Resistir para crecer en Cutral Co: agua y oro negro, afán de progreso

La necesidad de un recurso y la abundancia del otro, marcaron el ritmo de una comunidad que aprendió a sobreponerse.

Por Melina Ortiz Campos

El histórico Monolito de Av. Del Trabajo y Carlos H. Rodríguez, cuando todo estaba por hacerse. Foto: Gentileza Turismo local.

“Las calles y avenidas de Cutral Co comenzaron siendo pesadas sendas, transitadas por los obreros de las compañías petroleras”, dice la reseña compartida por el Municipio, en el sitio web de esta localidad que celebra su aniversario N°93. Según esa descripción, la calle Salta, paralela a las vías, “era apenas una senda de carros” y la Av. Carlos Hilario Rodríguez “era un sendero entre matas y faldeos, convertido en un verdadero transportador de agua de escurrimientos cuando llovía, perdiéndose en hondos barrancones”.

Gracias a los avances, luego se volvió homenaje para ese militar que gobernó el territorio neuquino y que logró con sus gestiones, ratificar la fundación de esta localidad, a 118 kilómetros de Neuquén.

Hoy el panorama es muy distinto y alrededor del monolito que recuerda el comienzo de esta historia, en la intersección de esa avenida con otra, la Del Trabajo, pasan vehículos que los primeros pobladores apenas pueden haber soñado.

En el medio, cuatro nombres llegó a tener esta población: “Barrio Peligroso” (hasta 1933), “Pueblo Nuevo” (hasta 1935) y “Eva Perón”, hasta que se la bautizó como Cutral Co, eterno recordatorio de aquella aguada que se prendió fuego, marcando la presencia de hidrocarburos.

Resistir para crecer en Cutral Co | Agua para regar y beber


Foto: Gentileza Archivo Histórico.

Tierra de incipientes ganaderos en sus inicios, de hecho fue uno de ellos, de origen vasco, el que descubrió petróleo aflorando a la superficie, en 1903, en Cerro Lorena. En esa conjunción de actividades primarias, se sabe que las primeras familias que allí se asentaron, lo hicieron buscando agua, a la par del valioso “oro negro”.

“La Laguna Colorada era el único lugar” con esa provisión, “con ciertas condiciones de potabilidad, ubicada a 9 kilómetros de Campamento Uno y a unos 11 de la actual ciudad”, sostiene el relato municipal. Así se establecieron, fuera de los límites fiscales de Plaza Huincul, algunas familias y nuevos vecinos, que se desempeñaban para las primeras compañías petroleras que se radicaron: Standard Oil, Sol y Astra, además de la vigente YPF.

Foto: Gentileza Archivo Histórico | Familia Riquelme.

Ese fue el contexto, bastante precario al principio, que motivó la participación activa del doctor Víctor Ezio Zani, que para 1933 dirigía el Hospital que YPF había habilitado dentro del restringido “Octógono” que se consolidaba. Único médico de la zona, las visitas para atender enfermos en el por entonces denominado “Barrio Peligroso” lo hicieron comprobar la precariedad y eso lo llevó a impulsar las mejoras que activaron todo.

En ese proceso se unió con otros dos personajes recordados, en un equipo que quedó plasmado en las calles del centro y oeste del ejido: Miguel Benassar y Luis Baka. Gran amigo de Zani el primero, juez de Paz de Plaza Huincul dicen los registros; agrimensor el segundo, jefe de Estudios y Proyectos de YPF, los tres trabajaron junto a un peón, desde el límite del Octógono, para lograr el trazado, seguido por el reparto de los lotes a los habitantes.

Arriba: Wenceslao Navarrete y Luis Baka | Debajo: Miguel Benassar y Víctor Zani. Foto: Gentileza Archivo Histórico.

“A los pobladores del Pueblo Nuevo”, decía una publicación firmada por Zani, como presidente de la Comisión Vecinal y fechada el 20 de Enero de 1934. Convocaba a todos los designados en esa distribución de terrenos, para reubicarlos en un nuevo espacio, que ya no necesitaba depender de la distante Laguna Colorada, gracias al pozo que había logrado Wenceslao Navarrete, un perforador de la empresa Sol.

Ese primer aniversario de la joven comunidad se celebró sencillamente, con carrera de embolsados, carrera de sortijas y reparto de golosinas, todo organizado por la comisión “Amigos del Pueblo”. Apenas 12 meses habían pasado de la fundación, recordando esa jornada en la que el Dr. Zani y el propio Carlos H. Rodríguez colocaron la piedra fundamental.

Resistir para crecer en Cutral Co | Sapag y las Puebladas


1952: Felipe Sapag, presidente del Concejo Municipal, y los concejales Felix Rosell Per, Gilberto Pérez y Andrés E. Álvarez. Foto: Gentileza.

Un desafío detrás de otro se sucedieron desde entonces, frente a las necesidades de los vecinos, en un sitio que sufría desde nevadas en invierno hasta elevadas temperaturas en verano. En ese devenir, la trayectoria de este pueblo resiliente fue testigo de momentos que influenciaron al resto de Neuquén y al país.

El inicio de la carrera política de Felipe Sapag se dio en estas calles, donde él comenzó como comerciante y donde terminó siendo elegido concejal y luego asumiendo como primer intendente, dentro del peronismo, en 1952, abriendo así una nueva línea de gobierno que desembocó en el histórico Movimiento Popular Neuquino (MPN).

Foto: Foto: Gentileza Archivo Histórico.

Y 44 años después de eso, las Puebladas de 1996 y 1997, por la desocupación que dejó la privatización de YPF, pusieron a esta comarca en los titulares nacionales, con los primeros piquetes.

30 años de esos sucesos se cumplieron este 2026, recordados con testimonios, muestra fotográfica y el tradicional “Guiso de la Dignidad” para mil personas, en una sala donde se volvió a escuchar: “Los días felices ya van a volver, grita un canillita, 15 años, se ve. Me deja pensando, me invita a creer. Miro al viejo mapuche y no sé qué hacer. ¿Y si pruebo y me quedo?, ayude tal vez”, en la voz del cantautor Sergio Castro.

Esencia atemporal de una comunidad y un homenaje al legado de los que insistieron hasta ver este presente, que se alimenta con nuevas esperanzas, a pesar de todo.


Comentarios