Un socio, un gorro y una confesión, las claves en el crimen del zapatero

Nicolás Nuñez fue imputado ayer por el delito de homicidio criminis causa y se ordenó que cumpla seis meses de prisión preventiva a la espera del juicio. Para los familiares de Fernando Gatti fue un “pequeño alivio” a pocos días de cumplirse un año del asesinato ocurrido en el barrio Río Grande.

09 sep 2018 - 20:04

Por once meses el crimen de Fernando Gatti (35), el joven zapatero que fue asesinado cuando ingresaba a la casa de sus padres, estuvo sumido en la total incertidumbre, al punto que la fiscalía había archivado el caso. Pero la familia movió cielo y tierra y ayer Nicolás Andrés Nuñez (36) fue acusado de ser uno de los autores del homicidio y se dispuso que permanezca en prisión preventiva hasta la realización del juicio en el que, por ahora, enfrenta la pena de prisión perpetua.

Un socio delictivo frustrado, un gorro de lana dejado en la calle y una confesión que Nuñez habría realizado en un templo evangélico fueron las claves que permitieron a la fiscalía de Homicidios que comanda Agustín García, hilvanar las piezas para dar con el hombre que en el identikit difundido tenía la mitad del rostro tapada con un cuellito.

A mediados de agosto el caso por el asesinato de Gatti fue reabierto y al día siguiente se ofreció una recompensa de 1.350.000 pesos para quien aporte datos sobre el crimen que ocurrió el 21 de septiembre del año pasado a las 21.30 en el patio de la casa del barrio Río Grande. Esa noche Fernando llegó junto a su hermana a dejar a su abuelo pero dos jóvenes los esperaban agazapados en el patio. Hubo un forcejeo, y mientras uno de los asaltantes ya se iba, el otro regresó, le disparó a Fernando y se fue sin robar nada.

La única pista firme que se tenía era un gorro de lana que se encontró en las inmediaciones de la escena del crimen y del cual se extrajo ADN. Pero no tenían con quien cotejarlo hasta que un socio frustrado delató a Nuñez.

Contó que lo había invitado a asaltar la casa de los Gatti, que él debía manejar una moto en la que huirían, pero que finalmente desistió de participar. La pista contra Nuñez estaba marcada, pero cobró fuerza cuando un hombre que vive en un templo evangélico aportó otro dato nodal: reveló que Nuñez le mostró el video del crimen y le confesó ser quien le disparó a Gatti.

En la audiencia de ayer la jueza Mara Suste avaló el pedido de la fiscalía e imputó a Nuñez por los delitos de homicidio criminis causa en concurso real con robo calificado en grado de tentativa y dispuso que cumpla seis meses de prisión preventiva a la espera del inicio del juicio.

El fiscal García explicó que se optó por la figura penal que contempla la pena única de prisión perpetua porque Nuñez, o “Caso” como lo llaman, “denotó desprecio por la vida porque al no poder cometer el robo es que decide matarlo a Gatti”. Y anticipó que procederán al cotejo del ADN de Nuñez con el extraído del gorro.

La recompensa
1.350.000
es el aporte que podrán cobrar quienes aporten datos de los autores y declaren en el futuro juicio por jurados.
“Para colmo nació el mismo día y el mismo año que mi hijo, el 24 de julio de 1982, es muy fuerte. Cuando lo dijeron no sabía qué sentir”.
Liliana Ventura, la madre de Fernando Gatti, presenció hoy el debate.
Conformidad de la familia con el avance
Un socio, un gorro y una confesión, las claves en el crimen del zapatero
Los padres de Gatti aguardan ahora un juicio ejemplar.

“Es muy difícil estar en esa habitación con él (Nuñez) sentado ahí, te remueve todo”, contó Liliana Ventura, la mamá de Fernando Gatti ayer al término de la audiencia en la que no faltaron las lágrimas.

Para la familia Gatti “lo más importante es que lo atraparon porque en cualquier momento se iba a ir y ya no lo encontraban”, remarcó Oscar Gatti, el padre de Fernando. Y con la voz entrecortada señaló que “espero que sufra el castigo que corresponde, porque si realmente se cumplen las penas por las que está en curso este delito no tendría que salir más”.

Liliana también planteó que “a mí a mi hijo nadie me lo va a devolver pero por lo menos la persona que hizo esto que lo pague estando en prisión”.

“Este señor evidentemente no es la primera vez que hace esto”, contó Liliana en referencia a las dos condenas que Nuñez tuvo en 2002 y 2007 y enfatizó que “yo pienso que si queda libre es un peligro andante y espero que a nadie le toque”.

“Queremos poder estar en paz, que reciba el castigo que corresponde y que nadie más tenga que correr este peligro”, cerró Oscar.

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