Piden 30 años para el abusador de Parque Norte

La defensa de Agripinio Rubio solicitó diez años. Familiares de las víctimas esperan un fallo ejemplar.

NEUQUÉN

NEUQUÉN (AN).- Sobre el final de la audiencia, Agripinio Rubio se paró y repitió: “Soy inocente”. Los padres de una de sus víctima lo miraron fijo, con labios apretados. Fue el desenlace del debate donde finalmente no se definió la pena del culpable de abusar de dos adolescentes en la zona del Parque Norte de esta capital. La condena se conocerá el viernes próximo, pero sí se sabe que la fiscalía reclamó 30 años de prisión, y que la defensa pidió 10.

Rubio arribó esposado a los tribunales de calle Yrigoyen, pasadas las 9:20. Pelo espeso, barba candado, se sentó y escuchó a los seis testigos que incorporó la fiscalía. Hablaron Oscar y Mabel, los padre de unas de las chicas abusadas. Luego, fue el turno de las licenciadas Zulema Díaz y Verónica Estanislado (psicólogas forenses), y más tarde de dos integrantes del Gabinete Criminológico de la Justicia.

Lógicamente, ninguno de los testimonios favoreció la complejísima situación de Rubio, quien fue declarado culpable ya por un jurado popular el mes pasado, por el hecho ocurrido el 1 de agosto del año pasado cuando las dos chicas habían salido a caminar por el parque en cuestión. De manera unánime fue encontrado culpable de dos cargos: por abuso sexual gravemente ultrajante y agravados por el empleo de un arma, más uno de robo calificado.

Los profesionales coincidieron en que Rubio tiene características “psicopatológicas” y no cuenta con “empatía hacia las víctimas”, según le relató a este diario la fiscal Dolores Finochietti. También que ofrece “todas las probabilidades de reincidencia”, como ocurrió, dado que ya había cumplido con otras dos condenas por abusos sexuales.

Oscar, el padre de una de las víctimas, pidió “ejemplaridad” en el fallo que dará el viernes al mediodía el juez Martín Marcovesky. Y también criticó a la defensa: “Es increíble que desconozca el daño que le hizo este hecho a las víctimas y su entorno”, señaló.

“Somos los hombres el problema. Hay mujeres y hombres, y los hombre son los que violamos”. Pelo cano, ojos ardientes, voz calma pero encendida, uno de los amigos de Mabel (madre de una de las chicas abusadas), cree que no hay “nada peor que violar, que violentar de esa forma la intimidad de una muchacha”. Lo dice en la vereda de los tribunales de calle Irigoyen, en medio de un grupo de damas que esperan una “condena ejemplar” para Rubio. Un grupo que seguramente volverá al mismo lugar y con el mismo objetivo el viernes.

A eso fueron, a apoyar a una familia que en vez de “bajar los brazos, salió, se recuperó, peleó”. Una de las mujeres, todas al unísono diciendo “sin nombre, poné que somos amigas de Mabel”, dice que caminaba seguido por el Parque Norte, porque todas viven cerca de ahí. No lo hace más. “A las chicas les pasó al mediodía, y con un tipo reincidente. Acá no hay un seguimiento de los violadores”. Las muchachas viven en La Plata, estudian, intentan retomar una vida “normal”. “Fueron muy valientes, son chicas muy valientes”, repiten las mujeres. Lo volverán a decir el viernes.


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