Se le vino la noche

<b>Ni siquiera el golazo de chilena de Urbano salvó a Cipolletti, que volvió a perder en La Visera.</b>



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&amp;lt;b&amp;gt;Como todo el equipo, Vergara está lejos de su mejor versión.&amp;lt;/b&amp;gt;(Foto: Juan Thomes )

Juan Thomes

Cipolletti llegó varias veces vía pelota parada, pero la suerte le fue esquiva y por eso la CAI se fue con los tres puntos.

CIPOLLETTI (AC).- Ocurrió lo inesperado: en La Visera, Cipolletti perdió los últimos 6 puntos. Las cosas se complicaron para el equipo de Perilli y anoche, cuando el 1-2 ante la CAI ya era una dura sentencia, se escucharon los primeros silbidos del ciclo.

Sin miedo a la equivocación fue una semana para el olvido. El miércoles el Albinegro cayó ante Unión de Mar del Plata y ayer lo hizo contra el conjunto de Comodoro Rivadavia que, así, lo superó en la tabla. Pero lo preocupante es el nivel futbolístico, anémico, sin generación, repetitivo y por momento hasta incomprensible. La CAI no fue una luminaria ni mucho menos. Paró un 4-3-1-2, pocas veces quedó mal parada, manejó la pelota cuando pudo y pegó dos cachetadas letales. Ni siquiera el golazo de chilena ‘made in’ Matías Urbano salvó al local.

“Parece una prolongación del partido del miércoles”, se escuchó una voz crítica en la platea cuando promediaba el primer tiempo y el arco rival parecía estar a kilómetros. Es más, el primer disparo al arco del dueño de casa se produjo a los 33’. La visita tampoco tuvo profundidad, el enganche Elvio Martínez jugó siempre de primera pero lejos de la zona caliente y los marcadores centrales (sobre todo Lamolla) siempre aparecieron como bomberos cuando se abrían espacios peligrosos sobre los laterales o a espalda del doble ‘5’.

El partido pasó de los bostezos de la primera parte a un segundo tiempo con emociones, intenso, repleto de imperfecciones pero cargado de adrenalina. Cipolletti mejoró en ese lapso, dejó de lado el toqueteo intrascendente y creció sobre todo el nivel de Bruno Weisser y Santiago Vergara. Eso sí, el DT visitante dispuso un sistema defensiva tan inteligente que una de cada dos incursiones ofensivas terminaron en los pies del lateral Damián Jara, justamente uno de los futbolistas menos dúctiles del Albinegro. La CAI también se animó más y entonces el juego se abrió. Y aparecieron los espacios.

A los 18’, Vergara disparó cerca y a los 20’ Manolo Berra recuperó una pelota y lo vio entrar a Alecha, pero el Tortugón no estaba en su noche. Inmediatamente Lamolla estremeció el travesaño con un cabezazo, Weisser casi “moja” a los 26’ y en el mejor momento, pegó la CAI, con una contra que terminó con un zapatazo de Mauro Benítez que agarró a Guillermo Ferreyra adelantado.

Con el marcador 0-1, Perilli se decidió por el desequilibrio de Guajardo y la experiencia de Urbano. El pibe armó un par de jugadas a pura gambeta, preocupó en esos veintipico de minutos y pide más tiempo. El Pescadito tocó pocos balones pero fue héroe un par de minutos ya que a los 42 ensayó una perfecta chilena para el 1-1. Claro, Cipo se descuidó, cayó un tiro libre, apareció sólo el veloz Aynol, puso el 2-1, los tres puntos se fueron para Comodoro y la amargura quedó aquí.


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