La Escuelita IV: desaparecido en Roca “lo tiraron vivo al mar”

Se trata de Juan Mateo Nieto, secuestrado en junio de 1978. Ayer su madre, su esposa y sus hijos revelaron datos desconocidos hasta el momento.

25 may 2016 - 00:00

“Lo tiraron vivo al mar, en un vuelo a Mar del Plata”, dijo Adriana Alvarez, la ex mujer de Juan Mateo Nieto, desaparecido en junio de 1978 luego de ser secuestrado en Roca, donde permanecía “guardado” por su militancia política en Punta Alta y La Plata vinculada al Partido Socialista Popular.

Nieto tenía 24 años cuando fue secuestrado y su mujer, Adriana Alvarez, 21.

En el momento de la desaparición de Mateo estaba embarazada de ocho meses de María Liliana, una joven que ahora cuenta con 37 años y que llegó esta semana desde Estados Unidos sólo para presenciar el juicio en el que ventiló la desaparición de su padre.

“Marilí” sabía que su padre era desaparecido y después de los 15 años comenzó a preguntar, pero su abuelo, un suboficial de la Marina retirado, nunca pudo soportar la tristeza de su secuestro y no llegó a informarle, por lo que buscó información donde pudo.

Accedió a documentación de Inteligencia (del archivo de la Comisión provincial de la Memoria) sobre los seguimientos que le hacían a sus padres y lo aportó al tribunal.

“Hubo una comunicación telefónica de mi padre, el llamado venía de Mar del Plata”, declaró.

“Mis hijos se están enterando qué pasó con su padre, nunca les dije todo lo que les estoy contando ahora”, testimonió Adriana Alvarez al tribunal, mientras sus hijos Marilí y Benjo, de 40 años, escuchaban junto al público de la audiencia.

Dijo que Nieto trabajaba de gasista en Roca y seguía activo en el Partido Socialista Popular –de orientación guevarista– como “segundo en el movimiento intelectual” y que recibía información del partido en casa de su tío Jorge Birlis, en Punta Alta.

Nieto había estudió abogacía hasta que en Bahía Blanca “cerraron parte de la facultad y se fue a Roca”, explicó su madre Leticia Birlis.

El 8 de junio de 1978 Juan salió a cobrar un dinero después de trabajar y no regresó.

Su madre presentó hábeas corpus en Roca y Neuquén en demanda de su hijo, pero nunca tuvo respuestas. Fue al ministerio del Interior y a la Cruz Roja, a Puerto Belgrano y al V Cuerpo y “nunca pude saber nada”, señaló.

En Punta Alta la familia recibió a un integrante de inteligencia de la marina –de apellido Leiva– “que me dijo que me guardara, que el teléfono estaba intervenido; dijo que Juan había sido levantado en Roca, lo habían llevado a (la base) Espora y lo habían tirado vivo al mar en un vuelo a Mar del Plata”, describió Adriana, la ex mujer de Nieto.

La madre de Juan Nieto, Leticia, confirmó que su hermano recibió un llamado de su hijo después de su desaparición. “El llamado era de Mar del Plata; en ese tiempo la operadora te decía de dónde venía el llamado”, explicó a los jueces.

Adriana, que también recibió la comunicación telefónica agregó que “era la voz de Juan; quería saber si había nacido una nena o varón, y el nombre de Marilí”, describió.

Ayer el querellante por la secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Marcelo Medrano solicitó que por el caso Nieto y Carlos Magariños –ambos desaparecidos luego del secuestro– se remitieran actuaciones al juzgado federal para acusar al jefe de Inteligencia del Comando, Oscar Reinhold, de homicidio.

En este juicio Reinhold está acusado por su responsabilidad en el secuestro y tormentos.

Indagatorias
6
de los 22 imputados pidieron a los jueces del tribunal ampliar sus declaraciones en
las próximas audiencias.
“En ningún momento me llamó la atención su militancia política, porque en un grado o en otro todos los estudiantes tienen esas actividades”.
Leticia Birles de Nieto, madre del joven, en su relato ante el tribunal.
El juicio oral se reanudará el próximo mes. Para los días 6, 7 y 8 están citados al menos una decena de testigos, por varios de los casos en investigación.
Oposición defensista
a los cargos de violación
La defensa oficial rechazó por “extemporáneo” el planteo de pedir la acusación por violación a los jefes militares en medio del juicio.
Evaluó el planteo técnico como “retorcido o rebuscado” y sostuvo que era un “hecho nuevo” y requería otra vía de acusación. Los jueces sostuvieron que definirán este punto al momento de la sentencia.
Centenario

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