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Votar

Redacción

Por Laura Collavini

La definición de votar es la siguiente: “elegir en una consulta”. Me surge la sensación espontánea con la expresión… ¡qué lindo! Pero, pasado el momento de explosión romántica, comencemos a racionalizar. Elegir en una consulta tiene varias implicancias: a) poder elegir, b) decisión personal. c)Permitir procesos.

A)Poder elegir: dos palabras maravillosas. PODER: “tener posibilidad de hacer una determinada cosa”, oportunidad. ELEGIR: “Escoger o preferir”.

B) Decisión personal, particular. Esto es fundamental. Para los adultos, claro, que debemos hacerlo en forma cotidiana y haremos hincapié principalmente para la niñez que atraviesa un proceso de formación y por supuesto para los adolescentes que no sólo tienen la posibilidad de votar en las elecciones políticas partidarias, sino que tienen que ejercitar la elección todos los días, ante muchas circunstancias diversas.

Elegir si se va a una fiesta o no, por qué. Elegir un deporte, una carrera u oficio. Cómo vestirse y por qué, cómo reaccionar ante agresiones o halagos. Incluso elegir el género. Las elecciones se viven a cada instante. Cómo lo hacemos nos da paso al siguiente punto.

C) Permitir procesos: En general es una palabra que no nos suele ser tan amistosa. En la época del “todo ya”, la palabra esperar, dar tiempo, reflexionar, se asocia a pérdida de tiempo o vagancia. Sin embargo, es la clave para llegar a algún sitio con cierta seguridad. Ejemplificando: un niño es invitado a la casa de otro niño, por primera vez. ¿Qué hace que diga que si o que no? tiene que votar. Dar su veredicto. Entonces internamente tendrá que analizar: ¿me gusta estar con esta persona? Si-No. ¿en su casa? Si-No. ¿Qué me pierdo en casa en ese tiempo que estaré ausente? ¿Me gustarán los juegos que tiene? ¿Cómo me siento con su familia? ¿Cuánto tiempo será? ¿Voy a extrañar? Y muchas preguntas más que se podrán responder para alcanzar la decisión. Votar. “Voy, o no voy”. Elección y voto.

Este ejemplo sencillo da cuenta que es necesario conocer para poder elegir. Pero qué pasaría si en los momentos que el niño está realizando esta selección interna, su adulto responsable le dice…” anda, la vas a pasar bien”. O…Si no vas, después no pidas que venga a casa. O…Uy, te vas a perder la torta que hice.

Otros ejemplos que suceden a menudo son un poco más adelante en el tiempo. Cuando el voto es si sigo, si soy leal a un determinado grupo, aunque no sé bien si me siento cómodo con ellos o sus actitudes.

Votar entonces es seleccionar, a partir de observación, conocimiento, análisis, algo. Descartar otras por algún motivo o circunstancia. Se genera en todo este proceso, ejercicios de filtro.

Desde el punto de vista de las elecciones políticas, sucede algo parecido. Recibimos información del entorno, de los medios de comunicación y principalmente de la familia y amigos. Captamos esto y aquí empieza el ejercicio personal, poder hacer nuestra elección personal. ¿Estoy eligiendo desde mis convicciones o desde lo que dicen? ¿Qué me gustaría que suceda? ¿Me doy tiempo para escuchar y comprender? ¿Qué protagonismo tengo en lo que sucede en este día?

Aun no conocemos una forma mejor de vida que no sea la democracia. Mejorarla es ser protagonista, de la propia vida, no hace falta meternos en ningún color partidario. En nuestra existencia estamos rodeados de colores que muchas veces no vemos, porque estamos apurados, porque hay que cumplir y trabajar o simplemente por distracción.

Votar es un ejercicio diario. Cómo lo hacemos es marcar nuestra personalidad y protagonismo.

Lic. Laura Collavini

Psicopedagoga.

laucollavini@gmail.com


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