Testoni, un «fotopoeta» de la historia del Uruguay

Por Anahí Rama

Si alguien quiere conocer el Uruguay, un pequeño y pacífico país sudamericano que sin embargo tuvo la Segunda Guerra Mundial a sus puertas y fue dos veces campeón mundial de fútbol, puede leer historia o ver las fotos de Alfredo Testoni.

Por su lente pasaron, captadas de manera magistral, el hundimiento en 1939 del acorazado alemán «Graf Spee», atacado frente al puerto de Montevideo por la Armada británica, y el «Maracanazo», la final del Mundial de fútbol de 1950 que Uruguay le arrebató a Brasil en Río de Janeiro, además de imágenes de líderes políticos.

Y si bien la mayor parte de su trabajo tiene que ver con su país, también integran su obra una inusual imagen del líder argentino Juan Perón subiendo sonriente una escalera, y otra de Ernesto «Che» Guevara hablando en una conferencia junto a un funcionario estadounidense que sonríe.

Una muestra de sus mejores fotografías compite con éxito desde comienzos de mes con una exposición de grabados de Rembrandt en el Museo de Artes Visuales de Montevideo.

«Yo he tenido siempre una actitud religiosa. Hay una presencia de Dios que yo he percibido siempre», dijo en una entrevista para tratar de explicar su sensibilidad para captar imágenes y también para mostrar otras vetas de su actividad artística, como los grabados y la mezcla de técnicas.

Un ejemplo es su última serie de dibujos, denominada «Peces», que comenzó hace diez años, cuando en una medianoche se despertó temblando, se levantó y se dirigió a su estudio para comenzar a trazar unas líneas sobre un papel.

A la mañana, alguien lo llamó para decirle que precisamente esa noche había muerto el escultor Germán Cabrera. Testoni se dio cuenta de que su dibujo tenía la forma de un pez, similar a las formas de las obras del artista muerto.

«Yo tomé eso como un mandato y empecé a dibujar, y eso que no sabía hacerlo», recuerda asombrado, apoyado en su bastón y sentado en la sala de su departamento céntrico, un espacio amplio pero atiborrado de libros y pinturas, y sin fotos.

Testoni, como la mayoría de los uruguayos, hijo de inmigrantes europeos, principalmente italianos y españoles que llegaron en distintas oleadas a fines del siglo XIX y comienzos del XX, se convirtió en los primeros años de su carrera en el retratista preferido de los líderes políticos.

Retrató como ninguno, hace unos 40 años, al actual presidente Jorge Batlle, del centroderechista Partido Colorado, y al líder del Partido Nacional en la década de 1950, Luis Alberto de Herrera, cuya gallarda estampa de cuerpo entero, caminando, fue plasmada más tarde en una escultura enclavada entre dos de las principales avenidas de Montevideo. Ambos partidos, las dos fuerzas políticas históricas del país, recién fueron desafiados en 1989, cuando la izquierda alcanzó un inédita votación que la dejó detrás de los colorados.

«Después que saqué la foto, Herrera me pidió que lo llevara a votar, en un cachilito (auto antiguo) que yo tenía y que me daba vergüenza», recuerda Testoni, de 83 años y vestido con un elegante pijama blanco.

Sin embargo, los políticos no aparecen en la muestra, que está poblada de figuras del arte, como el cotizado pintor constructivista Joaquín Torres García y sus discípulos, y los principales actores de la Comedia Nacional, compañía teatral estatal que es pilar de las tablas uruguayas.

«No puse ninguna (foto de políticos en la muestra) porque la situación política está tan devaluada», explicó sincero, aludiendo a la aguda crisis económica que afecta al país y por la que los principales líderes, en particular Batlle, han visto caer en picada su popularidad.

Críticos de arte han llamado a Testoni «fotopoeta» y «labrador de imágenes», pero no llegó a la fotografía por elección sino por problemas de salud y económicos de la crisis de 1929 en Estados Unidos, que lo obligaron a trabajar desde niño. A los 16 años, tras emplearse por tres años en un taller de grabado, debió dejarlo porque los ácidos que se utilizaban allí afectaban su vista, y fue a dar al diario «El Pueblo» como aprendiz de fotógrafo. El resto es una historia de éxitos en los principales diarios uruguayos, en trabajos especiales para la revistas «Time» y «Life», y exposiciones por todo el mundo que el artista toma con modestia, excepto el adjudicarse la imposición de la fotografía como arte. (Reuters)


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