Se activa otro proceso de revisión quinquenal de la tarifa de Edersa

La empresa debe presentar en octubre su propuesta para el período 2021-2026. El EPRE emprendió la búsqueda del defensor del usuario.





En la factura, el peso de los ingresos puros de Edersa tienen cada vez menos peso.

En la factura, el peso de los ingresos puros de Edersa tienen cada vez menos peso.

Por quinta vez desde que el servicio se privatizó, la tarifa de electricidad en la provincia entrará el mes que viene en el proceso de revisión quinquenal. Edersa tiene que presentar antes del 31 de octubre su propuesta para el período 2021-2016, pero como la pandemia condiciona cualquier actividad en cualquier lugar del mundo, es probable que los plazos de extiendan.

Por lo pronto, la presidenta del Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE), Isabel Tipping, instruyó a los funcionarios del organismo para que se inicie la búsqueda del defensor del usuario, una figura que es clave en los procesos de revisión tarifaria porque suele ser la voz de las decenas de miles de clientes que no pueden expresarse y apenas entienden de qué se trata.

Edersa es distribuidora de electricidad en toda la provincia, menos en Bariloche, Dina Huapi y Río Colorado, donde funcionan cooperativas. Hace 24 años que está en manos privadas y hace 7 que es controlada por el Grupo Neuss.

No es obligatorio ni mucho menos vinculante, pero hasta ahora jamás se dejó de convocar a una audiencia pública para analizar la tarifa de Edersa y las dos cooperativas.

“Atento a que la audiencia pública es un requisito de validez del procedimiento de revisión tarifaria ordinario o quinquenal conforme lo previsto por ley y habiéndose establecido la obligatoriedad de la figura del defensor del usuario, se instruye al área Administración a los efectos de que inicie las actuaciones administrativas necesarias para avanzar en la contratación de una persona física que lleve a cabo dichas tareas”, dispuso Tipping en una comunicación interna.

La primera revisión quinquenal se realizó en diciembre de 2001, cuando el país caminaba hacia el abismo. Desde entonces, el servicio tuvo mejoras o atrasos tarifarios más relacionados con decisiones políticas que técnicas.

El gobierno de Arabela Carreras no ha podido mostrar una política en relación con la tarifa eléctrica porque, como otros, enfrentó la pandemia sin tomar decisiones en áreas que por ahora son secundarias.

Su antecesor, Alberto Weretilneck, que fue el que permitió la venta de la empresa a los Neuss, terminó muy enfrentado y sin reconocerle el peso de los costos en la tarifa.

Río Negro le preguntó a Tipping si en este contexto sanitario igual llamarán a una audiencia pública. “Veamos cómo se dan las condiciones el año que viene y evaluaremos”, respondió la funcionaria.

Lo que está en debate es la porción de la tarifa final que representan los ingresos de Edersa, llamados “valor agregado de distribución”.

La tarifa se completa con el costo del abastecimiento (generación y transporte) y los impuestos nacionales y provinciales, y las tasas municipales, que son lo que en un mercado regulado se denomina “pass throught”: las distribuidoras lo trasladan directamente al precio final del servicio.

A Edersa le ha costado en los últimos años que sus costos fueran reconocidos. Y decidió dejar de pagar parte de la electricidad que compra para compensar la falta de ingresos, algo que varias distribuidoras del país hicieron, algunas con mejor suerte que la empresa rionegrina, como Edesur y Edenor, a las que el gobierno de Mauricio Macri condonó deudas.


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