Sarkozy enfrenta su primera gran huelga

Crecen los temores a un estallido social en Francia



PARíS (DPA) - La agudización de la crisis económica ha hecho crecer en el gobierno francés los temores a una explosión social descontrolada: el asesor presidencial Henri Guaino ve en el horizonte una "revuelta de masas", mientras en conversaciones privadas, los ministros citan como referencia las ocurridas en Grecia y advierten del surgimiento de episodios violentos similares a los de 1968.

Ayer las ocho grandes asociaciones sindicales quieren enseñar sus músculos con una huelga general para denunciar que los trabajadores no pueden asumir las cargas de la crisis financiera.

El Estado debe proporcionar empleo, poder adquisitivo y seguridad social. Los sindicatos quieren "bloquear el país para hacerse oír", declaró el sindicato Force Ouvrière (Fuerza Obrera). "La insatisfacción en las empresas crece", advierte el jefe del sindicato moderado CFDT, François Chérèque. También aumenta en los barrios de emigrantes el descontento por la discriminación y la miseria social, un peligroso cóctel. Si los extremistas explotaran esta indignación podría haber "un movimiento violento". "Se tiende a olvidar que la explotación política de la crisis de 1929 y de la miseria en Europa llevó al fascismo". "La crisis ha hecho a la sociedad más frágil", considera Guaino. "Se siente una revuelta de las masas y de las clases medias contra la desigualdad salarial que no alcanzaba una dimensión similar desde el siglo XIX".

El asesor social de Sarkozy, Raymond Soubie, advierte de una "gran crisis social", pero opina que "la predicción meteorológica social no es una ciencia exacta". Para relajar la situación, Sarkozy presentó programas sociales y para desempleados, así como para los más necesitados, y además pretende obligar a las automotrices a producir en el país.

En el plano polìtico, fracasó una moción de censura del partido socialista contra el gobierno, al que acusó de "inacción" ante la crisis. La solicitud no tenía posibilidades de ser aceptada, porque el gobierno dispone de una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. La presidenta de los socialistas, Martine Aubry, acusó al presidente, Nicolas Sarkozy, de que "su política ya ha llevado a la recesión y a un desempleo mayor".


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