Secuestró a una pareja para cometer un asalto

Un ladrón neuquino obligó a una pareja a que lo llevaran hasta una estación de servicios. Bajo amenazas, tuvieron que esperarlo hasta que cometió el robo y después llevarlo a su guarida.

NEUQUEN (AN)- Un solita-rio y audaz delincuente secuestró ayer a una pareja que estaba en un vehículo, y la obligó a que lo llevara hasta una estación de servicio a la cual asaltó. Después, sus víctimas tuvieron que llevar-lo hasta un barrio en el cual descendió y desapareció; ahora es intensamente buscado por la Policía.

El violento episodio marca el regreso a los asaltos a las estaciones de servicio en la ciudad, que se habían calmado en los últimos tiempos, a la vez que muestra una nueva modalidad en la forma de concretar este tipo de delitos.

Según informaron fuentes policiales a “Río Negro”, el hecho comenzó a desarrollarse alrededor de las 7 de ayer. Una pareja se encontraba en un vehículo Fiat Siena en el mirador del barrio Gamma, en el norte de la ciudad, cuando se les apareció un sujeto armado que los intimidó.

Por la fuerza, el individuo -que fue descripto como joven- se metió en el interior del automóvil y les exigió a los integrantes de la pareja que les entregaran el dinero. Al hombre le sustrajo el reloj pulsera y 20 pesos, y a la mujer le quitó toda la documentación personal y del vehículo.

El sujeto, según dijeron las víctimas en la denuncia, llevaba además del arma de fuego un bi-dón de cinco litros vacío. Sin de-jar de apuntarles, les pidió que lo llevaran hasta una estación de servicios.

Después de dar varias vueltas con el automóvil, el ladrón eligió la Eg3 ubicada junto al hipermercado La Anónima.

La mujer estacionó el automóvil a unos cien metros de distancia y el delincuente descendió. “Acordate que tengo to- dos tus documentos, no se te ocu-rra irte y dejarme a pie porque te voy a buscar”, la amenazó antes de salir caminando en dirección a la estación de servicios.

El sujeto se presentó entonces en la Eg3 como un cliente en apuros exhibiendo el bidón para comprar un poco de combustible. Pero apenas estuvo cerca del playero, lo intimidó con el arma de fuego y le quitó la billetera. Las fuentes no precisaron cuánto dinero en efectivo había en el interior.

Después el asaltante regresó corriendo al automóvil, que seguía esperándolo, y exigió a la conductora que saliera a toda velocidad.

Según los denunciantes, otra vez volvieron a dar vueltas por varias partes de la ciudad hasta que se dirigieron hacia el barrio Cordón Colón. Allí, la mujer tuvo que meterse por las calles internas hasta que se desorientó respecto del lugar exacto donde se encontraba.

De pronto el delincuente le anunció que se detuviera y descendió del automóvil. Antes le devolvió toda la documentación personal y del vehículo que le mantenía retenida como “garantía”.

Según las víctimas, el joven salió corriendo y se perdió en un sector que no alcanzaron a distinguir.

Después de la traumática experiencia vivida, la mujer se presentó en la comisaría para formular la denuncia.

Para entonces los investigadores ya conocían el asalto a la estación de servicios, pero no tenían ninguna pista firme para seguir porque el playero había visto llegar y desaparecer fantasmalmente al ladrón.

Los policías no dejaron de sorprenderse por la audacia del delincuente y por la nueva modalidad que acababa de inaugurar para cometer asaltos contra estaciones de servicio.


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