Récord de devaluación en el Brasil: el dólar llegó a 4 reales

Hay presiones especulativas por los vencimientos. La larga campaña acentúa las dudas de los inversores.

San Pablo (Télam-SNI).- Las presiones sobre la moneda brasileña asolaron ayer el mercado y la llevaron a un nuevo récord de devaluación, en medio de un turbulento panorama que combina segunda vuelta electoral, importantes vencimientos de deuda pública y privada y desconfianza internacional sobre la economía brasileña.

La divisa tocó ayer los 4 reales frente al dólar y cerró en 3,99 unidades el tipo vendedor, con lo que sumó una nueva devaluación del 3,1%.

«La exagerada incertidumbre electoral sobre cuáles serán las políticas económicas del próximo gobierno, los vencimientos la próxima semana de un paquete de deuda indexada al dólar y el (pesimista) escenario internacional de la semana, aunque un poco atenuado este jueves», son los factores que presionan al mercado, dijo a la AFP el analista del español BBVA en Brasil, Fernando Barbosa. Pero los analistas coincidieron ayer en que el factor que más pesa sobre el real es la deuda brasileña y las alertas sobre si es necesario reestructurarla.

Con su moneda fuertemente devaluada, Brasil debe afrontar en octubre vencimientos de deuda pública interna indexada al cambio con la divisa estadounidense por 5.000 millones de dólares, y alrededor 700 millones de dólares de deuda externa privada.

La coincidencia de los vencimientos y la caída del real no es sino originada en un cálculo especulativo de los inversores.

«Cuánto más valga el dólar en estos días, más reales recibirán por sus títulos los acreedores del paquete de deuda que vence la próxima semana», explicó el analista de la consultora Técnica, Antonio Carlos Colángelo.

La deuda pública brasileña, tanto interna como externa, totalizó en agosto 784.061 millones de reales (202.000 millones de dólares al cambio actual) y representa un elevado 58,3% del Producto Bruto Interno (PBI).

El economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Guillermo Perry, descartó hoy en Madrid que Brasil deba reprogramar su deuda porque «tiene recursos suficientes» para la transición de gobierno.

Sin embargo, otras declaraciones fueron menos favorables, como las manifestaciones de ayer del millonario húngaro-estadounidense, George Soros, quien consideró que hay más de 50% de posibilidades de que Brasil tenga que reestructurar su deuda, y que fueron reflejadas hoy con amplitud por la prensa local.

Además, en una entrevista divulgada en la revista América Economía, la pasada semana, el director del banco neoyorkino Bear Stearn, Michael Pettis, afirmó que Brasil cae en moratoria este año «por la estructura de su deuda interna».

Para acallar estas opiniones, el presidente del Banco Central, Arminio Fraga, afirmó que «lo que existe ayer son dudas en relación a lo que viene (tras las elecciones) y si reaccionamos de forma correcta en la conducción macroeconómica, la solución vendrá, porque incluso en el ambiente internacional difícil, tenemos apoyo de 30.000 millones de dólares» que otorgó el Fondo Monetario Internacional (FMI) en setiembre para garantizar los recursos que necesitará el próximo gobierno.

Se reabre el debate sobre la deuda externa

La deuda brasileña y las alertas sobre si será necesario reestructurarla, están detrás de la crisis financiera que esta semana alcanzó una fuerte virulencia en Brasil.

La deuda pública brasileña (interna y externa) totalizó en agosto 784.061 millones de reales (202.000 millones de dólares al cambio actual) y representa un 58,3% del Producto Interno Bruto (PIB). El grueso de la deuda pública es interna y en reales. La deuda externa totaliza 204.000 millones de dólares, pero más de la mitad es privada.

En octubre vencen en Brasil, cuya moneda perdió 40% de su valor en los últimos 5 meses, dos importantes paquetes de deuda pública interna por unos 5.000 millones de dólares, y unos 700 millones de dólares de deuda externa privada.

Los vencimientos coinciden con el peor momento de la crisis financiera brasileña y de desconfianza internacional hacia el país, después que el candidato de izquierda Luiz Inacio Lula da Silva (del que gran parte de Wall Street no cree que esté comprometido con una política económica responsable) tenga casi asegurado el triunfo en la segunda ronda, frente al favorito del «establishment», José Serra.

El economista jefe del Banco Mundial para América Latina, Guillermo Perry, descartó que Brasil deba reprogramar su deuda porque «tiene recursos suficientes» para la transición.

