Salió del hospital y se prendió fuego: está grave

Es un joven que internado, estaba a punto de recibir el alta. Permanecía en observación porque sufre convulsiones.



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Cuando lograron apagar las llamas, no habían quedado rastros de la ropa de Bravo, salvo las zapatillas. Sospechan que usó alcohol fino.

NEUQUEN (AN).- Un joven de 37 años permanecía ayer internado en grave estado, con quemaduras severas en el 90% de su cuerpo, tras salir del hospital donde estaba internado y prenderse fuego en medio de la calle. Debió ser asistido por los vecinos que lo vieron correr casi media cuadra en llamas.

Miguel Alejandro Bravo es un joven que reside a sólo tres cuadras del hospital Horacio Heller. Por motivos desconocidos, salió ayer entre las 10:30 y las 10:45 de la mañana del nosocomio, donde permanecía internado desde el lunes en el sector de cuidados mínimos por padecer convulsiones, y tras rociarse aparentemente con alcohol fino se prendió fuego en la plazoleta ubicada frente al hospital.

“Venía corriendo por la calle prendido fuego hasta que en la esquina se cayó y todos salimos a ayudarlo”, relató Néstor Acosta, el propietario del locutorio de Godoy y Quimey, el lugar donde Bravo se desplomó vencido por las llamas.

De acuerdo a los primeros relevamientos realizados por el personal policial de las Comisarías 18 y 21 Bravo habría iniciado el fuego en la plazoleta de la calle Quimey y luego habría corrido un poco más de 50 metros hasta caer en medio de la calle Godoy a metros de Quimey.

De inmediato los vecinos que vieron a Bravo correr en llamas acudieron a su auxilio pero fue un taxista que pasaba por la calle el que tomó el matafuegos del vehículo y extinguió las llamas. “Cuando terminaron de apagarlo no le quedaba nada de ropa, se había quemado todo y lo único que le quedaban eran las zapatillas”, agregó Acosta.

Bravo fue trasladado nuevamente al hospital Heller desde donde su director, Ricardo Santoni, explicó que “esta persona se fugó del hospital hasta que ingresó nuevamente por Emergencia”.

De todos modos, luego explicó que por el sector donde estaba internado, la víctima podía salir a la calle, lo que contradice lo de la fuga.

“El joven estaba en pre-alta, porque ya lo habían visto los médicos y el psiquiatra, y en un par de horas se podía ir, y además estaba en un sector donde se permite que salgan a pasear”, fueron las palabras de Santoni.

El director del hospital explicó que “tenía epilepsia y por eso capacidades diferentes. y estaba perturbado mentalmente aunque no se esperaba que hiciera esto”.

El inesperado hecho sorprendió a los lugareños que horas más tarde no salían del asombro.

Varios vecinos y comerciantes de la cuadra aseguraron haber visto a Bravo deambulando por la calle el día anterior y se mostraron indignados con la seguridad del hospital.

“Lo vi ayer -por el miércoles-, me pidió una pila para escuchar un partido de fútbol que no se jugaba ayer”, aseguró Pedro, el dueño del quiosco ubicado frente al hospital.

Las principales dudas giraban ayer en torno de cómo obtuvo Bravo el alcohol para prenderse fuego, ya que, según indicaron algunos vecinos que lo vieron, los días anteriores el joven no tenía dinero para comprarlo.

“No sabemos si tomó el alcohol de algún carro de curaciones del hospital, que no están bajo llave porque se usan constantemente, o si lo compró afuera en cualquier negocio”, dijo Santoni.

“Creemos que usó alcohol porque no tenía olor a combustible”, explicó.


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