Resurge el consumo de pistacho

Su crecimiento está impulsado en gran parte por hábitos de consumo más saludables y porque el país ya puede autoabastecerse e incluso exportarlo a Brasil y Europa.

Resurge el consumo de pistacho

Su crecimiento está impulsado en gran parte por hábitos de consumo más saludables y porque el país ya puede autoabastecerse e incluso exportarlo a Brasil y Europa.

Por María Pía Del Bono

La conciencia sobre los hábitos saludables y el culto a las comidas sanas contribuyeron a disparar el consumo de frutas secas en general, que remplazó al de las galletitas y el pan como snacks, y dentro de ese grupo el pistacho se vio beneficiado.

Es que el pequeño fruto verde, que había quedado desdibujado en el recuerdo del helado fluorescente y con poco gusto que se servía en las viejas heladerías, dista mucho del que se consume hoy y de los usos que se le puede dar al pistacho.

“Hace años, el helado de pistacho tenía un sabor muy metálico. Las pastas no eran buenas y salían muy caras”, afirma Franco Savino, maestro heladero, que con sus sabores revolucionó el rubro.

El cultivo de pistacho en la Argentina es reciente, ya que las primeras plantaciones comenzaron a mediados de los ‘90 en la zona de Cuyo y los resultados se vieron recién en el nuevo milenio porque el árbol tarda siete años en dar frutos.

Hasta ese entonces, el pistacho que se consumía en el país provenía del exterior, fundamentalmente de Irán, primer productor y exportador mundial de pistacho.

Fue justamente en esas tierras durante el reinado de Belghais de Saba que el pistacho estaba reservado solo a la realeza y a una minoría selecta.

Los grandes productores y exportadores son el país persa y Estados Unidos, lo que generó roces, más allá de la cuestión del petróleo y las armas.

Según la Asociación Americana del Corazón, consumir unos 30 gramos diarios de pistachos (unas 49 unidades aproximadamente) ayuda a reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, debido a sus bajos niveles de grasas saturadas y altos de monoinsaturadas y esteroles vegetales.

Además, su elevado contenido en fibra ayuda a controlar el peso reduciendo la tendencia a la obesidad y produciendo un efecto saciante.

Ricos en proteínas vegetales, los pistachos también contienen un gran número de vitaminas del grupo B, A y E (con propiedades antioxidantes) y minerales como fósforo y magnesio.

Los pistachos también son el combustible ideal para los deportistas debido a su gran aporte energético (30 gramos tienen 167 calorías) a base de grasas saludables y proteínas vegetales que ayudan a fortalecer y recuperar la masa muscular.

Marcelo Nimirovsky, propietario de Pistachos de Los Andes, comenzó esta “aventura” en 1998 a partir del programa de diferimientos impositivos, com el cual se incentivaba a invertir en las economías regionales a cambio de (condonar deuda).

Su plantación está Punta del Agua, San Juan, provincia cuyana que reúne las mejores características para el pistacho.

Nimirovsky tiene 75 hectáreas que producen y otras 75 plantadas nuevas que tardarán unos cinco año en dar fruto, número nada despreciable que hoy le permite vender al mercado local y exportar a Brasil y países de Europa.

El empresario destaca los beneficios que tiene el pistacho para el organismo y asegura que las dietéticas impulsaron la venta de pistacho.

“El pistacho tiene muchísimas propiedades y eso no lo digo yo. De hecho, las dietéticas tienen mucho que ver con este crecimiento de consumo y a los hábitos más sanos”, dice.

A su vez, Mercedes Díaz, propietaria de una bodega boutique, tiene una pequeña plantación en Mendoza lo que le supone un desafío mayor ya que el clima allí es más frío que en la vecina San Juan.

El pistacho que le dan sus siete hectáreas productivas lo vende a particulares y a distribuidoras que se van sumando a su lista de compradores, ya que “el consumo del producto en la argentina fue creciendo”.

Si bien, en la Argentina el pistacho aún no es explotado en todas sus formas, la venta tuvo un crecimiento sostenido pese al precio que se termina pagando en los negocios, que es de un 360 por ciento más al que recibe el productor.

O sea, el kilo de pistacho con cáscara sale del productor a 180 pesos con IVA incluido, mientras que en dietéticas, negocios de delicatesen y supermercados cuesta 500.

Según todos los consultados, el pistacho “es un gran producto” y en nuestro país los hay muy buenos. Se puede comer con todo. Desde solo y salado hasta en ensaladas y distintas preparaciones, además es saludable y noble.


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