Inteligencia artificial y trabajo: “El desafío es entenderla y decidir hasta dónde la dejamos intervenir en nuestra vida”
Entrevista. Fredi Vivas analiza el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo y la vida cotidiana, y plantea que su valor no está en reemplazar a las personas, sino en potenciar sus capacidades con criterio y responsabilidad.
Fredi Vivas, autor de “Generación IA”, sostiene que la inteligencia artificial no reemplaza a las personas, sino que potencia su trabajo. Advierte, sin embargo, sobre los riesgos de usarla sin criterio y plantea la necesidad de una adopción consciente y estratégica.
Pregunta: Planteás que la IA no viene a reemplazarnos, sino a potenciarnos: ¿qué ejemplos ves hoy de esa complementariedad?
Respuesta: Pienso que todos los puestos de trabajo van a estar de alguna forma relacionados con la inteligencia artificial, algunos más impactados que otros. El World Economic Forum señala que hay trabajos que no necesariamente van a ser afectados de forma negativa, sino modificados en sus tareas. Por ejemplo, en medicina, un profesional va a contar con herramientas de IA que lo ayuden a diagnosticar enfermedades o identificar lesiones en radiografías. Eso ya está pasando y va a intensificarse en los próximos años. Es una oportunidad para mejorar lo que hacemos: ofrecer un mejor servicio al paciente o, en educación, contar con tutores que acompañen a los chicos en sus casas. Esto no implica que el rol del docente desaparezca, sino que se vea potenciado. En el trabajo de oficina también es claro: cada vez más tareas se apoyan en estas herramientas. Se trata de entender en qué es bueno el humano, en qué es buena la máquina y cómo se complementan. Habrá casos donde no tenga sentido el trabajo conjunto, pero también muchos donde la colaboración sea virtuosa.
P: ¿Qué habilidades humanas se vuelven más valiosas en esta nueva etapa?
R: No creo que todos los procesos de pensar, crear y decidir dejen de ser individuales. No tengo una mirada tan drástica ni creo en una dicotomía absoluta entre humano y máquina. El criterio humano, que nunca deberíamos haber perdido, se va a valorizar cada vez más. En la toma de decisiones —en el trabajo, el estudio o la vida personal— va a ser clave y hay que desarrollarlo. La IA no debería quitarnos esa capacidad. La IA es muy buena procesando grandes volúmenes de datos, haciendo cómputo y encontrando conclusiones en millones de datos. No se cansa ni se aburre en tareas repetitivas. Pero si eso hace que nuestro cerebro se apague, sería un fracaso total. No estamos en una etapa dominada por la IA, sino en una en la que debemos entender cómo funciona, decidir hasta dónde la usamos y hacerlo de manera virtuosa.
P: ¿Dónde trazás el límite entre delegar tareas a sistemas inteligentes y perder autonomía? ¿Hay un riesgo cognitivo real?
R: Sí, hay un riesgo cognitivo. Muchas veces se asocia la IA a modelos de lenguaje que generan texto, aunque es mucho más que eso. En ese contexto, uno de los riesgos es confiar ciegamente en sus respuestas. Ya se ve en casos laborales donde alguien dice “la IA me dijo esto” y el resultado es incorrecto. Eso refleja una falta de criterio humano. El problema no es la herramienta, sino cómo se usa. También hay un riesgo en no utilizarla. Tomar decisiones sin aprovechar la información disponible en estas herramientas puede ser igual de problemático. En el futuro, por ejemplo, en medicina podría considerarse mala praxis no usar IA, porque implicaría no aprovechar recursos que podrían mejorar la atención.
P: ¿Qué sectores están mejor posicionados para aprovechar esta integración humano-IA y cuáles corren más riesgo?
R: Los sectores que históricamente adoptan bien la tecnología suelen liderar estos procesos. El marketing es un caso claro: desde hace años incorpora redes sociales, influencers, análisis de datos y modelos predictivos para entender mejor a los clientes y la demanda. En mi experiencia, es un área que siempre encuentra valor en los datos y en nuevas herramientas. En cambio, hay sectores como el gobierno, la educación, la salud o el agro donde la adopción suele ser más lenta, aunque hay avances. Las industrias fuertemente reguladas también tienden a ser más conservadoras, lo cual no es necesariamente negativo si responde a la necesidad de incorporar estas tecnologías de manera segura y ética.
P: Tu enfoque evita el alarmismo, pero no es ingenuo: ¿cuáles son los principales desafíos en esta convivencia con la IA?
R: Intento no ser ingenuo porque trabajo con empresas y veo estos desafíos de primera mano. Uno de los temas que más me preocupa es el impacto en el trabajo. Creo que la IA no debería usarse solo para reducir costos o personal, sino para hacer mejor las cosas y generar más valor. Otro riesgo es la confianza ciega en la tecnología: dejar de pensar, o incluso reemplazar los vínculos humanos por interacciones automatizadas. No es un futuro deseable. Al mismo tiempo, lo digital también tiene aspectos positivos. Después de la pandemia, muchas personas empezaron a trabajar más desde sus casas, lo que permite un mejor equilibrio entre vida personal y laboral. No todo es negativo: la clave está en aprender a convivir con estas herramientas de manera que nos beneficien.
* Fredi Vivas es ingeniero especializado en IA, CEO de RockingData y profesor. Autor de “Generación IA”, “Invisible” y “¿Cómo piensan las máquinas?”, se enfoca en el impacto de la IA en el trabajo y la vida cotidiana. Su mirada destaca el uso de la inteligencia artificial como una herramienta para potenciar las capacidades humanas.
Fredi Vivas, autor de “Generación IA”, sostiene que la inteligencia artificial no reemplaza a las personas, sino que potencia su trabajo. Advierte, sin embargo, sobre los riesgos de usarla sin criterio y plantea la necesidad de una adopción consciente y estratégica.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios