Río Negro colocó cartelería para proteger a los tiburones endémicos de la pesca deportiva
Más de 240 pescadores deportivos y guías de pesca de las costas de Buenos Aires, Río Negro, Chubut y Santa Cruz se sumaron a la iniciativa de Ciencia Ciudadana. Se estima que lograron más de 20.000 devoluciones de tiburones al mar.
Por la costa de Río Negro transitan varias especies de tiburones que son endémicas -sólo se encuentran en el Océano Atlántico Sudoccidental- y están en peligro de extinción. Ante el incremento de la pesca deportiva de tiburones, Río Negro se convirtió en la segunda provincia, después de Buenos Aires, en establecer una norma para regular la captura de ejemplares con fines recreativos.
Si bien la pesca deportiva tiene menor impacto que la comercial, la norma apunta a concientizar respecto a la situación de vulnerabilidad de estas especies que están presentes solo en este océano.
Esta temporada, los municipios costeros, junto a la organización Wildlife Conservation Society en Argentina, instalaron cartelería informativa en zonas con alta actividad de pesca deportiva en las costas del Golfo San Matías, como el Balneario el Cóndor, de Viedma, y el Puerto de San Antonio Este.
Los carteles advierten sobre la obligación de devolver los tiburones al mar para contribuir a su preservación. A su vez, brindan detalles de cada especie, como el largo máximo, la talla y la edad de primera reproducción, la cantidad de crías que puede tener y su nivel de amenaza.

“Los carteles informan sobre las características biológicas y reproductivas particulares de los tiburones y por qué son muy vulnerables a la presión pesquera”, sintetizó Juan Cuevas, coordinador de conservación de rayas y tiburones de WCS Argentina.
Una ley provincial que acompaña
La Ley Provincial 5706 fue sancionada a fines de 2023 y establece pautas regulatorias para la pesca deportiva marítima. En suma, determina la devolución obligatoria al mar de seis especies de tiburones costeros.
«La ley está basada en el conocimiento científico. La gente debe saber que el tiburón bacota puede llegar a tener solamente entre 7 y 24 crías cada 2 años, a diferencia de un pez óseo -como la corvina- que puede llegar a tener un millón de crías por año«, destacó Marcelo Szczygol, legislador rionegrino y uno de los autores de la ley, junto a María Eugenia Martini.
Lucas Albornoz, integrante del equipo de conservación de rayas y tiburones de WCS Argentina, recalcó que avanzan con los municipios para instalar cartelería en otros puntos claves dentro del Puerto de San Antonio Este y también en la zona de La Ensenada, que registran una fuerte actividad pesquera. «Notamos buena recepción de los pescadores de la zona y un notable interés por sumarse a las acciones de conservación desde su lugar”, comentó.

Ciencia ciudadana
Los especialistas consideran que la conservación de tiburones requiere de «diferentes estrategias simultáneas que abarquen la investigación científica, la implementación de normativas y acciones de concientización». Pero también un programa de ciencia ciudadana.
De esta forma, WCS Argentina puso en marcha el programa “Conservar Tiburones en Argentina”, junto al Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata y el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.
«Se trata de alentar a los pescadores deportivos de diferentes provincias a generar un cambio de paradigma a través de dos propuestas principales: pasar de la pesca con sacrificio a la pesca con marcado y devolución al mar, y contribuir al relevamiento de información clave para la conservación de estas especies”, explicó Albornoz.

De esta forma, los pescadores colocan una marca debajo de la aleta dorsal de los individuos capturados que, luego, son liberados al mar con los datos necesarios para su identificación en caso de recaptura. Además, registran otros datos importantes como la especie, el sexo y la talla del animal, la carnada, la fecha y el sitio donde se liberó. Este programa incluye la entrega de marcas y anzuelos circulares, así como también acciones de capacitación y concientización.
Hasta el momento, más de 240 pescadores deportivos y guías de pesca de las costas de Buenos Aires, Río Negro, Chubut y Santa Cruz se sumaron a la iniciativa. Se estima que lograron más de 20.000 devoluciones de tiburones al mar, de los cuales más de 4.000 poseen marcas para su monitoreo y 34 fueron recapturados.
Por la costa de Río Negro transitan varias especies de tiburones que son endémicas -sólo se encuentran en el Océano Atlántico Sudoccidental- y están en peligro de extinción. Ante el incremento de la pesca deportiva de tiburones, Río Negro se convirtió en la segunda provincia, después de Buenos Aires, en establecer una norma para regular la captura de ejemplares con fines recreativos.
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