Salvaron a su bebé, arrojándolo por la ventana

Fue una decisión límite que casi acaba en tragedia.

DECISIÓN LÍMITE EN SEGUNDOS

SAN CARLOS DE BARILOCHE – Yanina Coduri se despertó intranquila la madrugada del 7 de agosto pasado. A su lado, dormía plácidamente su marido, Hugo, y su pequeño hijo, Santino. Escuchó ruidos y se levantó para ver qué ocurría. Cuando abrió la puerta de la pieza para ir a la cocina, sintió un intenso calor en todo su cuerpo. Quiso prender la luz, pero estaba cortada. Atemorizada, despertó a los gritos a su marido que apenas se levantó de la cama se dio cuenta de que estaban en peligro. Minutos después, la vivienda de madera que alquilaban estaba envuelta en llamas y la joven pareja y su bebé, atrapados por el fuego.

Hugo intentó abrir la puerta del departamento para escapar, pero la llave no estaba puesta. Tampoco encontraba sus anteojos. Yanina abrazaba a Santino para protegerlo porque el fuego avanzaba rápidamente hacia la habitación. El bebé de 13 meses lloraba.

La desesperación iba en aumento y el humo se expandía a un ritmo frenético. Hugo recordó que en la escalera había un matafuego, pero no podía encontrar la llave. Luchaba con lo que tenía a mano contra el fuego, pero las llamas lo superaban por todos lados.

Yanina recordó en diálogo con “Río Negro” que abrió la ventana de la habitación que está orientada a la avenida San Martín al 100, donde estaba ubicado el departamento, en un segundo piso, en su afán de que Santino no respirara el humo. Pero el aire que entró avivó el fuego. La humareda se intensificó y casi era imposible respirar.

Yanina sacó a su bebé por la ventana y lo sostuvo en el aire. Pidió ayuda y un grupo de jóvenes que caminaba por el lugar escuchó los gritos. Cuando los muchachos levantaron la vista, advirtieron el incendio y a la mujer en camisón con medio cuerpo fuera de la ventana y sosteniendo un bebé.

Hugo ya no podía contener las llamas y resolvió que la única opción de salvar sus vidas era saltando por la ventana, ubicada a unos 10 metros de altura del suelo.

Yanina contó que los chicos abrían los brazos y gritaban que les arrojara el bebé. Pero ella se negó rotundamente. Se aferró con más fuerza a Santino. Su marido tomó una frazada de polar y la arrojó por la ventana. Les pidió a los jóvenes que la usaran como una colchoneta improvisada para atrapar a su bebé.

Los chicos la desplegaron y se ubicaron debajo de la ventana del departamento que se incendiaba.

Hugo le imploró a Yanina que arrojara a Santino. Era la única opción de salvarlo de las llamas que devoraban la estructura de madera. La mujer no se animó. Hugo tomó a su hijo, rogó al cielo y lo tiró hacia la frazada que sostenían los jóvenes.

Pero el bebé tras impactar contra la frazada, rebotó y cayó al suelo. Su cabeza golpeó con fuerza contra una baldosa de la vereda y Santino lloró. Yanina sintió que el mundo se le venía abajo.

No quiso volver a mirar y se alejó de la ventana. Hugo fue a buscarla. Pensó que su señora se iba desmayar. “¡Tirate por favor que nos morimos!”, le suplicó a Yanina. “Mi idea era tirarme primero y recibir a Santino y después a mi señora, pero pensé en ese momento que si lo hacía, tal vez mi señora no se iba a animar a saltar por la ventana”, rememoró Hugo.

“Fueron pensamientos no sé si conscientes o no, porque son momentos de mucha adrenalina”, explicó.

Yanina se lanzó y los jóvenes trataron de amortiguar su caída. Aún así, se golpeó muy fuerte una cadera. Se reincorporó a pesar del intenso dolor y tomó en sus brazos a Santino, que no reaccionaba. Un taxista pasaba por la avenida San Martín y se detuvo para ayudar.

Hugo saltó por la ventana cuando las llamas lo cercaban. No tuvo tiempo ni de vestirse. Cuando cayó los jóvenes lo arroparon con la frazada porque estaba desnudo.

“Miré a mi hijo y para mí estaba muerto. No le dije nada a mi mujer, pero Santino no reaccionaba”, contó.

“Le pedí a mi señora que no lo dejara que Santino se durmiera”, relató. Yanina acurrucaba a su hijo y lo mecía.

Hugo explicó que trabajó tiempo atrás como chofer de ambulancia y sabía que no podían trasladar al bebé hasta que no llegara la asistencia médica.

Pero se acercó al lugar una persona de Defensa Civil y Hugo le pidió que los acompañara hasta el hospital zonal. “El hombre de Defensa Civil fue adelante en su vehículo abriendo camino y nosotros en el taxi hasta que llegamos al hospital”, indicó. Los bomberos llegaron después para impedir que el incendio se expandiera a las construcciones vecinas.

“No sé cuántos minutos pasaron desde que empezó el incendio hasta que llegamos al hospital, pero para nosotros fue una eternidad”, señaló Yanina.

Está sorprendida por la recuperación de su hijo en tan poco tiempo. “Sufrió dos fracturas en el cráneo y ahora tiene que seguir con la rehabilitación”, contó. Santino tiene alguna dificultad para mover la pierna y el brazo izquierdo.

La directora del hospital zonal, Mercedes Iberó, recordó ayer que Santino ingresó la madrugada del 7 de agosto con “un traumatismo de cráneo, un hematoma subdural y su estado era gravísimo”.

Ibero comentó que el bebé estaba con dificultad respiratoria y no reaccionaba por la alteración neurológica que sufrió. El pronóstico entonces era muy complicado. “Gracias a Dios vivió”, expresó la médica. (AB)

Jorge villalobos

jvillalobos@rionegro.com.ar


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