Por su parte el economista del banco BBVA en Brasil, Fernando Barbosa dijo que «nuestra impresión es que la deuda pública es totalmente administrable. La interna, aunque tiene una parte indexada al valor del dólar, es pagada en reales, no como ocurría en Argentina, y los acreedores son residentes, lo que no da espacio a fuga; y la externa es pequeña y Brasil tiene los recursos».

El analista reconocía, sin embargo, que la situación será «delicada» si llegara a mantenerse el nivel de presión actual por largo tiempo tras las elecciones o si el presidente electo no mantuviera una política económica responsable .

Otras declaraciones fueron menos favorables. En Brasil la prensa se hizo fuerte eco de la afirmación del financista George Soros considerando que hay más de 50% de posibilidades de que Brasil tenga que reestructurar su deuda. También el director del banco neoyorkino Bear Stearn, Michael Pettis, afirmó que Brasil cae en moratoria este año «por la estructura de su deuda interna».

El ex presidente del Banco Central, José Julio Sena, consideró que lo que pasa en Brasil es que la disposición a invertir en mercados emergentes se ha retraído, por la situación internacional (cese de pagos en Argentina, lento crecimiento económico mundial, escándalos contables en grandes empresas y peligro de guerra en Irak) y con «con la incertidumbre sobre los rumbos de la política económica» brasileña tras las elecciones. Sena advirtió que aunque se espera un retorno de la inversión una vez que el próximo presidente anuncie su equipo económico y su plan, difícilmente el crédito «retorne en su plenitud. Los inversores querrán ver al menos 20 minutos del primer tiempo, eso significa abril, mayo del año que viene».

Chile debe salir a apuntalar su peso

El Banco Central chileno dijo ayer que empleará hasta 4.000 millones de dólares para intervenir en el mercado cambiario a fin de frenar la persistente depreciación de la moneda local debido al complejo escenario regional.

El instituto emisor colocará bonos en divisas por hasta 2.000 millones de dólares y destinará la misma cantidad, proveniente de las reservas internacionales, a la venta directa en el mercado durante los próximos cuatro meses.

La decisión busca reducir la caída de la moneda local que tocó mínimos históricos de 760 pesos por dólar ayer, arrastrada por la brusca depreciación del real en Brasil. «Parte de la depreciación observada recientemente refleja más bien movimientos en un mercado que ha operado con escasa liquidez y alta volatilidad, y, consecuentemente, con algún grado de sobrerreacción», dijo el Banco Central en un comunicado.

Imparable cosecha de apoyos a Lula

BRASILIA (ANSA) – Luiz Inácio Lula da Silva concluyó ayer con éxito la cosecha de apoyos en todo el arco opositor para el ballottage de las elecciones presidenciales brasileñas que el 27 de octubre disputará con el oficialista José Serra.

Con el anuncio formal ayer del apoyo del Partido Socialista Brasileño (PSB), que llevó como candidato en el primer turno a Anthony Garotinho, y del Partido Laborista Brasileño (PTB), que apoyó a Ciro Gomes, Lula colocó detrás de su candidatura a todo el arco opositor al presidente Fernando Henrique Cardoso.

Las máximas dirigencias del PSB y del PTB, reunidas en Brasilia, expresaron hoy su apoyo «unánime» al candidato del Partido de los Trabajadores, y no reclamaron, al menos públicamente, ningún cargo en un eventual gobierno de Lula. «Aquí nadie quiere nada» en un eventual gobierno del PT, dijo Garotinho, que subrayó que el PSB extendía su apoyo a Lula, pero no estaba cerrando una alianza con el PT.

Por su parte, el presidente del PTB, el diputado José Carlos Martínez, precisó que el partido «tomó la decisión unánime de recomendar el apoyo a Lula. Cada Estado podrá elegir su propio camino, pero a nivel nacional apoyaremos a Lula», explicó. El PT ya se había asegurado el apoyo «irrestricto y entusiasta» de Ciro Gomes y su Partido Popular Socialista (PPS), y del Partido Democrático Laborista (PDT), del ex gobernador Leonel Brizola.

Lula también recibió ayer nuevamente el apoyo del ex presidente Itamar Franco, actual gobernador de Minas Gerais, el tercer colegio electoral del Brasil, a quien incluso le pidió que apoye al candidato a gobernador del PT .


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