Superó sus lagunas y abrazó la victoria
River fue dominado en el primer tiempo pero se recuperó.
No regaló fútbol champán, tal vez porque se dio cuenta de que en la Copa las burbujas desaparecen. River ganó a lo Boca, apretando los dientes y por 1 a 0 ante el Santos Laguna en México.
El vértigo salió al campo con los equipos: de entrada el Santos propuso un ritmo infernal, acentuado por el griterío del público, la frenética ansiedad del local y cierta quietud de River que se vio algo atropellado.
Los volantes del Santos coparon el medio y fueron llevando el juego hacia el arco de Costanzo. El 1 de River, tras dislocarse el hombro, comenzó a ser la figura del equipo de Astrada. Por los costados, Tuzzio y Rojas eran sometidos a un dominio que parecía inevitable. En rigor, cerca de la media hora, todo River era reducido a la mínima expresión: era un equipo que terminaba en la mitad de la cancha, que no podía escapar del dominio mexicano.
Montenegro no pesaba, Cou-det se deshacía marcando y Cavenaghi y Salas espiaban todo desde lejos, desconectados.
Pasada la media hora, el vendaVal mexicano pareció sosegarse. River tuvo su cuarto de hora, aunque no llegó a generar el peligro que había sufrido hasta unos minutos antes.
Pero el final del prime tiempo volvió a ofrecer la misma escena: Santos, manejado por Peralta y apuntalado por Veiga -absorbió a Montenegro- y con las subidas por izquierda de Domínguez, volvió a ponerle el cuchillo en el cuello a River. A la figura de Costanzo se sumó Nasuti y Ameli. Ese trípode sostuvo el 0 a 0 en el primer tiempo en Torreón.
Con tres cambios, River salió en el segundo dispuesto a transformar la historia. El ingreso de Gallardo fue la esperanza que empuñó el equipo de Astrada. Y, al menos desde lo anímico, el ingreso del «muñeco» fue una inyección. Enseguida se puso en ventaja con un gol del ingresado Tula. River golpeó con la precisión de un boxeador, exactamente lo que no había tenido el local durante todo el primer tiempo.
Como era obvio, Santos se fue al ataque con la misma histeria con la que lo había atacado en el comienzo del partido. Se imponía la duda: ¿Podría River soportar la asfixia mexicana? Tras sofocar un par de llegadas agudas, River se plantó con una autoridad que no había tenido antes. Hizo circular la pelota -nadie mejor que Gallardo para esa tarea- y de a poco jugó con la desesperación de un rival que se acercaba con in
sistencia al balcón del área, pero que no podía tomar el arco por asalto.
River administró muy bien su ventaja. Creció la imagen de Ameli, hasta hacerse colosal. Lux hizo que no se extrañara a Costanzo y Nasuti jugó con la sabiduría y el coraje de un veterano.
Los minutos pasaron y la presencia de River creció hasta redondear una tarea sólida, que le alcanzó para abrazarse a una victoria esencial, un triunfo que le endulza el ego, alimenta el ánimo y lo sumerge en el clima de Copa que tanta fantasía despierta. En México River ganó una pulseada. (AR)
Nota asociada: Tres golazos para conquistar Lima
Nota asociada: Tres golazos para conquistar Lima
No regaló fútbol champán, tal vez porque se dio cuenta de que en la Copa las burbujas desaparecen. River ganó a lo Boca, apretando los dientes y por 1 a 0 ante el Santos Laguna en México.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios
Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.
Gracias y disculpas por las molestias.
Comentar