Tensa espera

Cuando la economía crecía a un ritmo más que satisfactorio, tanto los oficialistas como los opositores confiaban en que el verano les permitiría disfrutar de un período de descanso a su juicio bien merecido, pero en la actualidad hasta los más flemáticos se sienten preocupados por lo que podría depararles. Todos hablan del riesgo de que antes de celebrarse las fiestas navideñas se produzcan disturbios violentos en el conurbano bonaerense, Rosario y otras ciudades. De estar en lo cierto los comerciantes, en especial los ejecutivos de las cadenas de supermercados, y funcionarios de los diversos gobiernos provinciales, por lo menos algunas personas están preparándose para organizar saqueos parecidos a los de la misma época del año pasado. Aunque son reacios a hablar del riesgo por miedo a fomentar un clima social propicio para lo que más temen, los preocupados parecen entender que ya es “normal” que quienes no cuentan con recursos que les permitirían disfrutar plenamente de fiestas tradicionalmente caracterizadas por el consumo se sientan con derecho a robar y que punteros políticos y activistas “sociales” estén dispuestos a movilizarlos. Con todo, si bien recuerdan que el año pasado una rebelión policial sirvió para que partes del país se vieran convertidas en grandes “zonas liberadas”, saben que quienes aprovecharon la oportunidad así brindada para saquear comercios y viviendas privadas no eran pobres famélicos en busca de comida sino delincuentes que se apropiaron de televisores y otros bienes electrónicos. Si tales sujetos son víctimas de algo, no es de la larguísima crisis socioeconómica que el país ha sufrido durante décadas, sino de un colapso ético muy preocupante. Si sólo fuera cuestión de la reacción sin duda lamentable pero así y todo comprensible de quienes se sienten excluidos de la sociedad de consumo, no carecerían de pretextos los saqueadores en potencia cuya presencia inquieta tanto a los comerciantes y a los encargados de la seguridad. En los últimos meses la crisis económica ha tenido un impacto muy cruel en los presupuestos familiares de quienes menos tienen, cuyos ingresos ya magros se han visto diezmados por la inflación desbocada y por la ralentización abrupta de la actividad económica, ya que en muchos casos las suspensiones y despidos que propenden a multiplicarse han reducido todavía más el poder adquisitivo de los más necesitados. Sea como fuere, en última instancia los responsables de organizar saqueos nunca son los pobres mismos, sino los militantes políticos y otros que se esfuerzan por legitimarlos atribuyéndolos a la falta de justicia social. De por sí, las pobreza extrema y la desigualdad no son suficientes para desatar estallidos sociales; si lo fueran, el mundo entero sería un aquelarre. Para que se produzcan conflictos sociales siempre es necesario que haya personas dispuestas a provocarlos. Aunque el nerviosismo que sienten quienes pronostican que el verano que se acerca será aún más “caliente” que los anteriores entraña el riesgo de dar pie a una profecía autocumplida, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner misma hizo un aporte al malestar que tantos sienten al acusar a personajes como el sindicalista Luis Barrionuevo de estar planeando disturbios para fin de año con el presunto propósito de obligarla a abandonar el poder antes de la fecha prevista por el calendario constitucional. Huelga decir que el gastronómico, que se ha alineado con el movimiento encabezado por el precandidato presidencial Sergio Massa, negó tener la intención de desestabilizar el orden político. De todos modos, lo último que quisieran Massa y los demás aspirantes, incluyendo al semioficialista Daniel Scioli, a suceder a Cristina en la Casa Rosada sería provocar un estallido social equiparable con el de los días finales del 2001. Con la eventual excepción de los militantes de la llamada izquierda dura que están acostumbrados a actuar como si a su entender el país estuviera en vísperas de una revolución, los opositores están resueltos a asegurar que el gobierno actual permanezca en el poder hasta diciembre del año que viene. Desde su punto de vista, si Cristina cayera en medio de una convulsión sociopolítica, se vería beneficiada porque otros tendrían que encargarse del ajuste que ya está en marcha, alternativa ésta que, por razones evidentes, no atrae a ningún presidenciable.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.196.592 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Lunes 27 de octubre de 2014


Adherido a los criterios de
Journalism Trust Initiative
Nuestras directrices editoriales
<span>Adherido a los criterios de <br><strong>Journalism Trust Initiative</strong></span>

Formá parte de nuestra comunidad de lectores

Más de un siglo comprometidos con nuestra comunidad. Elegí la mejor información, análisis y entretenimiento, desde la Patagonia para todo el país.

Quiero mi suscripción

Comentarios