«Un elegido de espíritu indomable»

Que Martín Palermo fue y sigue siendo un mortal futbolista hacedor de milagros no es novedad. Uno de los pocos elegidos que con su mensaje claro y sencillo de esfuerzo, ambición, desenfado y hambre de gloria es respetado por propios y extraños.

Idolatrado hasta el paroxismo por la hinchada de Boca es admirado sin reparos hasta por los simpatizantes de River, cosa rara ¿no? Convengamos que no es lo habitual.

Pero sus proezas van a veces más allá de lo humano: su gol 100 con los ligamentos rotos, su regreso y el tercer gol a River para dejarlo fuera de la Copa. Hasta para lesionarse es original, si vemos su accidente en Europa con el muro. Sus conversiones de todo tipo, distancia y formato.

Su última lesión, no menos importante. De todas volvió con el mismo espíritu humilde e indómito.

El récord del mundo en distancia para una anotación de cabeza. Y claro, la apoteosis del sábado contra Perú, seleccionado que parece llamado a ser partenaire en clasificaciones límites de su par argentino.

¿Qué o quién puede a esta altura dejar de pensar que Martín es un elegido?, un auténtico saltimbanqui futbolero de espíritu indomable y puro, de los que quedan muy pocos en este espectáculo circense del fútbol mundial. Su estampa de coloso épico con el torso desnudo, brazos al cielo y llanto emocionado, confundiéndose con la tormenta que, airada, bramaba por superar a la que el Titán había desatado en las almas del país, quedará grabada como una hazaña más de este superdotado de la fe.

Quizás cuando esta carta se publique el destino de la Selección estará sellado. ¿Habrá servido el milagro martiniano? A Palermo parece que el stock nunca se le acaba…

Hugo Capellán, DNI 11.208.763

Cipolletti


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