Liberan más de 1.000 millones de moscas en la Patagonia para proteger los frutales de una plaga peligrosa a nivel mundial
La Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (Funbapa) inició la temporada 2026-2027 del programa de control de la mosca de los frutos en Río Negro y Neuquén. Se liberarán cerca de 1.000 millones de insectos estériles hasta mayo, mediante operativos aéreos y terrestres, para prevenir la reproducción de esta plaga que afecta a la fruticultura mundial y preservar el estatus de la Patagonia como zona libre de mosca de los frutos.
Liberan 30 millones de moscas semanalmente por medios aéreos y terrestres. Foto: Emiliano Ortiz.
La Patagonia puso en marcha la temporada 2026-2027 del programa de control preventivo de la mosca de los frutos, una herramienta sanitaria fundamental para proteger los frutales. El inicio de las liberaciones se realizó este miércoles en el Centro de Gestión Productivo Patagónico de Allen, con autoridades provinciales y representantes de organismos vinculados con la actividad frutícola.
La estrategia combina una extensa red de vigilancia que abarca cerca de 200.000 hectáreas y que cuenta con 2.000 trampas distribuidas por toda la Patagonia, controles sanitarios, monitoreo permanente de hospederos y la aplicación de la Técnica del Insecto Estéril (TIE), considerada una de las herramientas más eficientes, preventivas y amigables con el ambiente para el manejo de esta plaga. El objetivo es impedir que una eventual hembra fértil que ingrese a la región pueda reproducirse y establecer la plaga.
Más de 1.000 millón de moscas estériles en la Patagonia para proteger los frutales
Las pérdidas directas en la producción se producen cuando las hembras depositan sus huevos dentro de los frutos y las larvas se alimentan de la pulpa, lo que provoca su rápida pudrición y caída, y puede ocasionar la pérdida total de la fruta afectada. Según estimaciones del INTA, la simple presencia de la plaga puede generar reducciones de entre el 20% y el 30% de la producción, según el cultivo y las condiciones.
Actualmente, el sistema de liberación se aplica sobre unas 17.000 hectáreas del Alto Valle y Valle Medio de Río Negro y Neuquén. Los insectos utilizados son machos estériles de la mosca del Mediterráneo (Ceratitis capitata), una especie diferente de la mosca doméstica y considerada una de las principales plagas de la fruticultura por los daños que puede provocar en los frutos.
Argentina es uno de los pocos países del mundo que utilizan la Técnica del Adulto Frío, junto con México, Guatemala, Estados Unidos y Croacia.
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El programa es ejecutado en la región por la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (Funbapa), en el marco del Programa Nacional de Control y Erradicación de Moscas de los Frutos (PROCEM), coordinado por el Senasa.
La Patagonia es zona libre de moscas de los frutos desde 2005: más de 20 años de excelencia
La Patagonia cuenta con reconocimiento nacional e internacional como área libre de mosca de los frutos, una condición sanitaria que resulta fundamental para la producción frutícola de Río Negro y Neuquén. Este estatus permite comercializar frutas como peras, manzanas y cerezas en mercados exigentes, como Estados Unidos y China, y evita que la fruta deba someterse a tratamientos cuarentenarios adicionales que encarecen las exportaciones.


Pablo de Acevedo, director ejecutivo de Funbapa, destacó que el programa requiere un trabajo sostenido durante todo el año. El esquema contempla la distribución de alrededor de 1.100 millones de insectos estériles durante toda la temporada, con un promedio de 36 millones por semana. Las liberaciones se realizan tanto por vía aérea como terrestre, para cubrir los principales valles productivos y las zonas urbanas de la región.
“La Patagonia es zona libre de mosca de los frutos, reconocida a nivel internacional”.
Pablo de Acevedo, director ejecutivo de Funbapa.
Según detalló De Acevedo, los operativos aéreos alcanzan Neuquén, Cipolletti, Roca y Plottier, mientras que por vía terrestre se trabaja en Villa Regina, Valle Medio, Centenario y Allen.
El director ejecutivo de Funbapa remarcó que el control preventivo es clave porque la mosca de los frutos está considerada una de las plagas más importantes para la fruticultura a nivel internacional. “Por eso hoy este programa mismo está reconocido también a nivel internacional como un programa que está funcionando con mucho éxito y que está cumpliendo con los objetivos que se plantea”, afirmó.
Un beneficio económico para el sector producto de la Patagonia
Desde 2025, el programa es solventado exclusivamente por los productores a través del canon sanitario aplicado a la fruta destinada a exportación, mercado interno e industria. En esta línea, el presidente de Funbapa y de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, Sebastián Hernández, destacó el impacto económico del programa para el sector. Según explicó, el costo actual ronda los 100 dólares por hectárea, frente a más de 500 dólares si la región perdiera la protección sanitaria.
“Si uno lo mira dentro de los valores que hoy tiene que invertir el sector, estás hablando de cinco a uno”, señaló Hernández. Para ilustrar la comparación, tomó como referencia una producción promedio de 30.000 kilos por hectárea.
En números
- 30 millones de moscas
- libera semanalmente la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (Funbapa), en el marco del Programa Nacional de Control y Erradicación de Moscas de los Frutos (PROCEM).
El dirigente sostuvo que el beneficio no alcanza únicamente a las empresas que exportan. También protege a quienes venden en el mercado interno, porque la presencia de la plaga puede afectar la calidad de la fruta y generar daños directos. “Es un beneficio económico para el sector, que no solamente es un beneficio para aquellos que exportan, sino es un beneficio para toda la actividad”, afirmó.
Hernández advirtió que, si la mosca logra instalarse, puede multiplicarse rápidamente y complicar tanto la producción como la comercialización. Según explicó, una hembra puede poner alrededor de 1.000 huevos en cada postura, lo que permite dimensionar el potencial de crecimiento de la población. La plaga pica los frutos, deteriora su calidad y puede generar restricciones sanitarias en los mercados de destino.
El presidente de la fundación sostuvo que «los productores nos sentimos orgullosos y creemos que son herramientas que tendrían que estar en todos los programas sanitarios dado a que de esta manera nos genera un costo menor y podemos concentrarnos en otras actividades que son fundamentales«, explicó Hernández, y mencionó entre ellas las fertilizaciones.
Cómo preparan millones de moscas estériles en la Patagonia
La liberación es la etapa final de un proceso que comienza en una bioplanta, donde se producen las pupas que luego se envían a la Patagonia. Al llegar, el material se recibe por lotes y se somete a controles de calidad antes de ingresar al Centro de Empaque de Adulto Frío (CEDAF), ubicado en el kilómetro 1200 de la Ruta Nacional 22, en Allen.
El centro cuenta con dos salas que permiten trabajar en simultáneo en la emergencia de los adultos y en su acondicionamiento para la liberación. Las pupas se mantienen inicialmente a unos 21 °C y se distribuyen en torres de nacimiento, que pueden alojar alrededor de un millón de ejemplares en 18 bandejas.

