Sigue siendo incierto el destino del helicóptero de Joe Lewis

Cuatro aviones y dos helicópteros rastrillan una amplia zona en la que podría haber caído. Estiman que el piloto se encontró con un frente nuboso muy cerrado y decidió regresar. Resulta sorprendente que la Fuerza Aérea haya comenzado la búsqueda recién un día después de producida la desaparición del piloto.

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SAN CARLOS DE BARILOCHE .- Dos helicópteros y un Hércules se sumaron a las tres avionetas que desde el martes buscan el Bell 430 del magnate Joe Lewis, desaparecido entre el aeropuerto y su estancia de lago Escondido. Sin embargo el refuerzo no arrojó resultados y el operativo hasta el cierre de esta edición era infructuoso.

Ayer, cuando se cumplieron 48 horas de la desaparición del helicóptero y su piloto, Anchi Maluf, el pronóstico era en general sombrío.

Pilotos y autoridades coincidieron en apreciar que el lunes Maluf, luego de dejar a su patrón Lewis en el aeropuerto, regresaba a la mansión de lago Escondido y a la altura del río Villegas se topó con un frente nuboso, bajo y muy cerrado. Siempre según esas presunciones, el piloto desaparecido habría optado por regresar a Bariloche y evitar volar a través del horizonte tormentoso. Y además el horario le jugó en contra: serían entre las 19,30 y las 20, y la luz se iba rápidamente.

En ese punto las opiniones se dividen. Según un piloto de amplia experiencia en la zona, Maluf habría volado hacia el sureste sobre el río Ñirihuau (esquivando un macizo montañoso de los cerros Challhuaco, Utne y de las Hormigas), y cuando enfrentó las nubes giró a su izquierda (al este) para dirigirse al cajón del Villegas. Sería en ese valle en donde se habría perdido o estrellado.

En cambio, algunos integrantes de la Fuerza Aérea y otros pilotos creen que Maluf habría realizado el mismo camino de ida pero al momento de decidir regresar, presumen que optó por girar a su derecha (al oeste) para dirigirse al aeropuerto sobre el cordón del Ñirihuau hacia el Arroyo del Medio, en una franja cercana a la ruta 258 que une Bariloche con El Bolsón. Esta presunción, respaldada por algunos testimonios de pobladores rurales que vieron pasar la aeronave el lunes a la tarde , apunta a considerar que el helicóptero se habría estrellado en algunos de los varios cerros del lugar, que están desplegados en una zona muy amplia.

Pocos creen que Maluf haya logrado aterrizar sin daños, ya que tuvo dos días y una probable buena orientación a su favor para dirigirse a algún paraje de los que rodean el área de la desaparición.

Ayer a las seis las tres avionetas volvieron a sobrevolar una y otra vez toda la zona en cuestión, y a media tarde se sumaron los helicópteros. Pero no hubo novedades.

Mientras tanto, en el aeropuerto aparentes descuidos daban lugar a un debate en el seno de la Fuerza Aérea. Por un lado, no se cerró el plan de vuelo (lo que por tratarse de un destino privado no sería obligatorio) y por el otro recién al día siguiente del incidente el organismo decidió salir en busca de Maluf .

La zona es famosa entre la gente del ámbito de la aviación justamente por las complicaciones que presenta. Además de la escarpada geografía -que incluye cimas de considerable altura, algunas aún con nieve- hay sectores que generan una considerable turbulencia.

Los pobladores van un poco más allá de esa estimación y creen que entran en juego otros aspectos sin explicación aparente. Dionisio Riquelme, uno de los baqueanos más conocedores del lugar, señaló al sector delimitado por los cerros Melgarejo y Pontonero, donde ya ocurrieron dos recordados accidentes aéreos, y expresó: “se los tragó la Cordillera”.

El mismo recuerda con memoria prodigiosa ambas tragedias. La primera ocurrió en 1955 y cobró la vida el piloto Mulari, que se estrelló con una avioneta Piper. La restante fue en el 68, cuando un DC 2 se precipitó a tierra provocando la muerte de todos sus tripulantes. “Entre ellos había una pareja de mieleros, fue terrible”, rememoró Riquelme.

El fue quien desde su puesto en Ñirihuau Arriba vio con claridad al helicóptero dirigirse hacia el sur y, diez minutos después, regresar “en dirección a Arroyo del Medio, como si estuviera intentando ir hacia la ruta que va a El Bolsón”.

Un movimiento similar fue confirmado por Magdalena Manriquez, otra antigua pobladora del lugar, que vive cerca de Riquelme pero del otro lado del río Ñirihuau. “Me llamó la atención porque volvió enseguida” dijo la mujer.

Una nave muy moderna

EL BOLSON .- El helicóptero Bell de última generación, con capacidad para seis pasajeros, es uno de los mas veloces y confiables del mundo. Caracterizado por su versatilidad de manejo, es el preferido a la hora de realizar viajes largos, que requieren comodidad y traslado “con estilo”.

El Bell de Lago Escondido habitualmente está detenido en el helipuerto del complejo. Allí, un hangar permite guardarlo cuando su dueño, el magnate anglo-bahameño Joe Lewis, no se encuentra en el país.

“Lo utilizamos en vuelos sanitarios, traslados del jefe o cuando debemos asistir a los bomberos forestales” comentó Nicolás Van Ditmar a Río Negro. El encargado general de la estancia recordó una evacuación reciente de emergencia “de una niña, hija de un puestero que tenemos en El Manso. Lo hicimos de noche, prácticamente sin ninguna visibilidad. La llevamos de urgencia al hospital de El Bolsón para ser atendida. Afortunadamente todo salió bien”.

La aeronave también participó activamente en la búsqueda de Pablo Mattianda, el joven montañista extraviado en cercanías del refugio de montaña Los Laguitos, del que nunca se tuvo noticias.

Aunque no lo aclararon específicamente, el actual piloto del Bell, es un veterano de este tipo de aeronaves y “conoce muy bien la región”. Cuado se extravió el Bell, el piloto regresaba desde Bariloche a la estancia, luego de depositar en el aeropuerto de esa localidad al millonario Joe Lewis. El financista también es propietario de un Lear Jet Gulfstream, con el que viaja constantemente al país.


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