Transparencia y culpas

Las compras del viejo Estado y sus tradicionales sospechas.

ADRIÁN PECOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar

No hay contrariedad política cercana a Weretilneck. No participaba en la elección del domingo pero supo ubicarse entre los ganadores. Pero sigue despreocupado de los cambios reales en el Estado, más allá de actos, inauguraciones y entregas. Se mantiene de campaña. Relegó las reformas en sus ministros. Ese desapego presagia poco interés. Hay transformaciones pendientes, pero también obligadas variantes si se pretende eficiencia y transparencia. Un reciente expediente encendió alertas. Parece que nada ha cambiado. Se trata de la compra de Educación de 85.000 kits escolares por $ 24,4 millones a una empresa de Buenos Aires, a contramano del ciclo escolar e inusual en Río Negro. “Antes proveía la Nación”, se justifican. El kit rionegrino incluía una mochila, pese a que su entrega fue dudosa. Aun hoy Educación dice que recibió algunas pero otras fuentes oficiales lo niegan. Ese artículo no fue visto en las pocas entregas de útiles. Cuando el escándalo era público, la cartera de Mónica Silva reconoció un faltante de 65.700 mochilas. El Ministerio anunció la rescisión y, en trámite exprés, un acuerdo con la firma habría sido enviado a Fiscalía de Estado. Prometería pagar unos $ 17 millones a la firma desertora por lo entregado. Se desconoce cómo se llega a ese número. ¿Figurará la ejecución de la garantía por incumplimiento? ¿Aparecerá el perjuicio por la frustración de una operación que simulaba barata pero que será muy cara? Sorprende la discrecionalidad y el descontrol. Nada explica el volumen de la compra para cubrir las “necesidades” del alumnado. Allí la cantidad asoma como una exageración. Algo más de 19.000 kits en el Nivel Inicial, con 23.000 niños matriculados. Se prevé asistir a ocho de cada diez infantes. Esa asistencia crece en el Primario. Se programó para nueve por cada diez alumnos, considerando una partida de 66.000 kits para 76.000 niños. Cada recepción en el Estado es un misterio. Siempre pasó y sigue ocurriendo, pero es tiempo de modificar ese desbarajuste. El año pasado, el Tribunal de Cuentas reclamó a Suministros la “organización del depósito”, la verificación y control de la información para “garantizar la correspondencia entre documentación y existencias físicas”. Ese desorden ya no parece ingenuo. En cambio, un paso atractivo hacia la transparencia aportará la instrumentación de una tarjeta de débito del subsidio para materiales de construcción del programa Hábitat. Reducirá el abuso y la irregularidad que ofrece el sistema de tickets, propenso a excesos de intermediarios y corralones. Otro estudio exigiría el modo y uso de su distribución. Esas ayudas registran un crecimiento impresionante. Los años anteriores, el programa desembolsó unos $ 15 millones y, durante el primer semestre, se distribuyeron tickets por unos $ 12 millones, mayoritariamente en actos presididos por el gobernador, coincidiendo con el proceso electoral. Ahora Desarrollo Social lanzará las tarjetas, inicialmente con una disponibilidad de $ 5 millones para lo que queda del 2015. Será operada por Cabal en un contrato inicial, mientras avanza una licitación por $ 70 millones por dos años. Este negocio vaticina una disputa especial. El Banco Patagonia está interesado. La operatoria ofrece un movimiento de recursos pero, además, el padrón de asistidos es otro universo interesante para ofrecer sus productos. El lugar que tenga el Patagonia será, seguramente, un ensayo si persiste la compatibilidad con la Provincia o, de lo contrario, un preanuncio de la disputa por el nuevo contrato del agente financiero. Weretilneck se prepara. Entiende que el banco, en ocasiones, se extralimitó y se aprovechó de la vulnerabilidad provincial, también de la suya. “Para ellos habrá replanteos del poder”, afirman a su lado. La evaluación más rigurosa del servicio del banco anida en el tesorero, Isaías Kremer. De allí emergen los argumentos técnicos de Weretilneck. El ministro Alejandro Palmieri tiene una postura más benévola. Posiblemente los escarceos y armados licitatorios resuelvan si el contador continúa en Economía o jura como legislador del Valle Centro. Quiere seguir. “Pero hoy está más afuera que adentro”, confiesa Weretilneck a sus pocos íntimos. Sólo devotos persisten o llegan a lugares valiosos. Kremer organiza su llegada a la cartera económica y prepara a su segundo, Nicolás Martín, para conducir la Tesorería. El domingo el gobernador no jugó, pero disfrutó. Otra vez llegó a reubicarse al lado del triunfador. Cinco días antes se juntó con Daniel Scioli tal lo programado con el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez. Recién avanzó cuando ECO le acercó el último sondeo, anticipando que el precandidato presidencial estaría en el 45%. El escrutinio arrojó 44,6% Ya está cerrado un borrador de “coincidencias”, pero no habrá otros meneos hasta que Bariloche vote, lo que está previsto para el 6 de septiembre pero podría postergarse. Weretilneck no quiere nada que impacte en el complejo electorado de su candidato local, Gustavo Gennuso. El resultado de Scioli alertó al oficialismo. El arrastre del bonaerense en octubre pone en riesgo algunos candidatos del Juntos. La allense Sabina Costa está preocupada. Y amagó un problema para el gobierno pero la solución, curiosamente, llegó desde el trastornado FpV. Ocurre que el legislador oficialista y poderoso dirigente frutícola Héctor López imponía la candidatura de su hermana en Fernández Oro. Weretilneck vetó esa postulación porque no quería una derrota local. El atajo apareció cuando el intendente Juan Reggioni no postuló a nadie y dejó la candidatura del FpV a Beatriz López. Ahora, si los justicialistas reaccionan, deberán recurrir a otro partido. Aquella prescindencia no es inocente: el jefe comunal y el gremialista conservaron fuertes lazos, más allá de aparentar veredas políticas distintas. Días antes, el Consejo del PJ, que conduce Martín Soria, resolvió que cada intendente decida quién encabezará la lista local y, frente a resistencias, el partido lo respaldará, como ocurrió en Bariloche con Maru Martini. Por eso crece la sospecha por el apartamiento de Reggioni. El justicialismo está en problemas. Sus intendentes deambulan y piensan reconstruir la Liga para institucionalizar cierto vínculo con el gobierno. Weretilneck cooptará a la mayoría. El resultado de Scioli fue una reanimación, pero insuficiente. Tuvo su faceta cruel para el PJ y, en particular, para Miguel Pichetto. El presidenciable logró casi 34.000 votos más que el FpV en junio. Quiere decir que dos de cada diez rionegrinos que votaron al bonaerense no respaldaron al senador para gobernador. El partido, con Soria, tampoco promete contención. Persevera en su estilo guerrero. Son otras épocas. Igual, el intendente repite cada paso de su progenitor. Reposicionó a Hugo Lastra en el armado del PJ, alejándose de su prédica renovadora y arengando viejas rencillas. La desafiliación de los peronistas con Weretilneck subyace en el debate. El Consejo podría avanzar en suspensiones. Soria evalúa formales pedidos de sanciones para los justicialistas que fueron candidatos de Juntos, como Pesatti, los legisladores electos Rodolfo Cufré y Graciela Valdebenito y otros tres. Aquel requerimiento sancionatorio tiene media docena de firmas pichettistas, entre ellas, la del presidente de la Unidad Básica de Viedma y legislador electo Raúl Martínez. Reparten culpas, lo poco que les queda por compartir.

Río Negro


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