Reacciones a favor y críticas a la medida
La liberación de Augusto Pinochet fue acogida con respeto por parte de varios gobiernos, mientras que organismos de derechos humanos la recibieron con decepción, aunque confían en que los tribunales chilenos juzguen al ex dictador.
La ex primera ministra conservadora británica Margaret Thatcher declaró que el «caso Pinochet» ha sido un «dilapidación de dinero para el contribuyente británico». Thatcher afirmó que «el senador Pinochet ha sido un amigo leal de Gran Bretaña en la Guerra de las Malvinas (1982, contra Argentina). La recompensa de este gobierno (el laborista de Tony Blair) fue tenerle prisionero 16 meses». «En ese lapso, su salud se ha deteriorado, la reputación de nuestros tribunales se ha visto empañada y enormes sumas de dinero público han sido dilapidadas para una venganza política».
El gobierno de Estados Unidos señaló que respeta la decisión del ministro Straw de no extraditar a España a Pinochet y dijo que «otros gobiernos» deben hacer lo mismo, según el portavoz de la Casa Blanca, Joe Lockhart.
Isabel Allende, la hija del ex presidente chileno Salvador Allende, derrocado por Pinochet, indicó que «se ha demostrado que no hay impunidad en su caso, y esto es muy importante para el futuro del mundo entero, no solamente para Chile, sino para que los futuros dictadores sepan que no pueden ocasionar víctimas con impunidad».
El presidente francés, Jacques Chirac, considera que «debe hacerse justicia, sea en Gran Bretaña o en Chile, y establecerse las responsabilidades de Pinochet».
La Asociación Latinoamericana de los Derechos Humanos (Aldhu) calificó de «deplorable manipulación política» la liberación del general y señaló que Straw desconoce los tratados internacionales «que obligan a los estratos europeos a colaborar para facilitar la extradición de estos criminales».
En Argentina, el ministro del Interior, Federico Storani, se manifestó «respetuoso» de la decisión de Gran Bretaña , aunque también destacó la voluntad del presidente electo Ricardo Lagos, de que el ex militar sea juzgado en su país .
Mientras, la vicepresidente de las Madres de Plaza de Mayo, Mercedes de Medoño, repudió la medida y afirmó que «la única enfermedad que tiene es la de ser un asesino».
Marco Antonio, uno de los hijos de Pinochet, afirmó que su padre regresa a Chile «con su salud deteriorada» después de estar detenido en Inglaterra, y admitió que «es indudable que va a tener que enfrentar» numerosas causas judiciales en su país .
El abogado de la acusación particular contra Pinochet en Madrid, Joan Garcés, afirmó que la decisión es fruto de un acuerdo político secreto y, en definitiva, una «victoria de la impunidad». » Supone darle un pasaporte y una «patente de corso» a la impunidad», declaró.
Amnistía Internacional (AI) manifestó ayer que la «lucha para acabar con la impunidad de los crímenes contra la Humanidad continúa» pese a lo sucedido con Pinochet.
La liberación de Augusto Pinochet fue acogida con respeto por parte de varios gobiernos, mientras que organismos de derechos humanos la recibieron con decepción, aunque confían en que los tribunales chilenos juzguen al ex dictador.
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