veterinario de Regina, explica riesgos y tratamientos.



La parvovirosis es una enfermedad infectocontagiosa causada por un virus y se encuentra dentro de las “gastroenteritis virales caninas”.

Existen dos tipos de parvovirus tipo 1 y tipo 2. Este último es el que provoca la enfermedad en los perros y la vía de contagio es fecal, oro-nasal. Es decir, de la materia fecal de un perro contagiado a la boca o nariz, o por contacto boca nariz de otro perro, o por la ingestión de heces.

“Afecta por lo general a perros jóvenes de un mes hasta 6 y 7 meses”, explica Ramiro Etchepare (MP 465), veterinario reginense.

El período de incubación es de 7 a 15 días, durante los cuales el animal no presenta síntomas. “Por lo tanto, el dueño del perro lo lleva al veterinario después de este tiempo –explica Etchepare– que es cuando comienza a notar que el perro no se encuentra bien”.


“Este virus ataca a células de muy rápida división, por eso afecta a cachorros que se encuentran en pleno desarrollo. Afecta principalmente a células intestinales, linfoides y de la médula ósea”, comenta el profesional.

A nivel intestinal destruye y afecta las vellosidades naturales, produciendo hemorragia y, por lo tanto, materia fecal con sangre. En la médula ósea, la acción es directa sobre los linfocitos y provoca leucopenia y neutropenia, esto quiere decir que baja el número de glóbulos blancos (leucocitos) o neutrófilos.

Los signos clínicos principales son: vómitos profusos, diarrea que el primer día generalmente es color normal marrón y con el correr de las horas o días se convierte en hemorrágica, con presencia de sangre y un olor característico. También, el animalito muestra falta de apetito (anorexia), deshidratación; la cual dependiendo del tiempo de evolución puede ser de distintos grados: 1, 2, 3 o 4, según afirma el veterinario.

“Generalmente no cursa con fiebre, si la hay es porque hay contaminación bacteriana secundaria”, añade. En algunos casos cuando avanza el cuadro sucede que el animal puede presentar hipotermia o sea temperatura baja, lo cual no es buen signo. El profesional puede llegar a un diagnóstico certero efectuando un análisis de sangre y un hemograma al animal enfermo.


Existe un tratamiento para esta enfermedad aunque no siempre el animalito se recupera. Lo que se intenta es corregir la deshidratación. Cuando hay anemia se puede realizar una transfusión sanguínea, suministrar antibióticos y para evitar vómitos es fundamental el reposo digestivo, tanto de sólidos como de líquidos.

“No es recomendable la utilización de antidiarreicos porque la diarrea es un método natural que permite la eliminación del agente agresor”, concluye Etchepare.

Recomendaciones y cuidados


* No llevar al perrito a lugares donde hubo parvovirus, por la perdurabilidad del mismo. En ese caso, como medida de prevención, en el ambiente se aconseja usar lavandina, en dilución de 1 en 10, en lugares donde hubo heces.

* Cumplir con todo el plan vacunatorio.

* No exponer al animal con salidas a plazas, paseos o contactos con otros ambientes y perros durante los primeros 3 meses de vida.

* Evitar bañarlo porque eso le provoca una situación de estrés y le bajan las defensas.


Síntomas y alertas


* Vómitos de consistencia espesa con espuma blanquecina, verdes, acuosos y abundantes con sangre.

* Falta de apetito y deshidratación a ritmo rápido debido a la diarrea y vómitos.

* Diarreas con o sin sangre (normalmente con sangre) y muy olorosas (sanguinolenta).

* Una gran decaída anímica, tristeza, pocas ganas en la deambulación. Decaimiento.

* Debilidad generalizada, problemas respiratorios o jadeos, ojos secos.

* Ante alguno de estos síntomas es prioritaria la visita al veterinario.


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