Tormenta política

El reloj avanza lentamente hacia el día del veredicto final: el domingo próximo. Elecciones provinciales que repercuten fuertemente sobre el avispero político capitalino, con piel sensibilizada por estas horas, como si la capa de ozono se hubiera debilitado aún más de la cuenta. Cualquier cosa que se diga en favor de unos u otros, pasa inadvertido. Lo contrario con signo negativo es aprovechado para poner el grito en el cielo.

La lucha, cuerpo a cuerpo, llevó a Pedro Pesatti, concejal y candidato a legislador por el Frente para la Victoria a desmitificar ciertos logros de la gestión del intendente Ferreira, quien anuncio un nuevo desembarco millonario en la ciudad del Programa de Mejoramiento Barrial (Promeba).

El foco del conflicto se desató cuando apareció documentación respaldatoria de la unidad ejecutora nacional alertando que las características del plan no se ajustan a lo adelantado por la comuna.

Igual: la cadena de promesas electorales siguió incluso, desde el oficialismo. Por caso, reciclar el pavimento de un tramo de 30 kilómetros del camino costero, pese a que los costos sean altos. La gran incógnita a develar sería si después del 20, cuando pareciera terminarse la vida planetaria, se volvería a hablar del tema. La oposición abajo en la percepción de votos, tampoco vive en un lecho de rosas.

Debe dar sus propias explicaciones en la recorrida puerta a puerta.

El sofocón lo pasó la candidata a intendente por el Frente, la ex defensora del Pueblo, Nilda Nervi de Belloso, cuando se encontró con dirigentes de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).

Escena de celos mediante, se encontró con que los folletos partidarios prometen en su campaña hacia la comuna la estabilidad para los empleados como la que logró hasta el momento el estatal.

La cuestión es que los volantes ligan esas gestiones a la UPCN. No fue urticaria lo que laceró a los dirigentes gremiales opositores hacia el principal gremio estatal, pero el cosquilleo se hizo sentir.

Los cálculos que van y vienen en los sondeos previos a la compulsa electoral; se mezclan con un incipiente conflicto gremial que se avecina.

Es que el Poder Ejecutivo municipal debe brindar esta semana una respuesta satisfactoria a los empleados comunales. Estos pugnan por un incremento salarial del 22%.

La última asamblea del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOYEM) endureció posiciones, sobre todo porque a sus movimientos se le adjudicaron un tinte político ligado a las elecciones.

La respuesta oficial no se hizo esperar y junto con la pirotecnia verbal ya se les anticipó que el presupuesto por ahora no se toca.

Los asistentes al plenario aprovecharon la semana pasada para hacer una catarsis desligándose de todo compromiso electoral y emplazando al Ejecutivo sobre su reclamo.

No se descarta que justo en la última semana más importante para el oficialismo vuelvan las constantes asambleas en las puertas del municipio, mezclándose con desorientados contribuyentes que aparecen por las cajas recaudadoras a ponerse al día con los impuestos o realizar algún otro tipo de trámite.

La palabra, las promesas y los apuros están en la oferta de ocasión. Así como están planteadas las cosas no se vislumbra un momento alentador. Sobre todo cuando las ideas no florecen.

Bien cabe la postura de un ilustre de la literatura universal. En 1857, cuando Gustave Flaubert dio luz a Madame Bovary (1857) en medio de unas elecciones vecinales francesas, advirtió: «las tormentas políticas son verdaderamente aún más temibles que las atmosféricas».

 

ENRIQUE CAMINO

rnredaccionviedma@yahoo.com.ar


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