Progreso: muchos años y muchos problemas

Es uno de los sectores más antiguos de Roca y sus necesidades siguen creciendo.

ROCA (AR).- El barrio Progreso es uno de los más antiguos de Roca. Sin embargo, a pesar de su historia y su nombre, este sector de la ciudad no ha progresado con el transcurso del tiempo.

Al principio, unas pocas familias llegaron al lugar con la intención de construir sus casas y establecerse definitivamente. Ese número se incrementó considerablemente a lo largo de los años, pero las condiciones de infraestructura y servicios del lugar no han podido adaptarse a las necesidades de sus pobladores.

A la hora de hablar de los problemas que diariamente tienen que hacer frente, los vecinos no dudaron en señalar que las calles constituyen el principal inconveniente.

Según sus palabras, transitar por el barrio se ha convertido en un verdadero «safari» para quienes diariamente deben dirigirse a sus lugares de trabajo o estudios. Esta situación se complica mucho más durante los días de lluvia.

Los habitantes del Progreso han realizado sucesivos reclamos ante las autoridades municipales para que las máquinas arreglen las calles y permita a los transeúntes y conductores circular con más tranquilidad y sin el temor de quedar a mitad de camino en algún pozo con agua.

«Cuando llueve este sector se convierte en un pantano por el que es imposible transitar; además, debido a la falta del cordón cuneta muchas veces se inundan las casas», señalaron los vecinos.

A pesar de que en el barrio viven aproximadamente 200 chicos, no existe un establecimiento educativo donde puedan recibir instrucción primaria y secundaria.

Por esta razón, los niños deben concurrir a las escuelas de los barrios más cercanos, como la de Islas Malvinas o la de Stefenelli.

Las distancias

Otro problema se presenta para los vecinos cuando llega el momento de enviar a sus hijos al colegio. Los chicos que asisten a la Escuela 35 de Stefenelli no cuentan con el servicio de transporte escolar que realice el recorrido. De esta manera, muchos se ven obligados a realizar el trayecto en bicicleta o simplemente caminando.

Sin embargo, las bajas temperaturas del invierno sumado a la escasa visibilidad en las horas de la mañana constituyen otros factores de preocupación de los padres. Muchos de ellos manifestaron su temor por la posibilidad de que algo les suceda a sus hijos en el tramo que recorren diariamente hacia la escuela.

Estos no fueron los únicos inconvenientes que expusieron los vecinos cuando fueron consultados por «Río Negro». También plantearon la necesidad de contar con un centro de salud en el que se asista a las personas que deban realizar algún trámite médico.

«Hace algunos años funcionaba una sala de primeros auxilios que debió cerrarse porque no había profesionales disponibles que se pudieran acercar al barrio», recordaron los vecinos.

Ante cualquier emergencia los habitantes del Progreso deben acercarse a la sala ubicada en Malvinas, distante a unos 5 kilómetros, o recorrer los más de 9 que los separan del hospital «Francisco López Lima».

Además, el desagüe que corre paralelo a la calle Lisandro de la Torre se convirtió en otra preocupación ante la posibilidad de que un foco infeccioso pueda transmitir alguna enfermedad a los pobladores o que pueda ocurrirles un accidente a los niños que juegan en el barrio.

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