Reformulación y articulación de políticas públicas en seguridad
CARLOS RODRÍGUEZ (*)
En esta era de la globalización, las comunicaciones y la innovación, grande es el desafío para el estadista responsable en procura de obtener una excelente gobernabilidad y eficiencia en cada una de las áreas en que no se deben soslayar premisas y principios de las ciencias de su incumbencia, para brindarle a la sociedad los fines últimos que declama. Si el vínculo del Estado es su capacidad jurídica de procurar sus propios fines, mediante un haz de instituciones que deberán brindar bienestar, desarrollo, crecimiento y una óptima calidad de vida, preservando los bienes jurídicos tutelados como son la vida, la propiedad, la honestidad, y sus valores sociales como la educación, la salud, la seguridad, previsión, vivienda, caminos, etc., el gobierno en este caso es como un director de orquesta, que debe conocer la partitura musical de todos los instrumentos para dirigir armónicamente a los músicos, quienes a la vez deben ser idóneos en cada uno de ellos para el éxito de su presentación. Como en el mundo se observa una relajamiento en preservar valores y en que nos orientamos a subculturas, alejados de pensamientos que nos legaron en el Siglo de las Luces o Enciclopedismo, tendremos que emular a los grandes avanzados de la humanidad para reencauzarnos como sociedad y evitar la victimización que día a día se acrecienta con su violencia inusitada, teniendo a la sociedad en vilo y temerosa. En el tópico que nos incumbe, la seguridad, vale también el axioma médico, “mejor que curar es prevenir”, él que no sólo se dirige a mejorar la medicina sino a procurar o prevenir que las enfermedades no ocurran. Sobre el fenómeno delictual, debiera emularse este antídoto para que el delito no ocurra, y para ello deben identificarse sus causas o su etiología, es decir el porqué de la proliferación del mismo, y atacarlas con todo el andamiaje de la praxis política. Se puede ir pensando en un diagnóstico. Si convenimos en que las políticas públicas responsables debieran ser un laboratorio para alcanzar sus respectivos objetivos, loable es que se observen sus premisas; como es la voluntad política, legitimidad, idoneidad temática, legalidad, oportunidad y consenso, ello como lógica insoslayable de esa praxis. Esta praxis política y laboratorio de políticas públicas nos hace orientarnos a la omnicomprensión del delito, y tomando como predicamento las teorías criminológicas de la Escuela de Chicago, entre ellas: el aprendizaje social, la teoría ecológica del delito, el etiquetamiento u oportunidad diferencial, etc., lo que concuerda con pensamientos célebres de grandes ilustres de la humanidad que nos legaron: • “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres” (Pitágoras, 580-500 a.C.). • “Ser esclavos de la ley para poder ser libres” (Cicerón, 106-43 a.C.). • “La ilustración y el fomento intelectual son la llave maestra que abre las puertas de la abundancia y felicidad de los pueblos” (general José de San Martín). • “El desarrollo y progreso de una nación estarán basados en la calidad de su educación” (Bolívar). • “Cuando las escuelas y las fábricas estén llenas, las cárceles estarán vacías” (Perito Moreno). • “Un Código Penal, por excelente que sea, no es eficaz si no va a acompañado de otras políticas públicas, en lo jurídico, educacional y social” (Enrique Ferri, italiano, 1856-1929). En esta directriz y como rayo vector es que se propone y/o sugiere, aprovechando la reforma de la Ley de Educación en la provincia, que se impulse en el programa estudiantil la materia Seguridad General como un aditamento o refuerzo de las materias Educación Democrática o Instrucción Cívica, y que además se le dé una orientación criminológica y, a no dudarlo, ya a corto plazo observaremos resultados positivos en el aprendizaje social; imaginemos que a mediano y largo plazo se verá coronado el objetivo, resultando menor el índice de delitos, para beneplácito de las futuras generaciones y logro de una excelente gobernabilidad de la cumbre estratégica. Reforzando predicamentos para optimizar el programa a diseñar, se comenta a otro grande, Juan Romagnosi, jurisconsulto italiano (1761-1835) que en un trabajo sociológico, en lo que denominó “Defectos de la sociedad”, infería sobre problemas en la educación, en la policía, justicia y legislación, más que nada en la ineficacia de sus respectivos roles funcionales. Esta teoría o predicamento fue importada por nuestro ilustre José Ingenieros (1877-1925). Si se realizará un exhaustivo trabajo de laboratorio, como se ha enunciado, en pos de optimizar la política pública en seguridad, a través de un taller se obtendría un real “diagnóstico” y descubriría en qué instancias o instituciones se deberá poner énfasis para progresar y optimizar sus respectivos roles. Existe evolución para beneplácito de la sociedad, pero no nos dejemos ganar por el desánimo al observar también involución. ¡Organicémonos e innovemos! La propuesta no es nueva, ya la ley nacional de Tránsito ha impulsado en el programa educacional la denominada Educación Vial, dirigida a jardín de infantes, escolaridad primaria, secundaria e inclusive terciaria, y que también persigue optimizar el futuro, es decir atenuar la alarmante cifra de accidentes de tránsito con pérdida de vidas y bienes. En esta orientación en Seguridad General, loable es que también se recurra a la progenitora intelectual, la escuela, para optimizar el protagonismo útil en la ilustración y elevación intelectual de los ciudadanos, formándolos en su desarrollo psicofísico y ético- moral y que sean un modelo de niño, de joven y de adulto, instruidos e ilustrados adecuadamente para afrontar los avatares de la vida, capacitados y calificados para no ser excluidos laboralmente, logrando una mayor longevidad y mejor calidad de vida. En esta síntesis, vale acentuar el sentido de los valores ciudadanos, los éticos y morales, y que a largo plazo revertiremos las inclinaciones a la victimización ciudadana, obteniendo un modelo de ciudadano ejemplar, y con ello mejores funcionarios, como por ejemplo policías debidamente calificados y capacitados. Hay antecedentes y ejemplos sobre aprendizaje social en la salud, en que mediante amplias campañas de concientización se ha logrado erradicar enfermedades en la sociedad como el mal de Chagas, la sífilis, la hidatidosis, etc. ¿Cómo no vamos poder encauzar esta embestida entre gobierno y gobernados para anular o atenuar algunos de los predictores que hacen a la proliferación del delito? Requiere planificación y los tiempos acordes a sus premisas, pero es necesario comenzar ya, con la participación de los poderes del Estado y sus respectivas agencias con injerencia en la seguridad ciudadana. Como corolario, se sugiere que un equipo pedagógico diseñe el desarrollo del programa educativo a implementar que, se reitera, debe tener una orientación en criminología y su predicamento en teorías como se ha expresado. Se posee material para power point para ilustrar encuentros en consejos de seguridad ciudadana y poner en vigencia el Programa de Prevención Delictual con participación Comunitaria. (*) Comisario inspector (R) E-mail: crodriguezc@hotmail.com.ar