“Última ilusión de un veterano”
Cuando tenía ocho años (hoy tengo 77) ascendió por primera vez a la presidencia el general Perón, o sea que gran parte de mi vida transcurrió bajo gobiernos peronistas o, cuando Perón se exilió, bajo sus delegados. Me tocó vivir toda la decadencia argentina: mi país pasó del cuarto lugar en el mundo al –ahora– nivel 45. Viví desde la palabra que valía al mamarracho de la palabra, desde el esfuerzo para progresar al sueño de llegar a puntero político, desde la responsabilidad a la irresponsabilidad, de vivir con dignidad a la “viveza criolla”, del sueño republicano al “vamos por todo”. Durante todos esos años voté al que me pareció mejor pero en política fui un eterno perdedor, nunca ganó mi favorito. Por eso, estimado Sr. Macri, me atrevo a mencionarlo en estas líneas soñando con que usted realice por mi país lo que hasta ahora, en estos 77 años, siempre pensé que se podía, que no estábamos condenados por designio de Dios sino por nuestras propias culpas. No creo pedir mucho pero estando ya en la recta final me gustaría tener un presidente que permita y exija a la Justicia condenar a los corruptos… toda corrupción es muy mala pero es peor aún la corrupción criminal y debería juzgarse como tal. Otro de mis sueños es que algún día nuestros niños y jóvenes puedan andar por la calle con seguridad, que los maestros vuelvan a ganarse el respeto y la admiración que les tenían nuestros padres y como entonces, de ser necesario, sean nuestros consejeros, en fin, personas respetadas por su formación y porque la educación de entonces era ejemplar y muy importante. Sueño con la calidad de las escuelas públicas, para que los allí educados tengan el mismo nivel que los del mejor colegio privado y no el abismo que hoy los separa. Y para no molestarlo más, un último deseo: me gustaría que venda a cualquier precio el Tango 01 y todos los demás Tango y ver a mi presidente viajando en algún avión de línea junto con los ciudadanos; sería un gustazo. Estos simples deseos de un veterano y eterno perdedor de elecciones los hago pensando en nuestros hijos y nietos, sabiendo que pese al horrible trato que se le dio durante tantos años a nuestro país todavía, con algunos cambios no tan difíciles de realizar, podrá entregarles a ellos un futuro muchísimo mejor. Sólo hará falta esfuerzo, inteligencia, perseverancia y honestidad, cualidades que creo que usted tiene. Lo saludo deseándole el mayor de los éxitos. Raúl Fant DNI 7.393.383 Bariloche
Raúl Fant DNI 7.393.383 Bariloche
OPINA LA GENTE
Cuando tenía ocho años (hoy tengo 77) ascendió por primera vez a la presidencia el general Perón, o sea que gran parte de mi vida transcurrió bajo gobiernos peronistas o, cuando Perón se exilió, bajo sus delegados. Me tocó vivir toda la decadencia argentina: mi país pasó del cuarto lugar en el mundo al –ahora– nivel 45. Viví desde la palabra que valía al mamarracho de la palabra, desde el esfuerzo para progresar al sueño de llegar a puntero político, desde la responsabilidad a la irresponsabilidad, de vivir con dignidad a la “viveza criolla”, del sueño republicano al “vamos por todo”. Durante todos esos años voté al que me pareció mejor pero en política fui un eterno perdedor, nunca ganó mi favorito. Por eso, estimado Sr. Macri, me atrevo a mencionarlo en estas líneas soñando con que usted realice por mi país lo que hasta ahora, en estos 77 años, siempre pensé que se podía, que no estábamos condenados por designio de Dios sino por nuestras propias culpas. No creo pedir mucho pero estando ya en la recta final me gustaría tener un presidente que permita y exija a la Justicia condenar a los corruptos... toda corrupción es muy mala pero es peor aún la corrupción criminal y debería juzgarse como tal. Otro de mis sueños es que algún día nuestros niños y jóvenes puedan andar por la calle con seguridad, que los maestros vuelvan a ganarse el respeto y la admiración que les tenían nuestros padres y como entonces, de ser necesario, sean nuestros consejeros, en fin, personas respetadas por su formación y porque la educación de entonces era ejemplar y muy importante. Sueño con la calidad de las escuelas públicas, para que los allí educados tengan el mismo nivel que los del mejor colegio privado y no el abismo que hoy los separa. Y para no molestarlo más, un último deseo: me gustaría que venda a cualquier precio el Tango 01 y todos los demás Tango y ver a mi presidente viajando en algún avión de línea junto con los ciudadanos; sería un gustazo. Estos simples deseos de un veterano y eterno perdedor de elecciones los hago pensando en nuestros hijos y nietos, sabiendo que pese al horrible trato que se le dio durante tantos años a nuestro país todavía, con algunos cambios no tan difíciles de realizar, podrá entregarles a ellos un futuro muchísimo mejor. Sólo hará falta esfuerzo, inteligencia, perseverancia y honestidad, cualidades que creo que usted tiene. Lo saludo deseándole el mayor de los éxitos. Raúl Fant DNI 7.393.383 Bariloche
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