Triunfo y hecatombe
El FpV pasará de la fascinación del 50% a los conflictos irresueltos.
adrián pecollo adrianpecollo@rionegro.com.ar
El poder siempre se ciñe a los resultados. Y el oficialismo ascendió al 50% y el radicalismo se hundió a un 16%. El Frente Progresista de Magdalena Odarda alcanzó el 26%. El FpV superó su expectativa y fortaleció como nunca antes la figura del senador Miguel Pichetto. El derrame victorioso alcanzó al gobernador Alberto Weretilneck y al intendente de Roca, Martín Soria. El radicalismo quedó reducido a un tercio de su historial y se sumerge en el agotamiento. La postulación de Miguel Saiz cierra un ciclo de casi tres décadas. No está en pie ninguno de los que mandó. Y la hecatombe del domingo dinamitó a la vieja dirigencia. Saiz consiguió sólo igual caudal que en las PASO. La “otra UCR” –que sintetizaba las restantes dos listas– se fugó en otras direcciones, mayormente a Odarda. El PO se consolida en su siete a ocho por ciento. El radicalismo está destinado a un desbande superior. Se vaticinan tres rumbos de supervivencia. Una porción –que intentará capitalizar Bautista Mendioroz– se acercará más a Odarda, usando la traza nacional de un entendimiento radical-socialista. Weretilneck –con el pragmático encanto estatal– seducirá y arropará a ciertos radicales, centrado en los liderazgos municipales. La otra parte se sujetará a la estructura partidaria. Allí, persistirá el sector de Saiz y de otros referentes que esperan volver. En la UCR, los peores tiempos están todavía por verse. En cambio, Odarda renovó esperanza y desafíos. Lo logrado por el FP en Río Negro respondió a lo hecho por la legisladora, mezclado con un voto castigo a la UCR. El objetivo frentista será apropiarse de ese caudal electoral, efímero y circunscripto a las parlamentarias. Ya en el 2009, Odarda se aproximó al 24%, pero cayó al 5% en el 2011. Además, Odarda se ausentará por su ingreso al Senado. Pichetto empuñó el 50%. Tiene motivos para entusiasmarse. Río Negro despuntó frente a las derrotas justicialistas en otros distritos, especialmente en Buenos Aires. Pidió un espacio nacional, petición que equivale a integrar la fórmula presidencial. En Río Negro, ese virtual ascenso solucionaría –en parte– el pronosticado pleito por la fórmula del 2015. La transición del PJ es imprevisible en la Nación. Allí radica la mejor probabilidad para el senador, pues cierta lógica en el rearmado lo dejaría afuera, aunque siempre próximo –en lo personal e ideológico– a Daniel Scioli. El bonaerense concentra las mejores posibilidades, alternadas con las pretensiones del salteño Juan María Urtubey, el chaqueño Jorge Capitanich y el entrerriano Sergio Urribarri. Los tres carecen de alternativas a la proyección nacional: no tienen más reelecciones gubernamentales. Esa estrechez anida una reforma legislativa para permitir cruzar candidatos de las fórmulas partidarias después de las PASO. Si se concreta, las puertas se le cerrarían aún más al senador rionegrino. No existe hoy un plan para que Pichetto desactive su aspiración provincial. Se trata de tiempo. “Por qué instalar ahora un tema para resolver en dos años”, rezongó frente a los prematuros carteles con su postulación a la gobernación. “Esa proyección nacional sirve porque descomprime en la provincia. El proyecto provincial está intacto”, definió el senador. Esa misma visión se suscribe en los despachos nacionales. Entienden que el propósito de Pichetto está afincado en Río Negro. Traducen que su apreciación acerca de que (Sergio) “Massa no era un traidor” fue un mensaje al electo diputado. Pichetto pretende –según entienden en Nación– evitar esa disputa y blindar a Río Negro de la incursión del intendente de Tigre. ¿Qué ocurre con Massa en la provincia? Por ahora, poco. Sí construirá en las provincias con su exitoso esquema de alistar jefes comunales. Ya garabateó un listado de jóvenes intendentes, con respaldo electoral. Ese bosquejo consigna a Miguel Isa y Raúl Jalil, de Salta y Catamarca; a Martín Llaryora, de San Francisco (Córdoba) y a Martín Soria. El roquense no desatiende el interés de Massa. Weretilneck también tuvo su propio éxito. Una cuotaparte de la victoria le pertenece, porque los comicios parlamentarios ofrecen un resquicio de censura o crítica a los oficialismos. El gobernador salió fortalecido. Cualquier reprobación se direccionó a otra lista. Los serios problemas persisten en la gestión, más allá del 50%. Weretilneck y Pichetto no agregarán –por ahora– otra dificultad. Van a esperar en la pugna por el futuro. Es más, el gobernador hará cambios y es posible que le proponga al senador que incluya a colaboradores suyos. Será Pichetto quien resolverá si vuelve plenamente a la administración provincial. Otro estado político contiene a Soria, por disposición suya y, además, por apartamiento ajeno. En realidad, las contrariedades del 2014 estarán en lo financiero. El gasto público está desbordado y Weretilneck estableció un dique en lo salarial: la discusión recién se abrirá para los haberes de marzo. La Unter logró este año subas a partir de enero. Gran parte del crecimiento interanual del 35% de la partida salarial tiene ese origen en Educación, más allá del aumento general de la planta de personal. “Estamos liberados”, confiesan en el gobierno frente al recambio en la Unter y el acceso de un sector opositor. La problemática de Seguridad continúa liderando la agenda. La presente crisis del servicio penitenciario no tiene antecedente. Su presente se mide en internos fugados: medio centenar –con quienes no volvieron de sus salidas transitorias– en lo que va del año. Hay razones en la superpoblación y las condiciones de los penales, la ineficiencia de su conducción, la inexperiencia de los celadores y, además, las válidas sospechas de connivencia de las dos fuerzas (Policía y Penitenciario), que comparten las custodias de los internos. Weretilneck aprovechó y desplazó a la secretaria Marta Arriola, ya afuera por discrepancias preexistentes. Redobló la decisión y jerarquizó a esa cartera, transformándola en ministerio. Asignó su manejo al excamarista y hoy diputado Oscar Albrieu, con experiencia jurídica aunque su imagen pública quedó seriamente dañada a mediados de año cuando se conoció que durante casi dos años mantuvo en forma indebida una doble percepción de haberes, su jubilación de magistrado y la dieta de diputado. Entonces, la dirigencia del FpV lo desterró de su reelección pero, hoy, cuatro meses después, se lo rescata para la refundación institucional de Seguridad y Justicia. El principal recelo radica en que la evidente emergencia penitenciaria y la premura exigida al Estado no alcanzan a la renuncia de Albrieu al Congreso y, en consecuencia, su inmediata asunción para las correcciones. Su cargo se oficializó y Albrieu habló públicamente de sus planes, pero asumirá luego del 10 de diciembre cuando finalice su mandato. Toda concreción se postergará así por casi 40 días. Esta postergación es inexplicable y, por momentos, parece que mudara el problema. Esta respuesta se asemeja más a un abrigo laboral a plazo que a una buscada solución en el Estado rionegrino. Este inicio, por lo pronto, no es bueno.