“Las ponemos en unas torres de nacimiento, les damos de comer, les ponemos agua y las ponemos adentro de las cámaras”, explicó Alejandro Mongabure, coordinador regional del Programa de Control de Mosca de los Frutos (PROCEM Patagonia).
Durante esta etapa, las moscas reciben una dieta compuesta por pasta de maní, agua, azúcar impalpable y proteínas. Las cámaras regulan las condiciones ambientales y cuentan con iluminación programada, alarmas y monitoreo remoto.
Una vez que emergen, los ejemplares pasan por la Técnica del Adulto Frío (TAF). El procedimiento reduce la temperatura de unos 25 °C a cerca de 0 °C en aproximadamente 40 minutos y disminuye la humedad relativa del 65% al 30%. El enfriamiento provoca una inmovilidad temporal que facilita la manipulación y el transporte.

El control simultáneo de la temperatura y la humedad evita la condensación y que los insectos se aglutinen, además de reducir el estrés fisiológico y preservar su calidad biológica. A diferencia del sistema tradicional de liberación en bolsas, esta técnica permite distribuir adultos acondicionados para su traslado y posterior dispersión.
La innovación local que permite distribuir millones de moscas en la Patagonia
El programa también incorpora tecnología desarrollada en la región para mejorar la distribución de los insectos y adaptar las liberaciones a las características de cada localidad. Actualmente, cuenta con tres unidades terrestres, cada una con capacidad para dispersar hasta 1,5 millones de ejemplares.

“Nosotros inventamos una máquina que es como una sembradora de mosca”, explicó Alejandro Mongabure, coordinador regional del PROCEM Patagonia. El desarrollo permite mecanizar una tarea que requiere precisión para distribuir los insectos de manera controlada.
Los vehículos cuentan con geolocalización y un sistema de dosificación que permite definir los sectores de trabajo, registrar los recorridos y ajustar la cantidad de ejemplares que se libera. De esta manera, los equipos pueden seguir una planificación previa y distribuir las moscas a lo largo del trayecto.

La tecnología terrestre se complementa con liberaciones aéreas en las ciudades de mayor tamaño, como Neuquén, Cipolletti, General Roca y Plottier. La elección del método depende de las características de cada localidad y de la cobertura que se necesita alcanzar.
El despliegue se realiza dos veces por semana. Según los datos del programa, se distribuyen entre 30 y 36 millones de insectos semanales, con un volumen total cercano a los 1.000 millones durante la temporada, que se extiende desde octubre hasta mayo.
El monitoreo permite evaluar los resultados
La tarea continúa después de cada liberación, con el seguimiento de las trampas distribuidas en las áreas bajo vigilancia. La información recolectada permite detectar la presencia de moscas y evaluar el comportamiento de la población en las zonas monitoreadas.
El programa también realiza controles técnicos para comprobar la calidad de los ejemplares liberados. Entre las pruebas se encuentran las evaluaciones de emergencia, capacidad de vuelo y longevidad, que permiten verificar si los insectos mantienen las condiciones necesarias para cumplir su función.
La vigilancia resulta clave para detectar eventuales ingresos de moscas fértiles y orientar las medidas de control. Así, las liberaciones se integran a un sistema que combina tecnología, seguimiento sanitario y prevención para preservar la condición de Patagonia como zona libre de mosca de los frutos.
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La Patagonia puso en marcha la temporada 2026-2027 del programa de control preventivo de la mosca de los frutos, una herramienta sanitaria fundamental para proteger los frutales. El inicio de las liberaciones se realizó este miércoles en el Centro de Gestión Productivo Patagónico de Allen, con autoridades provinciales y representantes de organismos vinculados con la actividad frutícola.
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