Raúl elige el silencio y ordena discreta alerta policial

Medios oficiales buscan dar imagen de continuidad. Los militares están listos y aumenta la vigilancia callejera.

LA HABANA (AFP) – Raúl Castro tiene las riendas del poder en Cuba pero permanece invisible para los cubanos, alimentando una gran incertidumbre sobre el futuro de la isla, mientras se detecta una discreta movilización de seguridad y restricciones a la prensa.

Raúl Castro, pragmático número dos del gobierno cubano, asumió la suma del poder al delegarle Fidel sus funciones como primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y como presidente del Consejo de Estado.

Mientras los cubanos seguían con sus actividades normales en esta segunda jornada de gobierno provisional sin Fidel, los órganos oficiales reafirmaron durante toda la jornada la continuidad del sistema socialista que rige en la isla desde 1959 y los cuerpos militares permanecen listos en la defensa del país.

Aunque en las calles el aumento de la seguridad es apenas perceptible, el Estado afina los mecanismos de control y en situaciones especiales, como ésta, es habitual que las unidades militares estén en «alerta combativa».

«El país está preparado para su defensa por las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el pueblo», dijo Fidel Castro en la noche del martes . Sus partidario están convencidos de que una situación de inestabilidad interna -protestas, detenciones, éxodo masivo- será utilizada por Estados Unidos para una intervención militar en la isla. El diario oficial Granma señaló ayer que «las pretensiones del gobierno norteamericano de enviar fuerzas de despliegue rápido a Cuba, una vez desaparecido Fidel, están en los planes del enemigo».

Vecinos de la capital comentaron que las Brigadas de Respuesta Rápida, grupos de partidarios movilizados en los centros de trabajo, permanecen activadas para repeler eventuales acciones de la oposición interna.»No se ve nada, pero se está como en un estado de guerra», dijo un joven de 32 años, que prefirió anonimato.

Intentando crear una sensación de estabilidad, el mismo Fidel Castro delegó poderes en su hermano. Pero muchos ciudadanos ven en Raúl a un hombre «duro», en su condición de ministro de las Fuerzas Armadas, al frente de unos 50.000 hombres, o poco conocido, por haber estado siempre a las sombra de su hermano. La personalidad de Raúl fue objeto de defensa el 3 de junio cuando cumplió 75 años. En un suplemento del diario Granma, dos dirigentes históricos de la revolución rechazaron que sea «extremista, hosco y áspero». Ese día la televisión difundió también un documental en el que aparece un Raúl cantando, bromeando, jugando con niños, obsequiando flores y besando a su esposa, Vilma Espín .

Ayer, en su primera plana, Granma justificó ayer la cesión del poder como un «acto de justicia histórica», no sólo legal.


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