Sismos en Vaca Muerta: riesgo ambiental y licencia social

La disparada de la actividad sísmica debe obligar al Estado a tener un rol activo que de respuesta al cambio en el consenso social que se está dando en torno a la industria hidrocarburífera.




(*) Por Daniel Zúñiga

Julio de 2021 dejó una nueva ola de sismos en el corazón de Vaca Muerta. Mientras la comunidad científica respalda la relación entre el fracking y la inducción de sismos, las autoridades y las compañías intentan minimizar la situación y priorizar los récords de extracción de hidrocarburos.

Sin embargo, en Sauzal Bonito la población vive expuesta día a día al riesgo sísmico, y la falta de respuestas concretas ha motivado el accionar de los vecinos de la localidad y ONG´s, movilizando el consenso social en la provincia de Neuquén.

La ola de sismos vino con el fracking

Es innegable la relación del fracking con los sismos. En esta última ocasión, desde el sábado 17 y hasta el lunes 26 de julio, se contabilizaron más de 60 temblores en Sauzal Bonito, Añelo, y cercanías del lago Los Barreales, todos en zonas cercanas a pozos de los principales yacimientos no convencionales. Estos lugares nunca habían registrado sismos hasta el año 2015.

El consenso científico hasta el momento indica que los sismos son inducidos por el fracking. Principalmente apoyado en que: en Vaca Muerta los aumentos en las perforaciones mediante fractura hidráulica (fracking) se correlacionan con un aumento en la cantidad de sismos; todos los sismos tienen epicentro en áreas de producción hidrocarburífera; la profundidad a la que se producen los sismos coincide con las profundidades a las que se realizan las fracturas hidráulicas.

También los sismos comienzan en coincidencia con el auge de la extracción no convencional de hidrocarburos mediante fractura hidráulica (nunca antes se habían registrado sismos en esta región); y se ha demostrado que tanto el proceso de fractura hidráulica como la inyección de los residuos líquidos en pozos sumideros han activado fallas geológicas en diversas regiones del mundo.

Así, mientras crecen los récords de extracción de hidrocarburos, crecen a la par los impactos ambientales que genera la actividad, entre ellos, los sismos.

El riesgo ambiental y la licencia social

Pero el debate por los sismos asociados al fracking no es solo técnico-científico, sino también político. Ni el estado provincial ni las compañías asumen públicamente la relación entre sismos y actividad hidrocarburífera. Al contrario, han demostrado la intención constante de desvincular los sismos de esta actividad, sosteniendo una postura de “naturalidad” de los mismos, en contra de toda percepción y el análisis de la comunidad científica.

Así, la falta de decisiones políticas y ambientales para controlar y regular estos temblores, argumentando la necesidad de una certeza científica absoluta, responde más a un mecanismo político que busca no “incomodar” a las compañías, que a una necesidad de garantías científicas.

Pero mientras el estado provincial y las empresas se mantienen al margen de la situación, el aumento sostenido de los sismos dejó a la población de Sauzal Bonito expuesta al riesgo cierto de derrumbes en las viviendas, lo cual ha modificado su calidad de vida.

Sin contar la localidad con los recursos suficientes para resguardarse de esta amenaza, el fracking y los sismos asociados han profundizado las vulnerabilidades socio-ambientales de la población.

La gestión del riesgo sísmico en Sauzal Bonito y en toda la cuenca de Añelo en general, es urgente. Así también como las medidas de prevención, regulación y control necesarias, estas acciones deben ser realizadas por los organismos oficiales provinciales, que hasta ahora no han brindado respuestas concretas.

Es esta falta de respuestas por parte de las autoridades, sumado a los impactos evidentes sobre las viviendas y la calidad de vida de la población, y a la percepción social de la vinculación entre el fracking y los sismos, que han motivado la movilización de las comunidades locales, ONG´s e instituciones ambientales, modificando el consenso social de la actividad hidrocarburífera en la provincia.

Así, esta nueva ola de sismos en Sauzal Bonito pone en evidencia, por un lado la urgente necesidad de medidas para proteger las viviendas y las infraestructuras, y disminuir el riesgo sísmico en toda la zona, pero también, marca un cambio en la percepción de la sociedad sobre la actividad hidrocarburífera y sus impactos socioambientales.

Las respuestas urgentes al riesgo sísmico en toda el área de explotación de Vaca Muerta, como así también la correcta gestión de los impactos ambientales que genera la actividad hidrocarburífera deben ser considerados como una prioridad. Para esto es necesario un estado presente dispuesto a incluir en sus políticas la solución del riesgo sísmico y las problemáticas ambientales actuales que garanticen las condiciones de vida en toda la región.

(*) El autor es licenciado en Saneamiento y Protección Ambiental, magister en Intervención Ambiental y docente de la Universidad Nacional del Comahue. Trabajó como supervisor en empresas ambientales del sector hidrocarburífero.


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