Sublevación
El intendente Horacio Quiroga acaba de experimentar el primer conato de rebelión dentro de la fuerza propia.
HÉctor mauriño vasco@rionegro.com.ar
Es la primera vez que un jefe de Gabinete se toma el trabajo de llamarme personalmente”. La frase –dicen en el pináculo del poder neuquino– la pronunció el viernes el gobernador Jorge Sapag, cuando Jorge “Coqui” Capitanich lo llamó, no una sino dos veces, para interiorizarse sobre la algarada protagonizada por un sector de la Policía. La preocupación del funcionario nacional estaba más que justificada. La protesta que amenazó con dejar a Neuquén inerme frente a una ola de saqueos arrancó en Córdoba y se extendió como un reguero de pólvora por todo el país. La gravedad del asunto ayudó a que esta vez el gobierno fuera rápido de reflejos. Al final de una jornada llena de rumores sobre ataques a supermercados y comercios, que salvo en un par de casos aislados no se verificaron, se anunció un aumento para la fuerza y la promesa de que no habría sanciones a los uniformados que participaron de la protesta. La mejora no conformó al núcleo duro de los manifestantes que se hizo fuerte en la jefatura vieja y ayer por la mañana el jefe de la Policía salió a advertir que desde ahora los que no vuelvan a tomar servicio sufrirán el descuento de la jornada y serán sumariados, algo que desembocará en la baja de la institución. El comisario Raúl Laserna apuntó sus cañones contra un grupo de retirados, al que acusó de no haber hecho nada cuando estuvo al frente de la institución. “Están buscando su minuto de fama. No les interesa la solución del problema”, apuntó e instó a los jóvenes policías a no dejarse arrastrar por su juego. El jefe policial se refería a un sector de los oficiales retirados que en su momento trabajó para la campaña de Sapag, pero al quedar fuera de la conducción de la fuerza comenzó a desplegar una política muy crítica. Para mayor dolor de cabeza del sapagismo, en la última interna partidaria ese sector se identificó con el opositor líder de los petroleros y senador Guillermo Pereyra. El oficialismo también identificó como responsables de este autoacuartelamiento a una asociación de subalternos retirados que pugna por conseguir la personería gremial sin lograrlo y que, como tal, es partidaria de la agremiación de los uniformados. Para el gobierno, tal eventualidad sería una verdadera calamidad, porque sumiría a la fuerza en un estado deliberativo incompatible con su cometido. A los dos sectores que fogonearon el reclamo, el gobierno los acusó de jugar con fuego sobre un campo rociado con nafta, en obvia alusión al ambiente propicio para cualquier protesta que genera la inflación. En las filas oficiales se evaluó la posibilidad de acudir a un mediador –se pensó en el obispo Virginio Bressanelli y en el pastor metodista Lorenzo Klink– pero luego esta posibilidad se descartó por el grado de “anarquía” de la protesta y la “falta de interlocutores” válidos. Ayer cuando el cronista cerraba esta nota el conflicto, potencialmente explosivo, aún no se había solucionado del todo. La fuente cercana a Sapag aclaró que la mejora otorgada a los uniformados por decreto implica “un esfuerzo muy grande” para el gobierno porque agrega unos 150 millones de pesos a la ya voluminosa masa salarial. Confió que, en sintonía con el paso dado, se ofrecerá una solución a los profesionales de Salud que tendrá un costo similar para las arcas de la Provincia. Adelantó que el anuncio sobre el tema se concretará mañana o pasado. ¿Viva la gobernabilidad? El intendente Quiroga acaba de experimentar el primer conato de rebelión dentro de la fuerza propia. El jueves, con el voto clave del presidente de Deliberante, Gastón Contardi, fue enviado a comisión y con ello postergado por varios meses su polémico proyecto de urbanización de la Isla 132. Para tomar su decisión Contardi alegó que, al introducir la posibilidad de que se construyan viviendas particulares, se desvirtúa el sentido de la ordenanza original que creó Cordineu para dar lugar a un negocio de tipo inmobiliario. Así, por primera vez en dos años, restó su apoyo al Ejecutivo. En el entorno del presidente del Deliberante sostienen que las tierras de la Isla 132 fueron vendidas a un precio más bajo precisamente porque en el espíritu del proyecto no se contemplaba la posibilidad de edificar residencias particulares y que trastrocar ese precepto iría en desmedro del Estado municipal para favorecer, exclusivamente, a quienes especulan con el alto valor de la tierra en la ciudad. Quiroga, en cambio, dice que sólo se afectará el 7% de la superficie de la isla y que el cambio es imprescindible para financiar las mejoras que se están haciendo allí, como la extensión de la costanera y los senderos aeróbicos. “Pechi” hace constar a quien lo oiga que fue el principal sponsor en la carrera del joven radical que ahora lo enfrenta y, por lo mismo, se declara ofendido. Pero, por debajo de esta puja puntual, discurre una diferencia de criterios de fondo entre una parte importante del radicalismo y el propio Quiroga. No son pocos los que en el Comité Provincia consideran que en los últimos tiempos “Pechi” se ha dejado rodear por empresarios en lugar de privilegiar los objetivos políticos. “Perdemos votos todos los días y Pechi parece no darse cuenta”, se quejó un joven radical, y adelantó que el conflicto desembocará en un fortalecido bloque de la UCR escindido del de Nuevo Compromiso Neuquino. Ocurre también que algunos radicales no ven con buenos ojos que Quiroga se la pase criticando a su antiguo partido, a veces con demasiada acidez, como cuando dice que “no hay que subestimar la capacidad de autodestrucción del radicalismo”. El jefe comunal, en cambio, hace hincapié en sus dotes ejecutivas para llevar adelante el gobierno, aunque admite que esa cualidad le ha valido que algunos lo consideren “eficiente” y otros “autoritario”. Lo cierto es que ahora viene la elección del nuevo presidente del Concejo y todo indica que le ha bajado el pulgar a su antiguo pollo. La votación promete ser ajustada pero los que conocen el equilibrio de fuerzas del Deliberante descuentan que el nuevo presidente será el pastor y novel concejal quiroguista David Schleret, porque tanto El Frente y la Participación de Ramón Rioseco como el MPN sapagista respetarán la gobernabilidad del intendente. Para la mayoría de los políticos con eso no se juega.