Solo el 30% de las compañías familiares perduran, en el país

Por Mónica Ieracitano



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Foto: web

En Argentina, las empresas de origen familiar representan el 75 por ciento de las compañías privadas: son cerca de un millón y por diversas razones sólo un 30 por ciento llega a tener éxito.

Las empresas familiares participan en el 75 por ciento de la comercialización de productos y servicios en Argentina y del total de puestos de trabajo de la actividad privada, se estima que el 70 por ciento se encuentra en este tipo de emprendimientos.

Cientos de grandes empresas argentinas comenzaron siendo familiares como Arcor, Ledesma, Banco Galicia, Perez Companc y Minetti, y aunque muchas conservan aún la impronta de sus fundadores, otras se debaten en problemas que tienen que ver con la delegación del mando.

Son numerosas también las PyMEs argentinas de origen familiar y los rubros típicos de actividad que desempeñan son en agricultura, servicios, industria y finanzas.

Algunos de estos temas fueron tratados en el taller denominado “Los retos de la empresa familiar”, organizado por el Centro de Educación Empresaria de la Universidad de San Andrés, dirigido por Carlos Garaventa, un economista doctorado en Administración de Empresas.

“Hay un dicho español que indica que el abuelo creó la empresa, el hijo la mantuvo y el nieto la malvendió” dijo Garaventa en diálogo con Télam, pero aclaró que “no siempre se dá así”, y detalló que “estadísticamente” la mayoría de las empresas llegan a su tercera o cuarta generación y algunas “como excepción” llegan a la quinta y sexta.

Garaventa expresó que “una amplia mayoría” de las empresas tiene origen familiar y son aquellas en las que el fundador quiere llevar una idea adelante e incorpora a sus hijos, “aunque la regla no es universal”, aclaró.

“Un altísimo porcentaje de empresas familiares impacta en la economía y son su columna vertebral”, detalló.

Al preguntársele si sólo son exitosas las empresas en el momento en que fueron fundadas, respondió que no, e indicó que las mieles del éxito son digeridas “por la tercera y cuarta generación”.

Los conflictos que enfrentan las compañías en las que se mezcla la familia y el negocio son el liderazgo, el poder económico, la influencia en las decisiones y el reconocimiento por la gestión.

En las empresas de origen familiar, con los años, muchas relaciones se ven afectadas por “la desconfianza, la percepción de desigualdad y la mala fe”, describió.

“Todo depende de cada familia fundadora. De qué cultura haya creado. Si han trabajado en la preparación de los hijos para mantener el espíritu emprendedor y los valores” señaló.

En materia de consejos para preservar las empresas familiares, Garaventa propone conformar una suerte de credo familiar de desarrollo de valores, que incluya una planificación estratégica, en un modelo de “doble derivada” que una a la gestión vinculándola con la familia y el negocio.

“Hay que preveer la resolución de conflictos, pensar cómo actuar cuando a la empresa familiar se le incorporan nueras y yernos, trabajar en la preservación del patrimonio, planificar el tiempo de la sucesión y prever entrada de directivos no familiares”, enumeró.

También hay que “ver qué se va a hacer con la tenencia de acciones y preparar procesos de profesionalización en la tercera y cuarta etapa de la generación. A veces se elige a la familia para los puestos de dirección y se profesionalizan las estrategias y la ejecución del negocio”, indicó.

Para realizar el taller se eligió el ejemplo de la empresa alemana de calzado deportivo Adidas fundada en los años 20 por Adolf Dassler.

Tres años después se incorporó a la compañía el hermano Rudolf, pero diferencias de carácter e ideológicas y el hecho de que las familias de ambos hermanos residieran con sus familias en una misma mansión, hacían difícil la convivencia.

Estos problemas culminaron en una división entre las familias que derivó en la conformación de dos empresas: una fue Adidas y la otra Puma.

A criterio de Garaventa, la división de la empresa en dos compañías fue “asertada” dado la “desconfianza, alimentada por toda una vida” entre los hermanos Dassler.

Por su parte, Alberto Guida, presidente de la cámara que agrupa a los distribuidores mayoristas de alimentos y bebidas (CADAM) de la Argentina dijo a Télam que el sector está conformado por empresas familiares.

“Los padres han preparado a sus hijos, y el 60 y 70 por ciento de las nuevas generaciones de mayoristas son universitarios. Los han preparado en aspectos sucesorios aunque todo depende del talento, la capacidad y la oportunidad para los negocios”, concluyó. (Télam).


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