“Títeres” con cabeza: rebeldía en el deporte mundial

Marcelo Antonio Angriman

*Abogado, Profesfor Nacional de Educación Física, docente universitario. angrimanmarcelo@gmail.com

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Ronaldo, Pogba y Osaka realizaron acciones que contradijeron a los patrocinantes de los eventos en que participaban. ¿Es una obligación hablar con la prensa? ¿Y promover cualquier producto?


Una imagen fuerte puede ser más influyente que ríos de palabras. Como prueba de ello basta detenerse en el gesto de Cristiano Ronaldo quien, previo al inicio de una conferencia de prensa de la Eurocopa, retiró un par de botellas de Coca Cola reemplazándolos por una de agua mineral.

A ello siguió la reacción del francés Paul Pogba, quien hizo lo propio con una botella de cerveza exhibida por la organización junto a su micrófono.

El tirón de orejas de la UEFA no tardó en llegar. Así, dicho organismo comunicó a los equipos participantes “que los patrocinadores son fundamentales para la realización del torneo y para garantizar el desarrollo del fútbol en toda Europa, incluso para los jóvenes y las mujeres”.

Pocas semanas atrás Naomi Osaka, número dos del mundo, se retiró de Roland Garros cuando los organizadores del torneo, luego de multarla con US$15.000 por no presentarse a una conferencia de prensa, anunciaron que podría ser descalificada por no comparecer ante los medios.

No fue suficiente que la tenista revelara que sufrió “largos episodios de depresión” desde que ganó su primer título del Grand Slam en 2018 o que padeciera “enormes oleadas de ansiedad” antes de presentarse frente a los periodistas.

La japonesa reveló: “Me sentí como si fuera un robot, que le generaba mucha ansiedad hablar ante los medios, y que no deseaba ser una distracción por su decisión de no dar conferencias de prensa”.

La WTA fue lacónica a la hora de sentenciar que las jugadoras “tienen la responsabilidad con su deporte y sus fanáticos de hablar con los medios en las competiciones”.

Ezequiel Fernández Moores señala: “Otro buen ejemplo fue la burbuja sanitaria que se armó en la NBA en Disney. A pesar de ello, cómo los jugadores protestaron por repudio al maltrato a la gente de color en los Estados Unidos e hicieron una huelga y dijeron así no jugamos. Fue muy interesante como ciudadanos”.

Por su parte los jugadores de la selección brasileña de fútbol y varias de las estrellas de los equipos que participan de la Copa América, han comunicado su presencia “bajo protesto”, por la alarmante situación que padece el gigante sudamericano producto de la pandemia de coronavirus.

Los casos citados abren paso a una abierta polémica sobre si hablar ante la prensa es “parte del trabajo”. ¿Se debe aceptar participar o aceptar sin chistar todas las condiciones en conferencias de prensa, cuando éstas atentan contra la salud física o mental del deportista o de los destinatarios del mensaje?

Beatriz Sarlo, en una reciente columna titulada “Deporte y política” señaló: “Para juzgar a un deportista los estándares son más exigentes que para juzgar a un político. Los deportistas no firman contrato ni consiguen patrocinantes en la primera movida. Son probados, calibrados, comparados y, finalmente, adoptados o desechados” (… ) “la política es mucho más considerada con los ignorantes, con los que no saben pronunciar una frase más larga que quince palabras, con los malos modales y la superioridad infundada”.

Ahora bien, si al deportista se le exige para llegar a ser un ídolo, tan escarpado camino, ¿por qué luego se espera de él que deba ser funcional al sistema publicitando productos que son contrarios a la salud o debiendo declarar a la fuerza, cuando ello afecta claramente su psiquis , intimidad o valores fundamentales?

¿Es lógico que un deportista que debiera ser un modelo de vida saludable luego aparezca rodeado de bebidas recargadas de azúcar en tiempos donde la obesidad y el sedentarismo constituyen una epidemia mundial? ¿Es razonable que un jugador estimule silenciosamente el consumo de bebidas alcohólicas, cuando los índices de accidentes de tránsito graves revelan que en su gran mayoría son consecuencia de la ingesta de tales productos?

¿Deben ser los deportistas por un lado impolutos, diestros, creativos y por el otro ser estúpidos a la hora de declarar o manifestarse? La enorme contradicción cartesiana en que incurre el deporte espectáculo, utilizando para ello a los actores del mismo, resulta indisimulable.

Es de resaltar que los Ronaldo, Pogba, Osaka con sus grandes espaldas puedan rebelarse, aun cuando deban afrontar multas, para demostrar que hay un ser pensante detrás de ellos. Que no son máquinas, que son seres humanos que meditan, que sienten y que pueden dar ejemplos más contundentes que la repetida publicidad de un sponsor.

Es de esperar que todas estas reacciones sean genuinas y no respondan a otros intereses, ya que solo de ese modo la mayor renuncia (por ejemplo a perder contratos) sea a la vez sinónimo de mayor abundancia, al poder tener -además de bienes materiales- la posibilidad de ser libres y coherentes.

Al decir de Marcelo Bielsa: ‘el deporte se está pareciendo cada vez más al empresario que al aficionado’”, por ello este último aplaude la rebelión fundada de aquellos deportistas que demuestran no ser simples marionetas… los “títeres” con cabeza.

* Abogado. Prof. Nacional de Educación Física. Docente Universitario. angrimanmarcelo@gmail.com


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