Perros desobedientes: qué hacer y cómo educarlos

“Trabajar desde temprana edad en la subordinación que va de la mano con el liderazgo que ejercemos en nuestra mascota”, explica Yanina Barrionuevo, educadora canina de Allen.





Son como niños, traviesos, juguetones y desobedientes cuando los llamamos. La obediencia de nuestras mascotas, no es tarea fácil para muchos de nosotros.

Sin embargo, esta acción es muy importante porque de ello puede depender su vida, además de congeniar mejor y generar el vínculo. Es prioridad saber marcar la jerarquía, entre el perro y el dueño, para lograr tal obediencia.

Buscar el equilibrio emocional del animal, para que la convivencia sea armoniosa en su entorno y la conducta con su familia. Barrionuevo basa su entrenamiento en la idea de “animalizar al hombre”, en el sentido de entender y respetar el propio lenguaje de los perros.


“La mayoría, comete el error de creer que el animal aprenderá el lenguaje nuestro -afirma la educadora-, pero respetando el lenguaje del animal obtendremos mejores resultados” y asegura que “cuando humanizamos a los perros dejamos de lado, el propio lenguaje de su mundo canino”.

Los animales necesitan un lenguaje claro, buen trato y un líder, afirma la experta. Los perros entienden palabras como: “vení, sentate, acostate”. Por eso la llamada de atención debe ser clara, precisa y concisa, en el acto y momento justo. Al educarlos, no hay que perder el liderazgo, en términos de jerarquía, no de manipulación, explica Barrionuevo.

Y comenta que la mayoría solicita ayuda por “desobediencia cuando la situación no da para más. Eso tiene que ver con humanizar al animal y no poner límites”.

Cuando el perro no responde al llamado es porque no se consolidó bien el vínculo con estímulos positivos: la comida, el juguete y la caricia. El amor y la debida atención hacia nuestras mascotas garantiza una buena relación y la convivencia en armonía en el entorno familiar.


Para generar y establecer un buen vínculo, la educadora se basa en cuatro “acciones importantes”:

* Educación, que consiste en enseñar con palabras precisas, marcar límites, qué puede hacer y qué no.

* Estimulación a través de los premios, basada en caricias, comida, juguetes.

* La estimulación auditiva - es el pilar fundamental para que nos obedezca - es el nombre.

* Socialización a través de paseos, actividades recreativas donde compartirá con otros perros y personas, ciertas situaciones.

* Subordinación, se trabaja desde el liderazgo pero no en términos de manipulación, aclara la experta.

“Trabajar la gestión emocional es que el perro quiera estar con nosotros, a gusto y feliz. Un ejemplo: Cuando sale corriendo despavorido pero al pronunciar su nombre viene, me hace caso, lo premio con comida, caricias, juguetes”, explica la educadora.

“Nos desobedecen porque no somos su líder”, observa. “Nosotros debemos respetar el lenguaje del animal y establecerlo desde el afecto” resume Barrionuevo y reflexiona: “Me dejo afectar por el mundo canino; y el can se deja afectar por el mundo humano”.

Vínculo y emoción: 4 pilares fundamentales


* Educación: marcar límites, que aprenda dónde hacer sus necesidades, etc.
* Estimulación: a través del premio; cada vez que responda nuestra enseñanza.
* Socialización: juegos, paseos, actividades recreativas.
* Subordinación: marcar claramente que el dueño es el líder.

Tips de convivencia y premios


* Caricias, comida, juguetes y la libertad.
* La relación del perro con su entorno y la conducta emocional beneficia la relación con su dueño.
* Establecer el equilibrio mental entre el animal y el humano.
* Un perro adulto se puede educar y corregir totalmente.


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