Bibliotecas vacías, pantallas encendidas: la OCDE alerta sobre el nuevo mapa del aprendizaje

Según un informe PISA in Focus, el acceso a software educativo subió al 74%, mientras que los hogares con libros físicos caen drásticamente. La paradoja de una generación con más recursos digitales, pero con mayores distracciones y riesgos en su rendimiento.

Redacción

Por Redacción

La digitalización de la educación ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad estadística, aunque con matices preocupantes. El reciente documento de la OCDE, titulado PISA in Focus 2024, revela un cambio de paradigma en el hogar: entre 2015 y 2022, la proporción de estudiantes de 15 años con menos de 10 libros en casa saltó del 19% al 26%.

Este fenómeno, particularmente agudo en América Latina, marca el fin de una era donde la cantidad de libros impresos era el predictor más fiable del éxito académico. Hoy, el software educativo ocupa ese espacio físico, pero la ciencia advierte que el simple acceso a la tecnología no garantiza —y en ocasiones obstaculiza— la formación cultural y el bienestar psicológico de los jóvenes.


Bibliotecas vacías, pantallas encendidas: el declive del libro físico y el auge del software educativo


El informe detalla una metamorfosis acelerada por la pandemia de COVID-19. Mientras que en 2015 apenas la mitad de los estudiantes (53%) contaba con software específico para aprender en sus hogares, para 2022 esa cifra escaló al 74%. El acceso a internet y ordenadores se ha estabilizado como un recurso básico, desplazando incluso a elementos tradicionales como el diccionario impreso, cuya presencia en los hogares cayó del 92% al 80%.

Esta transición digital, sin embargo, trae consigo una advertencia de la OCDE: investigaciones previas, como el informe Lectores del Siglo XXI, demuestran que los estudiantes con mejor desempeño son aquellos que logran un equilibrio. Los lectores más competentes siguen prefiriendo el papel para la lectura profunda o combinan ambos formatos de manera estratégica, validando la tesis de que la «fricción» del material impreso sigue siendo vital para la fijación de conocimientos.


Bibliotecas vacías, pantallas encendidas
El factor distracción: cuando el recurso se vuelve obstáculo


Uno de los puntos más críticos del análisis de 2024 es la percepción de los propios alumnos. Un tercio de los estudiantes admite distraerse en clase debido al uso de dispositivos digitales. Esta falta de foco impacta directamente en el rendimiento de asignaturas clave como matemáticas. La OCDE subraya que el software educativo, si bien amplía las oportunidades, requiere de una mediación pedagógica que hoy parece estar en deuda.

Más allá de lo académico, el informe cita estudios (como los de Blanchflower et al.) que vinculan el exceso de pantallas con una mayor vulnerabilidad a la ansiedad, la depresión y el ciberacoso. La pérdida de calidad en el sueño y la reducción de la capacidad de atención sostenida son efectos colaterales de un ecosistema digital que prioriza la gratificación inmediata sobre el proceso reflexivo que propone el libro.


Bibliotecas vacías, pantallas encendidas: hacia una política de «Equilibrio Digital»


Ante este panorama, la OCDE no propone un retorno al pasado, sino una evolución regulada. Las sugerencias oficiales para los gobiernos y sistemas educativos incluyen:

  • Programas de formación digital para docentes y familias, centrados no solo en el «cómo usar» sino en el «cuándo apagar».
  • Regulaciones que promuevan un uso saludable de la tecnología, limitando la exposición a redes sociales en contextos de estudio.
  • Apoyo a las familias para que el libro físico no desaparezca del entorno cotidiano, recuperando su valor como herramienta de desarrollo socioeconómico.

La conclusión del organismo internacional es clara: para que la tecnología realmente contribuya al desarrollo integral, debe coexistir con los recursos tradicionales. El reto de la educación moderna es adaptarse al cambio sin perder la esencia de la lectura profunda y el pensamiento crítico que, hasta ahora, el papel ha custodiado mejor que el cristal.


La digitalización de la educación ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad estadística, aunque con matices preocupantes. El reciente documento de la OCDE, titulado PISA in Focus 2024, revela un cambio de paradigma en el hogar: entre 2015 y 2022, la proporción de estudiantes de 15 años con menos de 10 libros en casa saltó del 19% al 26%.

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