Los 40 años del canal Pomona-San Antonio

21 ago 2012 - 00:00

Norberto Cayetano Leiva, un entrerriano radicado en San Antonio Oeste en el año 1910 supo contar varias anécdotas y hechos de aquellos años fundacionales, destacando aquellos relacionados con el agua. En una vieja nota del Diario “Río Negro” del año 1972 este pionero contaba a los lectores la larga historia de ese vital elemento que desde sus mismos inicios fue vital para las necesidades de la incipiente población. Decía que “En el Saco Viejo, donde estuvo el primer puerto, hubo dos jagüeles de agua apenas salobre, que utilizaban los primeros colonos y troperos. Cuando comienza la construcción del Ferrocarril, la empresa instaló dos molinos sobre sendos jagüeles a unos tres kilómetros de la población y puso en funcionamiento un alambique con el que se destilaba agua. Simultáneamente en las casillas de madera forradas con chapas de cinc se adosaron aljibes para recoger el agua de las escasas lluvias”. “La situación mejoró –acota don Cayetano- cuando los rieles llegaron al paraje Aguada Cecilio, a 80 kilómetros de San Antonio Oeste. Allí existían dos vertientes descubiertas por don Cecilio Crespo (De ahí el nombre de la aguada), que traficaba con tropas de carretas, entonces se aprovechó ese caudal de agua que permitía reunir en una cisterna hasta 30.000 litros de agua por día. A fines de 1909, los rieles llegaron a Valcheta, con lo cual el aprovisionamiento se incrementó considerablemente extrayéndose agua del arroyo. En oportunidad de una visita del Doctor José Figueroa Alcorta, presidente de la República, una comisión formada al efecto, peticionó que se considerase el traslado de agua en vagones tanque y que se hiciese la distribución gratuita a la población. Un decreto del Poder Ejecutivo autorizó al entonces ferrocarril del estado, a transportar ocho tanques semanales con agua desde Valcheta, que se cobrase la distribución a los vecinos”. De esa forma como cuenta Cayetano Leiva por más de sesenta años las aguas del arroyo Valcheta calmaron las necesidades de San Antonio Oeste aunque a medida que fue creciendo la población, la escasez y el racionamiento fueron una amenaza constante. En el interesante Boletín “Rescatando Ayeres” dedicado a este preciso tema se relata como era la vida cotidiana con la escasez de agua. Se relata que “el sanantoniense había aprendido a cuidar el agua escasa de que disponía y que solamente le llegaba por el tren aguatero y por el acopio que pudiera hacer de las pocas lluvias, en las casas podría faltar alguna habitación pero nunca la cisterna y el aljibe. Todos habían aprendido a valorar la exigua cantidad de agua de que se disponía. Un reflejo condicionado llevaba a cerrar inmediatamente una canilla que dejara caer aunque sea un pequeño chorro de agua. El agua casi siempre tenía un doble uso. Cuando había servido para la higiene personal debía aprovechársela, en muchas ocasiones, para regar las pocas plantas y árboles de la casa”. El Ingeniero Juan Carlos Suárez en unos interesantes apuntes desarrolla los acontecimientos que dieron una solución definitiva a tan acuciante inconveniente con la construcción del Canal Pomona – San Antonio, una de las obras vitales de la provincia de Río Negro. Expresa que se había definido que el agua traída por el canal se aplicaría de la siguiente forma: 1º: Sin restricciones al uso humano y de forestación de la población de San Antonio Oeste. 2º: Aplicar la cantidad suficiente para promover un amplio desarrollo industrial, a través de Soda Solvay, plantas de beneficiación de minerales, industria pesquera, puerto, etc. 3º: Como el canal atravesaba una extensa región desértica, limitada por la falta de agua y por la calidad de la misma para beber los animales, apoyando a todos los campos mediante la colocación de aguadas. 4º: Crear en la zona de Saco Viejo tierras de regadío de aproximadamente 12.000 hectáreas, con destino a pasturas para apoyo a los campos de la línea sur. 5º: Aplicar el agua necesaria para la construcción del nuevo puerto y su funcionamiento. 6º: Aporte al desarrollo turístico de sus amplias playas”. Como bien sabemos algunas de estas previsiones se cumplieron y otras quedaron diluidas en el tiempo. Los detalles técnicos y los factores políticos que incidieron en la obra, quedan para otra nota más extensa. En las misceláneas de “Rescatando Ayeres” se rescata la frase “Cavarás la tierra, surgirá el agua y beberá el pueblo”, como dice la leyenda que figura en la Fuente del Agua, frente a la Municipalidad y que recuerda el acto inaugural, obra de la escultora barilochense Dolores Fallada. Es una cita bíblica, que corresponde al libro de Éxodo 17,6 y que narra el episodio donde Dios ordena a Moisés perforar la roca para que mande agua con que el pueblo de Israel saciara su sed. La cita fue elegida por el intendente Celso Breciano, con la ayuda del entonces cura párroco padre Octavio Rosatto”. (*) Escritor. Valcheta

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