Crecen las estafas digitales vinculadas al streaming
Especialistas advierten sobre el aumento de fraudes que imitan a plataformas populares para robar datos personales y financieros, y llaman a extremar las precauciones frente a mensajes sospechosos.
El consumo de contenidos por streaming continúa en plena expansión a nivel global y Argentina no es la excepción. Según estimaciones de la consultora Digital TV Research, actualmente existen unas 1.850 millones de suscripciones en todo el mundo, cifra que podría alcanzar los 2.000 millones hacia finales de 2026.
En el plano local, reportes de DataReportal y The CIU indican que alrededor del 42% de la población argentina accede de manera directa a servicios como Netflix, HBO Max, Disney+, Apple TV o Prime Video, entre otros.
Este crecimiento sostenido, sin embargo, también trajo aparejado un aumento de los riesgos digitales. En el marco del Día Mundial de la Protección de los Datos Personales, que se conmemoró el pasado 28 de enero, especialistas en ciberseguridad advirtieron sobre la proliferación de estafas que utilizan la identidad visual de plataformas de streaming para engañar a los usuarios y robar información sensible.
De acuerdo con análisis de inteligencia de amenazas de Fortinet, los ciberdelincuentes perfeccionaron sus tácticas de ingeniería social, diseñando correos electrónicos y mensajes de texto que imitan casi a la perfección la estética y el tono comunicacional de marcas reconocidas. El objetivo es inducir al error y lograr que las víctimas entreguen sus datos sin verificar la autenticidad del mensaje.
“El engaño suele comenzar con mensajes que apelan a la urgencia, como supuestos errores de facturación, la suspensión inmediata de una cuenta o promociones demasiado buenas para ser reales. Su objetivo es generar presión y evitar la verificación, por lo que resulta clave desconfiar, validar siempre la fuente y acudir a canales oficiales para contrarrestar este tipo de fraudes”, explicó Arturo Torres, especialista de Fortinet.
En muchos casos, estos mensajes presentan errores ortográficos y contienen enlaces que redirigen a sitios web fraudulentos, copias casi idénticas de las páginas oficiales. Estas plataformas falsas están diseñadas de manera meticulosa para capturar credenciales de acceso y, en el peor de los casos, datos financieros sensibles.
“Una vez que el usuario ingresa su información en estos portales falsos, los delincuentes no solo obtienen el control total de la cuenta de streaming, sino que también abren una puerta de entrada para fraudes más complejos, robo de datos personales y ataques de mayor alcance”, advirtió Torres.
La amenaza se volvió aún más sofisticada con la incorporación de técnicas de inteligencia artificial, que permiten personalizar los mensajes y eludir los filtros de seguridad tradicionales. Los atacantes analizan hábitos de consumo, estrenos y lanzamientos esperados para lanzar campañas masivas de phishing que coinciden con eventos de alto interés, aumentando así las probabilidades de que una persona desprevenida haga clic impulsada por la emoción del momento.
El riesgo no se limita al ámbito doméstico. En entornos corporativos, el uso de servicios de streaming personales desde dispositivos laborales o redes empresariales puede generar brechas de seguridad que comprometan información sensible de las organizaciones.
Por eso, los especialistas coinciden en que la protección no depende solo de soluciones tecnológicas avanzadas, sino también de fomentar una cultura de ciberconcientización, donde la verificación de la fuente y la desconfianza frente a mensajes alarmantes funcionen como primera línea de defensa.
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