Soledad adelanta su disco más íntimo

Este domingo estuvo en la Expo Cipolletti. No fue fácil dar con ella pero finalmente Soledad conversó con "Río Negro" y le adelantó detalles de su próximo CD. Luego de trabajar con Emilio Estefan para desarrrollar su figura en el plano internacional ha vuelto a las raíces y a los sonidos más folclóricos con los que se hizo famosa. Aun así, asegura que "Yo si quiero a mi país", está muy lejos de ser un fracaso como se comentó, sino todo lo contrario.

Redacción

Por Redacción

Encontrar a la «Sole» no es fácil. Después de presentarse en la provincia de Córdoba, llegó a las tres y media de la mañana del jueves a su casa paterna en Arequito. Supuestamente a descansar. Pero a eso de las siete partió a Buenos Aires para ver el arte del nuevo disco, «Soledad», que saldrá casi a fin de mes.

Pasó por Rosario para comprar unas telas y a los piques saltó nuevamente a su ciudad natal. Durmió un par de horitas y a las cinco y media del viernes retomó el camino a Rosario donde Magdalena Ruiz Guiñazú la entrevistó en directo para radio Mitre.

Se acostó poco después de las 9, por fin, en casa de unos amigos y antes de almorzar con su padre, «Río Negro» pudo capturarla. Al atardecer volvió en auto a Buenos Aires; el sábado voló a Bahía Blanca, cantó y por vía terrestre llegó a Cipolletti, donde el domingo volvió a revolear el poncho.

Ya pasaron dos años desde sus veinte presentaciones en el Gran Rex, la película «La edad del sol», la conclusión del secundario, el disco que le produjo Emilio Estefan, un par de «Cosquines» y cientos de conciertos por todo el país y el exterior, en el Barbecan Centre de Londres y para la Fiesta de la Nieve en San Carlos de Bariloche, entre los últimos. En medio de tantas experiencias entreveradas y un ritmo imparable, ¿qué la habrá fortificado, qué habrá aprendido, qué errores le sirvieron para reorientar la senda?

«A nivel humano, más que aprender, afiancé un montón de cosas que pensaba cuando era chica», define firmemente Soledad (20 años, el 12 de octubre), con carita de cansada y voz un tanto ronca.

«Quizás, antes las hacía inconscientemente. Toda mi carrera empezó siendo una cuestión impensada porque no sabía bien adónde iba a llegar, simplemente hacía lo que me gustaba. Hoy estoy, creo, con mucha más responsabilidad sobre lo que hago y desde el «98 hasta ahora -la oportunidad de viajar por otras partes del mundo, conocer otra gente, volver a presentarme en Buenos Aires, haber grabado un disco internacional con Estefan y un CD más local como el que está por salir- me da seguridad en mi carrera, sobre todo. Y tranquilidad».

«Si hay que definir este momento mío, tranquilidad es la palabra, y muy grande. Sigo trabajando como loca, viajamos todos los días, sin dormir -confiesa sonriendo- que ya es costumbre, pero de una manera más tranquila, sin pensar tanto como lo hacía desde la salida de «Poncho al viento» («96), si el disco se iba a vender, si se venderían las entradas a los recitales. Ahora eso está solidificándose. Pero no sale solo, trabajo para ello».

– Vocalmente, cómo va el aprendizaje, seguís estudiando canto con Susana Naidich?

– Sigo….

– ¿Qué te pide que no hagas y seguís haciendo?

– (Sonrisas) Que no hable mucho y duerma más, pero no puedo ponerlo en práctica del todo, lamentablemente. Soy de mucho hablar y aún estoy en la adolescencia, entonces los días libres aprovecho para salir a bailar en lugares -por ahí- muy cerrados, donde hay mucho humo de cigarrillo. Vos sabés que eso a los cantantes no nos hace nada bien, pero bueno… Dentro de todo, me cuido bastante. Susana está muy orgullosa de mí, porque me esfuerzo por cumplir. Cuando no tengo shows no me preocupo tanto; pero si debo cantar, trato de descansar bien, hago los ejercicios de relajación y descanso vocal.

– El ritmo de las últimas horas, también es de vértigo y aceleración…

– Por suerte ayer me acompañó mi papá, pero generalmente manejo yo y es terrible porque seguir viviendo en Arequito -una tozudez de los Pastorutti- hace que siempre debamos recorrer una distancia de 360 kilómetros para acercarnos a nuestro trabajo. Como quien viaja una hora para ir a sus labores en el centro de la Capital, viajamos tres horas y media, cuatro. Sigo sin encontrar algo comparable a la tranquilidad que tengo en mi pueblo, mi casa está ahí y mi familia. Quizá el año próximo, no digo que me instale en Buenos Aires, pero deba estar más tiempo allí por cuestiones laborales. Arequito sigue siendo mi lugar, donde yo soy feliz, descanso y vivo tranquila.

– Venís del disco producido por Estefan («Yo sí quiero a mi país») y estás por lanzar otro que retoma la música argentina. ¿Te define mejor, este lugar de los poetas y músicos argentinos que cantaste desde chica?

