Por qué la Comarca Andina transita una era de incendios más virulentos
En la última década, la Comarca Andina ha sufrido alrededor de 12 incendios forestales de alta severidad que quemaron unas 46 mil hectáreas. La población en esa región, estiman, aumentó un 100%, que se suma al aumento de la temperatura, la escasez de precipitaciones y mucho material combustible.
En la última década, la Comarca Andina ha sufrido alrededor de 12 incendios forestales de gran magnitud y alta severidad que quemaron unas 46 mil hectáreas. La mayoría de estos siniestros afectan las llamadas áreas de interfase (urbano y rural), donde además de arrasar con los bosques destruyó unas mil viviendas.
El pasado 5 de enero, se desató un nuevo incendio en Puerto Patriada, en la jurisdicción de El Hoyo, que se extendió hasta Epuyén, y en solo seis días consumió 12.000 hectáreas. Si bien la lluvia del domingo aplacó las llamas, aun hay muchos focos calientes. La pesadilla no terminó.
Los especialistas advierten que no será el último siniestro en la región. «Este incendio no empezó el 5, es un proceso que arrancó varias décadas atrás. Los incendios corren porque el territorio está cambiando. El fuego es un agente disturbio natural en la región y en la era del Antropoceno, ha estado muy ligado a las sociedades», analizó Mariano Amoroso, investigador del Conicet y profesor de la licenciatura en Agroecología de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) en El Bolsón.
Recordó que los pueblos originarios usaban el fuego y que incluso, cuando el estado argentino decidió promover la ocupación en este territorio hace 150 años, se usó el fuego como herramienta «para incendiar áreas y habilitar tierras para el desarrollo de la agricultura y la ganadería».
A mediados de 1850 hasta inicios de 1900, recalcó que «hubo muchos incendios en Patagonia que coincidieron con años de grandes sequías». «La preocupación posterior a esta etapa de ocupación del territorio fueron los incendios ya que había gente en el territorio que desarrollaba actividades. Aparece una política de supresión de incendios por parte del estado que vuelve a intervenir«, relató.
Mencionó que, en la década del 30 y 40, cuando se crearon los primeros Parques Nacionales y surgieron áreas de conservación de alto valor, «se suprimieron los incendios. Entonces, las áreas no se quemaban y se acumulaba combustible en el paisaje. No hay que olvidar que los incendios cumplen un rol modelador del paisaje», añadió Amoroso, del Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural (IRNAD).
Pero el clima comenzó a cambiar y desde entonces, los incendios que ocurren actualmente comienzan a comportarse de manera diferente. «En ese momento, los incendios dejaron de ser un proceso natural en zonas alejadas. Se producían cada vez más cerca de donde vivía la gente. A esto se sumó la promoción del uso de las plantaciones forestales de especies exóticas por parte del estado nacional en los 60. No hubo un manejo, esto fue librado al azar y comenzó a acumularse combustible. De modo que cuando se quema una plantación arde de manera más intensa», señaló.
Amoroso resaltó que el cambio climático se siente más profundamente en la región andina de la Patagonia, con el aumento de las temperaturas extremas y medias, la disminución gradual de las precipitaciones y sequías más frecuentes. «Años atrás había uno o dos períodos de sequía por década, como mucho, en el norte de la Patagonia. Ahora son más recurrentes y más intensas. También hay olas de calor con muchos días con temperaturas extremas», resumió.
Puso como ejemplo los registros en El Bolsón desde 1991: en esa década, los meses de verano registraban 4, 5 o 6 días con temperaturas mayores a 30 grados. «En los últimos 5 años -acotó-, ese número ha llegado a 28, 29, 30 días. Quintuplicamos la cantidad de días de calor en menos de 30 años. Entonces, el estrés hídrico se suma a la combustibilidad -además, de la caída de rayos que no era común-«.
En los últimos diez años, este nuevo quiebre es impactante. Los especialistas consideran que transitamos una era de «megaincendios» de mayor intensidad y severidad que afectan una superficie cada vez mayor. «Tenemos combustibilidad por los asentamientos humanos, el impacto del clima y un territorio que va cambiando drásticamente. En el siglo pasado, los incendios se producían en áreas alejadas del ejido; ahora son áreas de interfase, de transición entre el bosque y las viviendas«, insistió.
Se estima que la población en la Comarca Andina aumentó un 100% en la última década. «Cualquier actividad humana conlleva a un riesgo: al aumentar la población, el número de focos es mayor. Y así, la eficacia del servicio para apagarlos será eventualmente menor», señaló.
Ante el nuevo contexto, Amoroso sugirió rediseñar el territorio, evaluar cómo continúa el desarrollo urbano y si las actividades económicas son las que realmente se requieren. «Hay que trabajar en concientización sobre el cambio del territorio y del clima. Educar a las generaciones más jóvenes sobre este escenario diferente que conlleva riesgos. Y tener en claro que es más económico y eficiente trabajar en la prevención que en el combate», dijo.
También advirtió que los incendios continuarán amenazando el territorio, pero «se puede estar mejor preparados con planes de prevención y evacuación para que el impacto sea menor. Y con la eliminación del combustible de plantaciones que resulta inflamable».
En la última década, la Comarca Andina ha sufrido alrededor de 12 incendios forestales de gran magnitud y alta severidad que quemaron unas 46 mil hectáreas. La mayoría de estos siniestros afectan las llamadas áreas de interfase (urbano y rural), donde además de arrasar con los bosques destruyó unas mil viviendas.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios