Pasión por las tablas de Plottier a Buenos Aires

Montó unas quince obras propias y versionó muchas otras.

Redacción

Por Redacción

Lautaro Vilo es dramaturgo, director de teatro, actor, guionista y maestro de dramaturgia. Si bien nació en Buenos Aires, en 1977, su familia se instaló luego en Plottier, donde creció. Cuando llegó el momento de elegir una profesión, no dudó: volvió a Buenos Aires para estudiar teatro, y lo hizo con los mejores, entre los que puede contar al gran Mauricio Kartun (quien hoy lo reconoce como un “joven autor, creativo y talentoso”) y trabajó (y trabaja) con reconocidos autores, como Rubén Szuchmacher.

Licenciado en Teatro y Profesor Superior de Teatro (Unicen), especializado en Dramaturgia (EAD), Vilo escribió y dirigió unas quince obras (ver parte). Desde 2002, desarrolla una intensa actividad docente en universidades, talleres públicos y privados (en país y en el extranjero). Durante cinco años, fue profesor asociado en el estudio privado de Mauricio Kartun. Desde 2009, está a cargo del Taller de Dramaturgia I en la Maestría en Dramaturgia (IUNA) y del Taller de Dramaturgia en la Maestría en Teatro de Objetos, Interactividad y Nuevos Medios (IUNA). En diálogo con “Río Negro”, adelanta su próxima producción, que tiene mucho de local.

–¿De qué se trata el texto?

–Voy a montar una obra que hice en 2010, en Portugal, con una compañía de allá: en aquel momento me convocaron y no sabía qué llevar ni qué podía llegar a interesarles. Entonces eché mano de un boceto de una obra que sucedía en Plottier, sobre una fábrica de chocolate que había entonces y se llamaba Maison Suisse. Escribí una obra coral para siete actores. Ellos le pusieron el nombre “La fábrica” y volví a Portugal el año pasado, porque dos obras mías, “Escandinavia” y “Cosmos”, fueron comisionadas por Guimaraes 2012 (ver aparte).

Tenía ganas de trabajar con un elenco más grande porque vengo trabajando con obras más bien pequeñas –salvo las adaptaciones de Shakespeare–. Junté un grupo de actores que está buenísimo, de gente que trabaja muy sólidamente en el teatro off, en cine y televisión: María Ucedo, María Abadi, Paula Ransenberg, Lautaro Perotti y Julián Vilar. Pehuén Gutiérrez y Cristian Cardozo van a trabajar en la asistencia de dirección, Adolfo Oddone se va a encargar de la música y yo voy a estar a cargo de la dirección del espectáculo. Estamos en gestiones por encontrar el espacio adecuado en Buenos Aires y, seguramente, sea una sala de las de mayor envergadura del teatro independiente.

“Maison Suisse” sucede en un pueblo del Alto Valle y se desarrolla a partir de la muerte del dueño de una chocolatería y las dificultades de los hijos –un muchacho de dudosas pretensiones musicales y una mujer tímida– para hacerse cargo del negocio familiar y de sus propios destinos. Los otros personajes son un amigo del joven, la vecina y novia del joven, la madrastra de la novia y un empleado de la chocolatería. El pueblo no se nombra, pero hay escenas en la barda, en el río, en la rotonda y en las piezas del fondo de la casa (que pueden remitir a espacios familiares para el público local). De chico –rememora Vilo–, la referencia era cierta relación con el ambiente y cierta sensación de la presencia del viento, esta idea de que las cosas pasaban en otros lados, los turistas venían de otro lado, pasaban y se iban para otro lado.

Uno de los personajes es hijo de un petrolero y descubre que tiene una familia en Rincón de los Sauces. Casi todos tienen unos 30 pirulos y tienen que soltar cierta cosa conocida y arrancar para iniciar otra distinta.

Después, hay un cierre del protagonista… que dice que su problema se debe al viento, que te pone de tan mal humor siempre, que si uno viviera en San Martín de los Andes sería otra cosa. Cierto discurso que he escuchado mucho allá. Quiero escuchar este texto en ese lugar, a ver qué pasa con la gente que lo escucha.

–¿Pensás montarla en la región?

–La idea es llevarla a Neuquén a fin de año. Si bien se estrenó una obra mía allá, “23.334”, que dirigió Marcela Cánepa, no pude hacerlo yo todavía. Hice una función con algo que fue predecesor de “American Mouse”, y estamos viendo de llevar “Escandinavia”.

–¿Cuánto hace que te fuiste de la región?

–Me fui de Neuquén en 1994. Plottier no es la ciudad que conocí. Ahora veo que está todo muy distinto, con el crecimiento, la urbanización y tal. Era un lugar muy singular, con eso de estar junto a una ciudad capital y ser una ciudad dormitorio de Neuquén. Es una obra (“Maison Suisse”) que sucede a fines de los 90, con cierta inquietud de lo que puede suceder en el 2000, de ese Plottier que yo curtí, no de el de ahora, que tiene una movida inmobiliaria grande, con chacras históricas loteadas.

–“American Mouse” cuenta parte de tus recuerdos a partir de un viaje a Orlando. ¿Tus obras suelen tener pinceladas autobiográficas?

–Siempre se puede generar una pregunta sobre qué parte de esto es verdad o qué parte no. Supongo que todo autor es una persona que está teñida de su propio recorrido. Hay una frase que Kartun nos repetía siempre: “Uno no puede escribir sobre lo que no conoce”. En este caso (“Maison Suisse”), me gustaba mucho la idea de registrar algunas cosas que son de una singular belleza para mí. Seguramente porque uno creció ahí, pero el río Limay es un río de absoluta belleza.

ENTREVISTA: Lautaro Vilo

“Un acto de comunión”, obra escrita e interpretada por el joven artista.

PAULA GINGINS

pgingins@rionegro.com.ar


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