– No, siempre escuché todo tipo de música y obviamente fue la folclórica la que me llegó y la primera que me gustó interpretar. En realidad, siempre en casa, en cualquier parte, canté de todo un poco… Yo no diría retomar, porque nunca dejé de hacer música argentina, en cada concierto que daba seguía con el poncho, siempre igual, incorporando temas del disco anterior que también tiene folclore en gran parte. Hablemos del «Humahuaqueño», de «Amarraditos», de «Mi consejo», ritmos folclóricos latinoamericanos. Pasa que (la «Sole» se embala sola) la instrumentación de ese disco ha sido diferente a las anteriores. Lamentablemente, que se haya hablado mucho antes de lanzarlo, causó opiniones dispares previamente a que estuviera en la calle. Hubo quienes hablaron sin haberlo escuchado. También hay una cuestión política muy fuerte en la Argentina, contra el pensamiento de Emilio Estefan, cosa que yo respeto y no voy a juzgarlo a él ni a la gente que piensa en contra. Pero que ello se haya usado en un trabajo como el mío, está equivocado. No tuvo nada que ver mi CD -en el que Estefan hizo la producción general y también colaboraron Quique Santander y (el argentino Jorge) Calandrelli- con las cuestiones políticas que se usaron para criticarlo y demás. Yo me mantuve al margen. Yo fui a hacer música y si bien tiene un mensaje, no está pintado de ningún color político. Trato siempre de cantar a la paz, a la amistad, al abuelo, a la familia, a valores generales, universales.

De todas formas, fue una experiencia agradable porque se editaron 120 mil copias que ningún disco mío tuvo de entrada, vendió 20 mil más que su antecesor -cosa que tampoco se dijo- y va por las 140 mil. Pasó el doble platino y sigue vendiendo bien, en la reposición se ve el resultado. Para darte una idea, en el mes del Luna Park (junio) estuve en Sony mirando unos papeles donde había otras producciones en lanzamiento, de artistas muy fuertes, y sin embargo el mío seguía entre los cinco más vendidos de la compañía. Eso es muy importante para mí, porque significa que vendo por ser Soledad y no por otra cosa».

El camino internacional sigue en pie

– ¿Aprovechando la experiencia recogida, volverías a tentar un camino similar o mantendrías la línea con la que -viendo desde el público- se te conoció?

– El camino internacional voy a seguir intentándolo, de hecho ya tengo propuestas que estoy demorando porque primero quiero sacar «Soledad». Este CD es muy de nosotros, del grupo, muy humilde pero pretencioso a la vez. Humilde digo, porque fue hecho con los sueños más íntimos que puedo tener, donde inclusive hay una canción escrita casi por mí; hay temas muy relacionados con lo que escucho del folclore latinoamericano y del argentino. Creo que va a ser muy importante en mi carrera. Está producido por Gerardo Gardelín (quien trabajó con Valeria Lynch y Mariano Mores) que vive el escenario conmigo. Cosa muy diferente a no saber qué ocurre con el público; un productor alejado de esa situación, no sabría cómo llevar a un artista popular cuando de folclore se trata. El 21 de octubre lo presentamos acá en Rosario, en el estadio de Central. Se atrasó su presentación porque no hallábamos el título y antes de ponerle uno que no fuera representativo, le dejamos mi nombre solo. El arte está trabajado con fotos de mi pueblo porque hay una canción dedicada a Arequito, y la idea general es rescatar canciones que dicen muchas verdades relacionadas con lo que quiero expresar en el escenario.

– A tu grupo original (Jorge «Laucha» Calcaterra y Alberto Arauco, guitarras y Silvio «Chivi» López en bombo), además de Gardelín en teclados, se agregó el ex bajista de Alejandro Lerner y Diego Torres…

– Exacto, Pablo Santos; Pochi Fernández en percusión latina que ya había estado en los Gran Rex del «98; y Marcelo Predacino en primera guitarra, charango y cuatro.

– Dijiste «verdades que quiero expresar en el escenario». Elegí una que te importe, te pese mucho…

– Primero, canto «Garza viajera», cuyo autor todos creemos que es José Larralde pero no estoy segura, me parece que él la hizo famosa.

Ayer pedí a la Sony que se fijaran bien porque estamos cerrando el arte de las tapas y no debemos equivocarnos. El tema se refiere a las diferentes realidades que se viven en un mismo paisaje. La letra habla del río, donde aparece gente que navega por placer con sus yates o su moto de agua, y los que van a pescar, a conseguir el alimento diario o lo que van a vender ese día para poder comer. Pinta realidades en las que yo no me metí demasiado, pero que es importante defender y decir pucha qué doloroso tanta diferencia y que unos no nos ayudemos con los otros.

Después hay un loncomeo que me emociona muchísimo «Amutuy soledad», de los hermanos Berbel. Desde que lo empecé a hacer hace dos años, dije éste es mi tema. Se dice que el cantor popular es la voz del pueblo, en esta época en que la gente está tan descreída de todas las condiciones políticas, trato también de rescatar aquellas voces como las que reflejan a los aborígenes que han tenido tantos problemas y todavía siguen sin reconocimiento alguno o con escaso reconocimiento. Como hice con los chicos de Malvinas… No lo hago para abrir heridas, porque no soy quien, sino para reconocer su situación y que tengan un lugar mejor.

Termina diciendo «Amutuy, vámonos sin mendigar». También pedí que me mandaran bien la historia, pero tengo entendido que -me ha llegado de boca en boca, casi como una leyenda- habla de una ancianita mapuche que hace sus artesanías y es invitada a venderlas en el pueblo, un día de esos en los que se conmemora la conquista del desierto. Ella ve que la gente allí reunida toma esa jornada como festiva y no entiende bien. Finalmente se aleja y la canción va preguntando con qué ley me juzgaron, por culpable de qué? ¿Por ser dueño de mi tierra o ser indio tal vez?

Eduardo Rouillet


Encontrar a la "Sole" no es fácil. Después de presentarse en la provincia de Córdoba, llegó a las tres y media de la mañana del jueves a su casa paterna en Arequito. Supuestamente a descansar. Pero a eso de las siete partió a Buenos Aires para ver el arte del nuevo disco, "Soledad", que saldrá casi a fin de mes.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora