“Si reprimíamos podría haber sido un desastre”

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN (AN).- “Si reprimíamos podíamos generar pánico entre miles de personas y podría haber sido un desastre”, explicó así el accionar policial el secretario de Seguridad Guillermo Pellini. Similar postura tuvo el jefe de la policía Juan Carlos Lepén quien reconoció que “tienen mucho por mejorar”. Ese fue el balance realizado ayer por ambos funcionarios responsables de la seguridad provincial después de los destrozos provocados por un grupo de vándalos que se desprendió de la marcha que conmemoró el miércoles el día de la Memoria, la Verdad y la Justicia. “Cumplimos con un amparo de la Justicia Federal que nos ordenaba custodiar los bienes del Comando. Se armó un plan y establecimos márgenes bastante amplios de tolerancia frente a eventuales agresiones. De hecho estábamos dispuesto a soportar insultos y piedras pero lo que excedía el límite eran los intentos de incendio”, aclaró Pellini. De hecho la policía intervino por primera vez cuando un grupo de violentos se desprendió de la cola de la marcha e intentó incendiar un par de viviendas del barrio Militar con bombas molotov. La disuasión de los efectivos obligó a los vándalos a replegarse hasta el área comercial de Avenida Argentina entre Alderete y Ministro González. Cuando los jóvenes, algunos con sus rostros cubiertos, comenzaron a romper vidrieras a piedrazos “nosotros no intervinimos y no hicimos absolutamente nada porque dijimos, junto a la plana mayor de la policía, vamos a soportar esto porque no pasa de eso. Pero frente a la pasividad del personal policial este grupo arremetió contra las vidrieras y cuando intentaron incendiar el hotel Comahue intervenimos (…)”.


NEUQUÉN (AN).- “Si reprimíamos podíamos generar pánico entre miles de personas y podría haber sido un desastre”, explicó así el accionar policial el secretario de Seguridad Guillermo Pellini. Similar postura tuvo el jefe de la policía Juan Carlos Lepén quien reconoció que “tienen mucho por mejorar”. Ese fue el balance realizado ayer por ambos funcionarios responsables de la seguridad provincial después de los destrozos provocados por un grupo de vándalos que se desprendió de la marcha que conmemoró el miércoles el día de la Memoria, la Verdad y la Justicia. “Cumplimos con un amparo de la Justicia Federal que nos ordenaba custodiar los bienes del Comando. Se armó un plan y establecimos márgenes bastante amplios de tolerancia frente a eventuales agresiones. De hecho estábamos dispuesto a soportar insultos y piedras pero lo que excedía el límite eran los intentos de incendio”, aclaró Pellini. De hecho la policía intervino por primera vez cuando un grupo de violentos se desprendió de la cola de la marcha e intentó incendiar un par de viviendas del barrio Militar con bombas molotov. La disuasión de los efectivos obligó a los vándalos a replegarse hasta el área comercial de Avenida Argentina entre Alderete y Ministro González. Cuando los jóvenes, algunos con sus rostros cubiertos, comenzaron a romper vidrieras a piedrazos “nosotros no intervinimos y no hicimos absolutamente nada porque dijimos, junto a la plana mayor de la policía, vamos a soportar esto porque no pasa de eso. Pero frente a la pasividad del personal policial este grupo arremetió contra las vidrieras y cuando intentaron incendiar el hotel Comahue intervenimos (...)”.

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